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Guaymallén, entre los problemas con los servicios y el posible retorno de Marcelino Iglesias

El departamento más poblado que dirige Marcos Calvente atraviesa momentos que generan inquietudes en Cambia Mendoza.


El departamento más poblado de Mendoza, Guaymallén, enfrenta una agenda cargada de reclamos por infraestructura y servicios, mientras el radicalismo local atraviesa una disputa que hace tiempo no es silenciosa pero que se agrava y afecta la gestión. En el centro de la escena aparecen el intendente Marcos Calvente, su antecesor Marcelino Iglesias y una pelea que excede a la comuna y mira hacia 2027.

El municipio tiene un problema que combina la resolución de los problemas cotidianos de la población y política partidaria: mientras en distintos puntos del departamento se acumulan reclamos por cloacas, agua, calles e infraestructura, dentro del oficialismo radical la interna arde.

La sucesión, que en 2023 parecía ordenada —Iglesias eligió a Calvente, entonces secretario de Obras y Servicios Públicos, como candidato para continuar el proceso de gobierno— terminó convirtiéndose en una pelea que crece año tras año. Calvente ganó la elección y asumió como intendente en 2023, pero con el paso del tiempo las diferencias con su antecesor se hicieron visibles y se sumaron además fuertes desavenencias entre integrantes del bloque de Cambia Mendoza- La Libertad Avanza, que son 8 - 3 responden a Iglesias- pero el resto también tiene rispideces entre ellos, que complejizan las decisiones y el ritmo de la gestión de Calvente.

Ahora, gran parte de la dirigencia radical confirma que Iglesias estaría dispuesto a ser candidato a intendente el año que viene: "Yo lo puse, yo lo saco", afirman que dice en los encuentros políticos lo que deja abierta la posibilidad de que quiera competir el año próximo.

Además, hay dirigentes que manejan encuestas y aseguran que la imagen de Calvente no da bien. Mientras tanto, el iglesismo se convierte en su principal opositor, de hecho fue quien filtró que el intendente viajó al mundial de fútbol de este año a ver un partido sin hacerlo público- algo que quizá no tenga problemas porque se trata de poca cantidad de días-.

Los Corralitos: el símbolo del colapso de los servicios

Uno de los conflictos más sensibles está en Los Corralitos. Allí, el sistema cloacal viene atravesando episodios de desborde y saturación. Según Aguas Mendocinas, la colectora máxima Noreste tiene unos 40 años de antigüedad, transporta los líquidos cloacales de más de 500.000 mendocinos de distintos departamentos y trabaja con un caudal superior a los 1.800 litros por segundo.

En febrero de este año, AYSAM explicó que las lluvias intensas y el ingreso de agua y arena a través de conexiones irregulares habían provocado un taponamiento crítico. En uno de los tramos relevados, la acumulación de sedimentos llegó a ocupar el 28% de la sección de la cañería en apenas un mes.

El problema no quedó limitado a un inconveniente operativo. En mayo, un estudio microbiológico realizado por vecinos junto a profesionales de la UNCuyo detectó presencia de E. coli en seis de ocho muestras de agua tomadas en la zona.. Los resultados correspondieron a muestras de grifos domiciliarios, pozos y acequias vinculadas al sistema de riego.

La Municipalidad sostiene que interviene junto a AYSAM, Irrigación y Ambiente en tareas de remediación, desinfección y monitoreo. El propio municipio informó que la colectora recibe los efluentes de una amplia zona metropolitana y que se puso en marcha un plan de contingencia para recuperar su capacidad.

El impacto político es inevitable. El caso convirtió a Los Corralitos en uno de los principales puntos de presión sobre la gestión de Calvente y, al mismo tiempo, abrió un terreno para que dirigentes radicales que alguna vez estuvieron cerca de Iglesias vuelvan a marcar diferencias.

Pero además, se viene El niño, el fenómeno metereológico que traerá lluvias y la incógnita es si el departamento está preparado.

Guaymallén, el acceso Este y los servicios

El problema cloacal tampoco es aislado. La propia planificación municipal para 2025-2026 contempla obras integrales de agua, cloacas, calles, veredas, alumbrado y espacios públicos. El municipio presentó ese programa como una estrategia para concentrar una parte importante de los recursos en infraestructura.

En paralelo, el Acceso Este aparece como una de las grandes apuestas de infraestructura. La obra contempla 12 kilómetros de intervención, con una inversión total anunciada de US$52 millones, de los cuales US$4 millones corresponden al municipio y US$48 millones a la Provincia. El proyecto incluye una tercera trocha por mano, pasos elevados, rotondas, drenajes y renovación de colectoras. Según el municipio, la intervención alcanzará a más de 120.000 automovilistas diarios.

Sin embargo, hay quienes creen que el "mientras tanto" de esta apuesta millonaria puede ser contraproducente para Calvente: el acceso con circulación restringida genera grandes demoras de circulación a la población. Además, el contraste es fuerte: mientras el departamento exhibe grandes obras proyectadas o en ejecución, en determinados distritos persisten problemas cotidianos vinculados a servicios básicos.

Y allí aparece uno de los desafíos políticos de Calvente: convertir las obras estructurales en una mejora concreta que sea visible en los barrios y, sobre todo, que no quede tapada por los conflictos de servicios.

Nuevos desvíos en Acceso Este.

El otro incendio: la interna radical y el posible retorno de Marcelino Iglesias

La disputa política entre Calvente y Marcelino se vio apenas asumió el primero. Una de las primeras evidencias de la ruptura fue que Mauricio Iglesias, hijo del exintendente y hasta entonces secretario de Gobierno y Desarrollo Social de Calvente, dejó la Municipalidad y pasó a desempeñarse en el Ejecutivo provincial. La salida se produjo después de meses de tensión entre el actual intendente y su antecesor.

La salida de Mauricio Iglesias tuvo un significado político adicional porque hasta ese momento representaba, dentro de la estructura municipal, una de las conexiones más directas entre el gobierno de Calvente y el antiguo esquema de poder de Marcelino Iglesias.

El ex jefe comunal no abandonó la política. Actualmente es senador provincial y mantiene peso dentro del radicalismo.Su posicionamiento importa para Guaymallén porque el departamento es mucho más que un territorio municipal: es una de las principales bases electorales de Mendoza y un espacio de poder central para cualquier armado radical.

En el Concejo los tres ediles que le responden eligen muchas veces votar por la negativa, abstenerse e incluso no mover expedientes dentro de las comisiones. No son los únicos. También hay problemas con los concejales de La Libertad Avanza, que responden a distintos referentes: Facundo Correa Llano y Luis Petri, con poco vínculo entre ellos y con el Ejecutivo municipal.

Calvente, por su parte, también construyó su propio perfil. Ya no es simplemente “el elegido de Iglesias”. Es intendente, conduce una estructura municipal propia y busca proyectarse políticamente. De hecho, su nombre apareció tempranamente entre los dirigentes con aspiraciones de mayor alcance dentro de la UCR.

Por eso cada conflicto municipal puede adquirir una dimensión política mayor.Una obra que no llega, una cloaca que desborda, una calle deteriorada o un reclamo vecinal pueden convertirse en argumentos de gestión. Pero también en munición dentro de una interna.

Y Guaymallén tiene otra particularidad: el departamento es demasiado grande y electoralmente demasiado importante como para que una pelea interna quede encerrada en el Palacio Municipal.

La administración de Calvente deberá demostrar que puede resolver los problemas cotidianos sin quedar atrapada en las disputas del pasado. Iglesias, mientras tanto, deberá decidir cuánto quiere intervenir en la política territorial que dejó en manos de su sucesor. Hay quienes aseguran que está dispuesto a ir "por el honor" y combatirlo en una interna. En ese caso, el gobernador Alfredo Cornejo deberá intervenir.

La transición entre ambos, que originalmente debía ser la continuidad de un mismo proyecto, terminó transformándose en una disputa por la identidad política del departamento. Y en Guaymallén, donde cada elección mueve una cantidad de votos decisiva para cualquier armado provincial, la pelea por el territorio recién empieza.