El sueño compartido de Schoklender, Hebe, Barcesat y Aníbal Fernández
Una historia conocida y repetida. El presunto uso de los fondos públicos espuriamente, para en este caso denunciar a funcionarios en el ejercicio del poder. Todo vale.
Hebe de Bonafini y Sergio Schoklender
Ampliando su indagatoria, con apariencia tranquila e incluso sonriendo en momentos, Sergio Schoklender, responsable del programa de viviendas Sueños Compartidos, en la causa que se lo investiga por un presunto fraude al Estado, involucró al abogado Eduardo Barcesat de integrar una “usina de denuncias contra el PRO, a través del uso de fondos públicos”.
Ese “centro de investigación de la Universidad de las Madres de Plaza de Mayo, recibía un subsidio de Aníbal Fernández que iba directo a Eduardo Barcesat”.
Todos los meses, el abogado debía realizar nuevas denuncias contra algún funcionario del Pro.
El abogado respondió “ Todo es una fantasía de este hombre”. Reconocíó que Aníbal Fernández le “pidió que formara un centro de estudios, pero Madres de Plaza de Mayo no tenía nada que ver con eso”. Era un Centro de Estudios políticos sobre Estado y Sociedad.
Cual sería el motivo de Schoklender introduciendo una “fantasía” en su ampliación indagatoria, una mentira, cuando aventura la posibilidad de retorno a prisión. Suena alocado, aunque es difícil conocer el verdadero motivo de su afirmación. ¿Devolución de alguna gentileza?
Barcesat un reconocido militante de izquierda del PC, es constitucionalista y adherente fanático e incondicional al kirchnerismo; impulsor activo de la teoría del lawfare, en las causas por presunta corrupción contra Cristina Kirchner, Fue convencional constituyente en la reforma constitucional de 1984.
Hebe de Bonafini, por sugerencia de Barcesat, habría intercedido ante Aníbal Fernández para que este proveyera los fondos públicos con el propósito de impulsar las denuncias contra los funcionarios del Pro.
Sergio Scoklender junto a su hermano Pablo en 1981 asesinaron a sus padres en mayo de 1961. En 1995, tras 14 años de prisión obtuvo la libertad condicional, luego de recibirse de abogado en la prisión.
Hoy está transitando como imputado en el juicio conocido como “Sueños Compartidos” donde se juzga el desvío de recursos destinados a la construcción de viviendas sociales.
Hebe de Bonafini, de fundadora y líder de Madres de Plaza de Mayo, valientes denunciantes públicas casi en soledad, de las desapariciones y atrocidades de la Junta Militar, mutó a kirchnerista fanática, receptora de numerosos fondos públicos, insultadora serial y rebelde ante la justicia, ayudada por la inacción y temor de jueces y fiscales.
El inefable Aníbal Fernández, fue el proveedor de los recursos del Estado presuntamente derivados al abogado Barcesat.
Pablo, Hebe, Barcesat y Aníbal, nombres, algunos reiterados, actores de otro de los tantos hechos ilícitos que ya no causan asombro y marcaron una época turbulenta de nuestro país.
Asesino de condena cumplida, heroína devenida en militante fanática tirando prestigio y reconocimiento a la basura, abogado comunista a disposición abultándo sus bolsillos con el dinero del pueblo y un político que transitó de escapar del municipio de Quilmes a la jefatura de Gabinete; entre otros cargos relevantes.
Todos revolcados en el mismo barro, si Schoklender no ha mentido.