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Héctor Daer deja Sanidad y la CGT apunta a un recambio clave "sin un cisne negro"

El referente sindical se retira de la conducción de ATSA y en octubre ya no formará parte de la mesa chica de la central obrera. En medio del aumento de los conflictos laborales, los “Gordos” de la CGT diagraman una estrategia para medirse con la Casa Rosada.

Foto: Télam

Foto: Télam

La reciente decisión de Héctor Daer de no volver a competir en las elecciones de la Asociación de Trabajadores de la Sanidad Argentina (ATSA) y su anterior postura de no renovar en el triunvirato de la CGT a partir de octubre, generó un inevitable clima de recambio en la central obrera en un contexto de aumento del conflicto social.

El referente gremial no se presentó en las listas de Sanidad, tras presidirlo por 24 años, por lo que saldrá de los primeros planos de la discusión sindical, luego de enfrentar varias críticas en los últimos años. Fuentes cercanas al dirigente reconocen que existió “un desgaste” que precipitó esta medida de tomar distancia de la coyuntura diaria.

Daer terminará en octubre su mandato como cotitular de la CGT, puesto que llegó en 2016 junto a Carlos Acuña (estaciones de servicio) y Juan Carlos Schmid (Dragado y Balizamiento). Se trata de un gesto que se diferencia con claridad de la mayoría de los sindicalistas que están hace más de 30 o 40 años en su sillón de secretario general.

Ante su salida de los primeros planos, fuentes de la CGT califican la decisión de Daer como “un tremendo gesto que muestra la mirada amplificada de un dirigente que puede aportar su experiencia desde lugares estratégicos aunque sin la demanda diaria de las coyunturas”.

En diálogo con MDZ, los sindicalistas consultados destacaron que esta noticia “va a significar un cambio con elección de una nueva conducción que tendrá como premisa la organización del movimiento obrero como factor de poder, un diálogo con la sociedad tal como está hoy está conformada y una mirada actualizada sobre el mundo del trabajo”.

En la central obrera reconocen que es inevitable una renovación de autoridades, al punto tal que pueden seguir los pasos de Daer los otros dos miembros del triunvirato, Carlos Acuña y Octavio Argüello (Camioneros).

Desde la cúpula de Azopardo, el objetivo es “la asociación estratégica entre la inversión productiva y la fuerza del trabajo, en comunidad y sin evitar los conflictos”. “Tenemos que transitar estar tensión de intereses buscando soluciones y con un diálogo constructivo”, sintetizan los “Gordos”, que apuestan a defender a sus representados sin llegar a un nivel de confrontación sin retorno, sabiendo que la imagen de los gremios hoy está puesta en jaque por el Gobierno y una buena parte de la sociedad.

“Tenemos que evitar la lógica binaria que promueven los discursos de enfrentamiento que pretenden el todo o nada. El justo medio siempre es el mejor camino. Se puede cambiar sin dejar derechos en el camino, ni destruir lo ya construido. La CGT como un actor social, en ese sentido, dará una conducción a la altura de esa necesidad”, reflexionó uno de los hombres de la mesa chica.

La CGT afronta una encrucijada . Foto: Cuenta de X @cgtoficialok
La CGT tomó medidas judiciales ante el decreto del Gobierno que limita la posibilidad de realizar medidas gremiales. Foto: Cuenta de X @cgtoficialok

La CGT tomó medidas judiciales ante el decreto del Gobierno que limita la posibilidad de realizar medidas gremiales. Foto: Cuenta de X @cgtoficialok

Todavía no hay precisiones sobre quién reemplazará a Daer o quiénes podrían renovar por completo la nómina del triunvirato. Solo indican que prevalecerá la búsqueda de dirigentes que “cuenten con experiencia, puedan atender los distintos matices y tenga una mirada a futuro”. “No creemos que aparezca ningún cisne negro”, aclaran a este medio, con relación a un supuesto escenario inesperado que genere que haya un cambio de timón de 180 grados.

Gerardo Martínez, de la UOCRA; Jorge Sola, de Seguros; y Andrés Rodríguez, de UPCN, son algunos de los dirigentes que más influencia han tenido en este tiempo en la toma de decisiones. Hay un signo de pregunta sobre qué hará Rodolfo Daer, de Alimentación. El hermano de Héctor levantó su perfil desde la gestión libertaria, luego de estar cuatro años sin querer cuestionar al Gobierno de Alberto Fernández. Tampoco hay precisiones acerca de qué posición tendrá desde octubre Hugo Moyano, quien colocó a Argüello en la mesa chica, mientras él interviene desde las sombras y sin participar en el día a día de las gestiones.

En contrapartida con algunos de esos sindicalistas dialoguistas, el kirchnerismo propone a Abel Furlán, el titular de la Unión Obrera Metalúrgica (UOM), quien viene de enfrentarse en duros términos con el Gobierno por las medidas que afectan el Régimen de Promoción Industrial de Tierra del Fuego, que paralizó durante días las fábricas.

CGT: Pelea interna durante el Albertismo, peronismo roto y la embestida libertaria

Daer ya venía sufriendo cuestionamientos internos en la CGT durante la gestión del peronismo. En el marco del estallido inflacionario y el cimbronazo cambiario en épocas de Sergio Massa, el ala más dura del kirchnerismo reclamó una posición más dura y un pedido de mayor injerencia en la toma de decisiones por parte de la cúspide dirigencial de la central obrera. En ese entonces, empezaron los cruces con Pablo Moyano, quien, meses después, se terminó yendo al insistir la falta de "batalla" contra el Gobierno de Javier Milei.

Si bien la CGT pudo neutralizar parcialmente la reforma laboral dispuesta por el Ejecutivo el año pasado y llevó adelante paros generales, entre otras acciones, los propios dirigentes reconocieron que se estaba llegando a un punto de mucho desgaste, y sin una base de respaldo institucional para seguir enfrentando a los libertarios, con quienes, de todas formas, se logró a una tregua durante el segundo semestre de 2024, bajando la conflictividad a cambio de que la Casa Rosada ceda y no avance contra las cajas sindicales.

A fines de enero, el titular del gremio de Sanidad dijo que no había “consenso” para un paro y criticó el desmembramiento del peronismo.

“Cuando la CGT toma una actitud de confrontación, tiene que tener acumulación política en algún lado. Hoy no hay lugar donde se acumule políticamente nada, porque hay una desintegración política muy grande. El peronismo todavía no ha gestado una opción de acumulación política, lo vemos a diario, y este es el proceso”, lamentó.

Al respecto, el propio Daer reconoció que un sector de la población sigue apoyando al Gobierno y no hay ningún respaldo real de parte de la oposición para frenar los embates oficialistas. “Vos las medidas contundentes las podés tomar cuando todos los trabajadores acompañan en un proceso. No es fácil el tema. Hay una mirada muy expectante de lo que sucede. Hay sectores de la sociedad que se van a beneficiar en términos de confort porque son una franja de la sociedad y van a poder comprar cosas afuera más baratas, etcétera, etcétera. Y hay otros sectores que son los más vulnerables, que son los que tienen ingresos vivos, etcétera, etcétera, que son los más perjudicados”, agregó.

“Ahora, vos para discutir política tenés que decirle a los compañeros: 'Compañeros, vamos a discutir por este tema y esto lo tenés que acumular políticamente en algún lado'. Si no, no sirve de nada”, completó el concepto.

La CGT apunta contra la interna en el peronismo
La CGT apunta contra la interna en el peronismo

La CGT apunta contra la interna en el peronismo

Esa grieta en el peronismo y el sindicalismo hizo que progresivamente se desarticule una cohesión opositora contra las medidas que viene llevando adelante el Gobierno, algo que aprovecharon las usinas libertarias, que apostaron por la división.

A pesar de una reciente huelga general, las bases sindicales reclaman más acción de los gremios ante el tope del 1% mensual en las discusiones salariales, la recesión económica, reforma laboral, el decreto que limita el derecho a parar, entre otras arremetidas oficiales. “No hay clima de paro general”, sostuvo Daer a MDZ hace pocos días y minimizó que las paritarias estén achatadas por el Ejecutivo.

Pese a esas medidas del Gobierno, los miembros más influyentes de la actual CGT insisten que “no hay que romper” con Balcarce 50 y apuestan a reunirse en un corto plazo “para discutir en una misma mesa, junto a los empresarios”.

Tal como anticipó este medio a comienzos de año, en la central obrera vaticinan que Milei se impondrá en las elecciones legislativas, lo cual significará, de concretarse, un mayor control del Congreso y en su nivel de daño contra los gremios, si se lo propusiera. La CGT nunca dejó de mirar de reojo las mediciones de popularidad del presidente, mientras se derrumbaban sus propios números de imagen positiva, mediante el relato de los promotores de la prédica libertaria. Siempre supieron que el mandatario tiene arriba de la mesa de su despacho una serie de proyectos que pueden finiquitar con las reelecciones indefinidas, entre otros proyectos que ponen en jaque el poder real de los sindicatos. Prefieren que el expediente siga juntando polvo.