El nuevo mapa del delito en el Gran Buenos Aires: guerra narco y territorios en disputa
La caída del comercio y la industria, sumada al avance de jóvenes narcos armados, profundiza la violencia. Casi tres de cada diez personas tienen deudas incobrables y la economía informal se consolida.
La crisis económica no provoca que aumente, directamente, la delincuencia, pero incide. En los últimos cuatro años cambió radicalmente el tipo de delito que afecta al Gran Buenos Aires y la mayor parte de las muertes denunciadas se produjeron en ataques narco o balaceras entre las bandas que pretenden dominar el territorio.
La primera alarma sonó hace seis años, en febrero de 2022, cuando en Puerta 8, en el noroeste del Gran Buenos Aires, donde se besan la Ruta 8 y el Camino del Buen Ayre, cuando aparecieron más de 20 personas muertas producto de la llegada de un cargamento de droga adulterada desde Rosario con la que se pretendía experimentar en esta región.
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Luego de aquel episodio, recordado porque la mayoría de los adictos aparecieron en el hospital provincial Carlos Bocalandro, de Loma Hermosa, en Tres de Febrero, con los efectos trágicos del consumo de estupefacientes fatales por la mezcla realizada. Luego de eso se desató una verdadera “carnicería” a cielo abierto, con cadáveres tirados al costado del Liceo Militar de General San Martín, ajustes de cuentas por la región antiguamente manejada por Miguel “Mameluco” Villalba, en la cercanía de la villa 18 de Billinghurst, en San Martín, y la “9 de Julio”, a pocas cuadras de ahí, en la misma localidad.
Esta semana que termina, en Florencio Varela y Lanús hubo dos episodios trágicos, con dos personas fallecidas en medio de una disputa narco. En Florencio Varela sicarios ametrallaron una vivienda en la calle 1325 creyendo que era un búnker rival y asesinaron por error a dos albañiles (Ariel Macchi y Franco Herrera). Vecinos incendiaron el búnker real ante la inacción policial y, en represalia durante la madrugada, atacaron a puñaladas a miembros del clan sospechoso, matando a una mujer identificada como Cintia Caballero.
En Lanús se produjo un tiroteo feroz en una casilla del asentamiento Diez de Enero, un punto de venta de drogas conocido en la zona del Riachuelo que dejó un muerto y un herido.
La lucha por los territorios provocados por la caída de los jefes tradicionales, presos o abatidos, roza con la anarquía. Los exsoldaditos, jóvenes que no dudan en usar sus armas para establecer las nuevas condiciones, no tienen límites y lo excesos son la norma.
Para peor, los narcos y delincuentes son los únicos que tienen dinero constante y sonante. Esa liquidez que falta en el “mercado financiero” sobra en esos rincones del Gran Buenos Aires y muchos de los que tenían tiempo pleno en Rosario ahora también quieren participar en la lucha por los nuevos territorios.
La disminución de la clase media, retratada en todos los informes económicos, también se observa en la paulatina pero constante transformación de los antiguos barrios obreros o culturalmente trabajadora. Muchos lugares antes conocidos como “tranquilos” fueron tomados, por usurpaciones o compras agresivas de las viviendas que deben abandonar familias que no pueden rehusar a aceptar las ofertas que le realizan. En esos lugares, que habitualmente eran habitadas por cuatro o cinco personas, todas conocidas, ahora se pueden ver mini conventillos, con tres o cuatro familias acinadas.
Por eso no es casual que el estudio del mes pasado de Analytica haya reflejado que los municipios que presentan la mayor cantidad de personas endeudadas sean Florencio Varela, José C. Paz, Moreno, Malvinas Argentinas y Merlo, mientras que las que menos, aunque elevados niveles, son Vicente López, San Isidro, Morón y Tres de Febrero. El estudio de esta consultora muestra que el 28% de las personas con algún nivel de deuda tienen más de 90 días de mora. En términos directos son 2.3 millones de personas más que hace un año atrás.
La otra “nueva normalidad” que provocan la caída de recursos y de la actividad son los falsos descuentos por pago en efectivo. Comerciantes y productores necesitan ganarle de cualquier manera a los efectos económicos. Eso provoca una mayor actividad fuera del marco legal con la consiguiente baja de la recaudación.
Esa rueda defectuosa alarma a los administradores municipales y en la Gobernación, pero también se siente en el animo libertario. Sus grupos de WhatsApp tratan de insuflar datos positivos, pero cuando se cruzan en la calle con sus vecinos, eso que les mandan para difundir o motivarse dejan de tener la misma fortaleza.