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El fin de La Libertad Avanza como anomalía: quiénes votan a Milei a 1000 días de su llegada al poder

Tres consultoras coinciden: la base electoral de Milei viró al clásico no peronismo y la palabra casta ya es un arma que usa la oposición.


Se cumplen 1000 días desde que Javier Milei asumió el 10 de diciembre del 2023 al frente del Ejecutivo Nacional. A propósito, MDZ preparó un gran informe donde se recorren las principales aristas de la gestión libertaria.

En aquel entonces, los lejanos 2023, las brújulas de muchos analistas se imantaron y no encontraban herramientas para explicar el aluvión. Javier Milei irrumpió en la política argentina sin permiso. "Hola a todos, yo soy el león", sonaba de fondo en cada acto de la joven pero ruidosa comunidad libertaria.

La Libertad Avanza representó una incomodidad para todo el sistema político. Para el peronismo, por su transversalidad y arraigo en los sectores populares. Una especie de derecha popular plebeya, un rasgo del que carecían las plataformas de derecha en Argentina desde el macrismo para acá.

También para la coalición que integró Juntos por el Cambio, ya que el fenómeno libertario tomó su agenda y le inyectó una dosis de honestidad brutal. Una honestidad verborrágica desde donde Milei impugnó a la casta sin ningún prurito de corrección política alguno.

Pero pasaron 1000 días desde que La Libertad Avanza desembarcó en el palacio y conviene preguntarse si aquel fenómeno novedoso sigue estando fuera o dentro del sistema y si quienes lo acompañaron desde el comienzo se mantienen en el barco.

Para esto, MDZ habló con Lara Goyburu, directora de la consultora Management & Fit; a Pablo Touzón, co-director de la consultora Escenarios, fundador de Panamá Revista y director de Revista Supernova; y a Javier Correa, director de la consultora Ad Hoc.

Javier Milei Milei cerró su campaña frente a 15 mil personas en el Movistar Arena. Créditos: Télam Foto: Télam

Un núcleo duro más chico, más masculino y más de clase media

La foto de 2023, el varón joven, transversal en términos de clase, ajeno a las identidades tradicionales, se desdibujó al calor de la gestión libertaria. "El núcleo duro del mileísmo siguen siendo los varones jóvenes, pero ya no de nivel socioeducativo bajo o transversal, sino que ese se le está escapando", explica Lara Goyburu, directora de Management & Fit.

Según ella, esa fuga no tiene destino: "Sabemos que se están yendo de a poco de la opción mileísta, pero no recalan masivamente en otro lado". La consultora relativiza además las lecturas que dan por hecho un huída al peronismo: "Colegas que hacen investigación en el conurbano bonaerense dicen que se están yendo al peronismo. A nivel nacional nosotros eso no lo vemos. Puede ser un fenómeno conurbano".

En este sentido, el desafío del oficialismo es demográfico y aritmético a la vez, ya que según Goyburu, los menores de 40 años van a ser el 53% del padrón el año que viene, con un 4% de entre 16 y 18 años que no está obligado a votar. Es el segmento que más acompaña y "donde está pegando más fuerte el desempleo, donde está pegando más fuerte la pobreza y donde está pegando más fuerte el endeudamiento".

La identidad libertaria en números

Ante la pregunta de MDZ por la consolidación identitaria, "si vos hacés una encuesta sobre identidad libertaria, podría estar entre 10 y 15 puntos", calcula Pablo Touzón, co-director de la consultora Escenarios. Y agrega: "Para algo que no existía literalmente en el 21, es bastante. Es bastante porque el kirchnerismo tampoco te da muchísimo más, que es una cosa que duró 20 años".

Para Touzón, lo que el mileísmo no logró replicar es la profundidad sociológica que sí tuvo el kirchnerismo en su momento de expansión: "Su gran novedad fue su sociología más peronista, el tipo que ganaba 50 puntos en Salta entre jóvenes pobres". La contracara libertaria, dice, se achicó especialmente en territorio bonaerense, "cuya demografía y sociología conocemos y es muy relevante".

También registra un cambio de temperatura. El componente más disruptivo de Javier Milei, el que le daba densidad juvenil, se apagó: pasó "a una cosa más monótona, menos disruptiva".

Del enojo antisistema al voto no peronista

Javier Correa, director de Ad Hoc, propone leer un desplazamiento emocional: "El gobierno accede al poder representando un posicionamiento, si querés, no ideológico y representando emociones. Pudo conducir el enojo y apropiarse de ese hartazgo para canalizarlo como un atributo propio", sostiene sobre la victoria electoral de 2023.

Lo que ocurrió después fue un recambio interno del electorado: "Hay una migración desde los enojados, los hartos, los cansados, que creo que han abandonado el gobierno, y en realidad ese espacio se rellenó de aquellos que inclusive no estando tan de acuerdo con Milei, lo que no van a hacer es acompañar al peronismo", explica.

En términos de sociología electoral, Correa asegura que "la base electoral de Milei es el clásico no peronismo argentino". El director de Ad Hoc se apoya en la geografía del voto. Al mirar los resultados de 2025, dice, se ve "con mucha nitidez un comportamiento muy similar" al de Cambiemos en las intermedias de 2017: los mismos votos en las mismas zonas, el centro productivo del país, "la zona más clase mediera de la Argentina".

La "paciencia defensiva" del electorado

Los números de Management & Fit muestran una caída pronunciada y una meseta posterior. La aprobación de gestión pasó del 47% en febrero al 37% en mayo. "Si uno lo mira solo a Milei, dice: wow, 10 puntos en 3, 4 meses es un montón", pero en perspectiva, la lectura es otra, ya que en el mismo tramo del tercer año, Cristina Fernández de Kirchner, Mauricio Macri y Alberto Fernández se encontraban peor posicionados para encara el proceso electoral.

Debajo de esa estabilidad, las preocupaciones de "la gente" se desplazaron hacia el centro de la vida cotidiana. Según Goyburu, ocho de cada diez encuestados dicen haber recortado consumos por la crisis. En mayo del año pasado los recortes eran ropa, calzado, salidas; hoy son otros: "Dejé de pagar algún servicio, dejé de pagar alguna deuda, dejé de consumir carne", sumado a que ahora, "el crédito reemplazó la capacidad de compra del salario".

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Aun así, cuatro de cada diez dicen apoyar el rumbo económico y un 25% lo sostiene incluso sin ver mejoras propias. Goyburu la define como una "paciencia defensiva donde la cuestión económica sale todo el tiempo".

La casta cambió de dueño

El concepto que estructuró la irrupción libertaria migró de bando en la arena digital. "Irónicamente, se ha convertido en un arma de la oposición", afirma Correa. El seguimiento de conversación digital de Ad Hoc muestra que la palabra casta tiene picos "en todos los escándalos públicos del gobierno".

El analista lo formula como incumplimiento contractual: "Le dijo al electorado: nosotros no vamos a hacer como el sistema, que son los que te robaron. Nosotros no vamos a robar. Eso va a ser la primera parte de nuestra cláusula electoral. La segunda va a ser resolverte la economía". Ninguna de las dos, sostiene, se cumplió del todo.

De ahí que el diagnóstico central sea de pertenencia: "La propuesta antisistema en principio está fracasando y el gobierno de Milei ya es evaluado como parte del sistema". Los escándalos, dice, "han desangelado al gobierno".

Sobre la caída de interacción digital del Presidente, Correa advierte que se trata de "la erosión de Milei como producto digital, y esa erosión tiene que ver con problemas reales dentro del gobierno". Por eso insiste en hablar de "síntoma y no de causa".

Sin renovación propia: por qué La Libertad Avanza no produce dirigentes

Es el punto donde los tres coinciden desde ángulos distintos. "¿Por qué hoy no hay candidato a gobernador de la provincia de Buenos Aires que sea un joven libertario? ¿Por qué no hay un Kicillof de eso?", se pregunta Touzón. Y responde con una hipótesis sobre la mecánica interna del espacio: "Da la sensación de que hay algo en el mecanismo mismo de los libertarios, en su interna medio asesina. Esto de la revolución que se devoró a sus propios hijos, pero a los 2 meses".

En esta línea, los principales cargos del Ejecutivo, observa, están ocupados por dirigentes del PRO o del universo PRO. La sustitución del sistema político que prometía el triunfo libertario, concluye, "todavía no se dio".

Correa reformula la demanda social sobre el oficialismo: "A La Libertad Avanza le están demandando profesionalismo, cosa que a un espacio político antisistema y que peleaba contra la casta le cuesta por su génesis". Lo que se pide, enumera, es "capacidades, conocimiento y mucha experiencia en el manejo de la cosa pública". Y ahí se encuentra para él la explicación: "Por eso vemos tantas caras conocidas de nuevo en roles tan centrales en el gobierno nacional".

El activo de Milei rumbo a 2027: el vacío opositor

Si el oficialismo llega al último tramo con números erosionados pero mejores que sus antecesores, la explicación no está solo de su lado. Correa desarma el problema opositor en tres piezas.

"La oposición no logra disrupción en contra de Milei, es decir, no logra llamar la atención"; a esto se suma un factor de credibilidad, donde "los nombres que siguen resonando siguen siendo los nombres asociados al fracaso de Alberto Fernández"; y la ausencia de liderazgo, "no está claro quién va a liderar el proceso político de la oposición".

Goyburu describe el mismo fenómeno desde la demanda: "Del otro lado no hay nadie que esté amalgamando esos 6 de cada 10. No hay proyectos porque todos los proyectos remiten al pasado, y ahí, frente al pasado, prefiero nada".

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Las apuestas de centro tampoco convencen. Touzón es tajante con los ensayos de la siempre y cada vez más ancha avenida del medio: "Aparecen un mes antes de la elección, sacan 5 o 6 puntos y dicen: ¿viste que no se podía hablar de esto?". Para él, el dato político es que "parte del establishment, el círculo rojo, rompió con Milei, pero todavía no logran que eso tenga una candidatura. Entonces aparecen mil. Cuando aparecen mil es porque no hay ninguna".

Goyburu, desde la consultora, directamente no mide esas figuras: "Para que la oferta sea creíble... estas personas no sabemos todavía si efectivamente van a ser candidatos". Y remata: "Es medio raro esto de los outsiders del outsider".

2001, 25 años después: ¿La Libertad Avanza cierra el ciclo o abre uno nuevo?

En diciembre se cumplen 25 años de la crisis que reordenó el sistema político argentino y habilitó el protagonismo del kirchnerismo y del PRO. La pregunta, si el mileísmo clausura ese ciclo o inaugura otro, obtuvo tres respuestas distintas.

Touzón se inclina por el cierre. "Yo creo que más lo cierran", responde, y lo fundamenta en la dificultad de reproducción: "Para inaugurar un nuevo sistema tiene que haber personajes nuevos, no solo influencers. Al principio lo tuvo el mundo libertario, después se apagó".

Su conclusión no depende del resultado de 2027: "Me parece que es más un cierre que una apertura en un sentido histórico largo, aún cuando reelija Milei". Y agrega: "Hay un agotamiento de esta forma. El que viene debería resetearse".

Goyburu también ve un cierre, pero no se lo atribuye al oficialismo. "El 2001 generó un reclamo frente a la política que era 'que se vayan todos', pidió esa renovación y eso no sucedió. Ni a nivel político ni a nivel de liderazgo sindical o empresarial", recuerda.

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Lo que hoy ocurre, sostiene, combina la irrupción libertaria con un factor más elemental: "La naturaleza haciendo su trabajo. Los años pasan". El padrón se rejuveneció, "los liderazgos tradicionales están alcanzando sus límites vitales y por debajo no termina de aparecer esa nueva generación". Y concluye: "Sí veo que este es un cierre de una etapa que se podrá dar en 1, 5, 10 años. Lo que no haría es atribuírselo todo al mileísmo".

Correa rechaza directamente el marco temporal y propone correr el corte: "Tiendo a pensar que la Argentina inició otro ciclo allá por el 2011, que es un ciclo de degradación sostenida y permanente". En esa lectura, el oficialismo no es ruptura sino continuidad: "Milei todavía sigue siendo parte de ese tobogán que evidentemente no se detiene".

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Para Correa, cuando termine el mandato de Javier MIlei "va a haber gobernado el peronismo solo la mitad de ese período, y la otra mitad la gobernó el no peronismo, Macri primero, Milei después. La idea esa del peronismo, los 70 años de peronismo y demás, va a quedar bastante debilitada para quien quiera hacer un análisis honesto".