El desafío de los 4 candidatos: liberarse de sus "mentores" para crecer

Tras las primarias, los candidatos deben recalcular sus estrategias. ¿Podrá Anabel Fernández Sagasti romper el techo K? ¿Suarez puede crecer más allá de Cornejo? ¿Por qué pelean Ramón y Sagasti?

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Pablo Icardi

Suarez - Sagasti

MDZ

Fueron las primeras elecciones primarias con competencia fuerte en los dos principales partidos políticos. El nuevo escenario obligará a todos los candidatos proclamados a redefinir sus estrategias para evitar la fuga de votos dentro de los frentes (es decir el apoyo de quienes votaron a la alianza que representan pero que prefirieron a otro candidato).

Anabel Fernández Sagasti fue la sorpresa de las elecciones. En realidad, lo sorprendente fue el mal desempeño de Alejandro Bermejo (quien corría con ventaja al inicio de la campaña) y la pragmática construcción política de la dirigente de La Cámpora. Anabel tomó a la figura de Cristina Fernández de Kirchner como eje de campaña para capitalizar a los “convencidos”. Esa definición le jugó a favor en las PASO, pero puede ser un tope para las generales. Cristina tiene una alta imagen negativa en Mendoza y la propia candidata a gobernadora absorbió parte de ese problema. El primer gran desafío de Anabel, entonces, es romper el techo que se supone tiene el kirchnerismo duro. Es una cuestión de formas y de contenido. En las PASO Anabel mostró una cara distinta a lo ocurrido en elecciones anteriores, cuando era una candidata "encapsulada" por la estructura K. 

En el mismo sentido tendrá que trabajar para convencer a los peronistas que votaron a Alejandro Bermejo. La forma en la que se desarrolló la elección no genera buenas señales. No hubo reconocimientos públicos, ni contacto entre los candidatos. Más bien todo lo contrario. Allí aparece nuevamente el temor al efecto fuga; los votos que perdió el peronismo en 2017 entre las PASO y las generales.

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¿Podrá Anabel Fernández Sagasti convencer a quienes no son kirchneristas?

Antes, Anabel tiene un desafío político enorme, pues tiene que consolidar un proyecto político y una estructura que en la superficie la tiene como cabeza y con idea de “renovación”, pero que engloba a dirigentes que provienen de los mismos sectores que ella dice combatir.

Ocurre con Guillermo Amstutz, por ejemplo, y sobre todo con Carlos Ciurca. El ex vicegobernador fue uno de los armadores de la lista de Unidad Ciudadana y el triunfo puede ser un resurgimiento. Ciurca no puede salir a superficie, pero está en una posición cómoda como operador. En Unidad Ciudadana aseguran que el acuerdo político interno es claro. Quien decide es Anabel. Así ocurrió con los principales cargos legislativos que a futuro pueden servir para la consolidación política de los "jóvenes de La Cámpora". 

Suarez, Cornejo y vos

Rodolfo Suarez ayer se subió al escenario y habló tranquilo y sin efusividad. Lo que parece un defecto, para él es un estilo. “Soy así, callado”, asegura. Pero habló con un aparente error conceptual: acaba de obtener una victoria electoral importante, pero aún le falta enfrentarse a las elecciones generales de septiembre. Suarez habló como gobernador y no como candidato, para lo cual fue elegido. El propio Suarez había dicho que no hay antecedentes de una elección PASO que se haya revertido. Para él, la tendencia es definitiva.

Suarez llegó a ese lugar impulsado, principalmente, por el Gobernador. Con la legitimidad que le da el cargo, Cornejo intentó poner bajo plebiscito su gestión y fue el cabeza de campaña. Ahora, el candidato del oficialismo transitará un camino distinto, donde tendrá que cobrar más protagonismo. Así y todo, el Gobierno Cornejo seguirá siendo el mascarón de proa. Incluso, probablemente, como candidato a diputado nacional. Allí entra en juego otra variable. La campaña nacional seguirá fagocitándose la realidad cotidiana. Por eso probablemente el camino de Cornejo para ser candidato sea cada vez menos eludible.

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¿Suarez podrá mostrarse independiente de Cornejo?

La elección de Cambia Mendoza fue exitosa, pero también depende de la comparación. Respecto a lo que ocurrió en 2015, fue modesta. Cornejo obtuvo como precandidato único a gobernador un 44 por ciento de los votos en lo que fue el debut de la ecléctica alianza electoral que fundó detrás suyo. Suarez y De Marchi juntos obtuvieron un porcentaje algo menor: 43% y Suarez obtuvo un 29%. El vaso medio lleno para el oficialismo es que mantienen su caudal de votos. El vaso medio vacío es que no lograron crecer a pesar de las dificultades que tuvo la oposición para construir una alternativa de poder. La causa puede estar en la crisis nacional y cómo afecta el mal humor social en el oficialismo.

Suarez tomó protagonismo en la política de la mano de Víctor Fayad, pero se siente más identificado con posiciones moderadas. En la gestión ha tenido mejor relación con la Nación que el propio Cornejo. Dependiendo de la coyuntura, es probable que a Suarez también le convenga mantener aún más distancia del sector político con el que se siente identificado para crecer. 

Por sostenerse o crecer

Protectora es la primera vez que participa de una elección para cargos ejecutivos y tuvo un desempeño regular. José Luis Ramón sigue siendo la figura que capta la atención, como fenómeno urbano. Tanto, que los resultados fueron muy dispares. Hay candidatos de Ramón que no pasaron el piso del 3% en los departamentos y por eso en septiembre tendrán boleta corta.

El desafío para Protectora vuelve a ser cómo captar el voto de los desencantados de otras fuerzas políticas. El escenario parece polarizarse, pero el peronismo vuelve a ser el partido donde puede “pescar” Ramón, como ocurrió en 2017. Pero para trascender más allá de un resultado, va a necesitar consolidar un proyecto político y superar el zafarrancho que fue ese sector tras los buenos resultados que le permitieron tener representación legislativa. Ramón no va a ser gobernador, pero podría crecer.

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¿Ramón puede captar el voto de los peronistas desencantados?

El Frente de Izquierda se deshizo como opción política en los últimos años. Fue la tercera fuerza política y tiene representación legislativa. Pero ahora apenas pasó el límite del 3% para seguir en carrera. 

El FIT tiene representación en la Legislatura y en varios concejos deliberantes. Pero perdió potencia electoral, aún a pesar de tener recursos y hasta vínculos con el principal gremio estatal (el SUTE). El desafío para la dupla Barbeito - Sosa es mejorar el desempeño para aspirar a sumar legisladores. A su favor tienen que discursivamente pueden presionar a los candidatos con más posibilidades sin arriesgar mucho y que pueden captar el voto bronca. 

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¿El FIT podrá recuperar caudal electoral en las generales?

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