El peligro de usar el Mundial en campaña: el futuro de Malvinas no se decide hoy
El peligro del uso demagógico de la bandera de Malvinas en medio la Copa del Mundo. Ni Messi, ni Maradona son los encargados de una guerra.
Si se buscan conflictos, siempre se los va a encontrar. Acá o en Londres. Y ninguno se va a resolver esta tarde, sería demasiado fácil solucionar Malvinas por penales.
ArchivoBuenos Aires, diálogo entre dos personas en la fila de migraciones de llegada de un vuelo directo desde Londres de British Airways: “Yo pensé que iba a tener problemas en Londres. Nadie me dijo nada por ser argentino. Al revés, los tipos son muy amables”.
La sorpresa de la pasajera no es una anécdota casual ni se corresponde con una postura antiargentina, sino más bien una realidad actual de la relación entre cualquier inglés medio y un argentino.
La civilización y el tiempo hizo que las diferencias que usó históricamente la política para provecho propio haya sido superada por el vida diaria.
Malvinas es una herida para la Argentina que en algún momento deberá tener solución, pero esa instancia no se juega esta tarde, como tampoco se jugó nunca en una cancha de futbol.
La diplomacia, la geopolítica y hasta la economía deben resolver ese conflicto histórico; no es Lionel Messi ni lo fue Diego Maradona, por más que el imaginario popular haya soñado con batallas épicas tanto en México como ahora en Atlanta.
Ese sentimiento puede ser entendido en las ansias populares frente a semejante partido como el que enfrenta hoy la selección con un rival histórico, pero no se puede permitir que la política vuelva a usar un episodio doloroso y dramático como fue la Guerra de Malvinas como bandera que se puede blandir en la tribuna de un partido de futbol.
Lo hicieron los militares de la dictadura cuando emprendieron una guerra para intentar salvar su desastrosa caída del poder y ocultar los miles de asesinatos que cometieron a manos del terrorismo de Estado.
Por eso no puede permitirse ahora el uso irresponsable de esa bandera. La relación entre Argentina y Gran Bretaña no es hoy la misma que existía durante la Guerra de Malvinas, ni tampoco la de 1986, cuando se canalizó a través de la mano de Dios de Diego Maradona una supuesta venganza histórica contra los ingleses.
Un caso imperdonable e irresponsable de eso es el posteo de ayer de la vicepresidente Victoria Villarruel.
Vale la pena recordar ese posteo: “Mañana jugamos contra los piratas usurpadores. No es un partido más. No voy a ser políticamente correcta ni pecho frío, contra los ingleses siempre es algo más. Es Malvinas, es el Diego, es la última de Leo y es pararle el carro a los invasores. ¡Aguante Argentina! Porque hasta el último suspiro vamos a reclamar lo nuestro!”
Nada de eso es cierto. El texto parece un puro alegato populista demagógico impropio, que puede levantar la temperatura en los argentinos de a pie, pero que es absolutamente impropio en alguien que tiene responsabilidades institucionales.
Es otro ejemplo de la interna que Villarruel mantiene con Javier Milei y que lamentablemente ahora ventila en partido del Mundial.
Y hoy se juega eso, que es mucho, pero no es todo. Lo dijo Lionel Scaloni varias veces: “esto es un partido de futbol”. Hasta Diego Maradona lo marcó también en su momento.
La vicepresidente debería pensar menos en sus batallas locales y en el populismo militar (que siempre existió) y más en las relaciones comerciales, inversiones entre Argentina e Inglaterra y dejarle a la diplomacia los problemas que ella no parece saber manejar.
Si se buscan motivos para la “guerra” siempre los habrá. También en el Reino Unido, donde escoceses, irlandeses y hasta galeses hinchan por Argentina como un reflejo histórico contra el dominio inglés dentro de ese país.
Aunque muchos por estas tierras no lo sepan, Gran Bretaña está constituida por dos reinos que pelearon entre sí históricamente con Escocia que siempre sueña con su independencia, un principado que vive desde hace cientos de años bajo el yugo inglés y enfrente un pedazo de Irlanda que también en algún momento podría unirse con su hermana del sur.
Si se buscan conflictos, siempre se los va a encontrar. Acá o en Londres. Y ninguno se va a resolver esta tarde, sería demasiado fácil solucionar Malvinas por penales.


