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El Conurbano llegó a Vaca Muerta y preocupa la paz social del corazón petrolero

Vaca Muerta es vista como una fuente de riqueza rápida por políticos y sindicalistas, mientras que Añelo, corazón del yacimiento, sigue sin recibir los beneficios de lo que allí se extrae.

En la cima de Añelo se erige el principal centro de extracción de gas y petróleo del mundo. 

En la cima de Añelo se erige el principal centro de extracción de gas y petróleo del mundo. 

Añelo es la Tierra Prometida. El lugar en donde la naturaleza dotó a la Argentina de uno de los fenómenos naturales más importantes del mundo producto de lo que está enterrado en el corazón de este pueblo, el yacimiento conocido como Vaca Muerta.

“Vamos a Vaca Muerta” es la frase que se escucha en cuanto aeropuerto uno se acomode esperando un pasajero o el avión para despegar. También en cualquier conversación casual, en un bar o estación de servicio, no solo en Neuquén, sino en todo el país.

Sin embargo, nadie entiende, o muy pocos foráneos lo hacen, sobre su complejidad cultural y social. Cómodamente reclinados en acolchonados sillones discuten y debaten sobre todo lo que se puede hacer “allá” pero cuando se está “acá” no todo es tan lineal y previsible.

Los habitantes, los verdaderos “dueños del suelo”, no viven ni disfrutan de este “fenómeno económico” y padecen los contratiempos del aluvión que los invadió. Si bien muchos de los nuevos pobladores fueron parte de este proceso, una vez asimilados a la idiosincrasia local, ya pasan a padecer y reclamar por lo mismo que los nativos y criados. Agua corriente, cloacas, gas natural son cosas que elementales que ningún gobierno se preocupa en instalar.

Ayer a la tarde, en La Nación Más, con Paulino Rodrigues, el economista Lorenzo Sigaut Gravina aceptó que el derrame económico en la región “era mayor con la industria petrolera tradicional que con el fracking, que no necesita tanta mano de obra intensiva”.

“Se genera más dólares, pero a nivel de empleo no cambia nada. Los pozos convencionales generaban más mano intensiva que ahora. Hoy está cayendo el empleo inclusive allá. Acá había una oportunidad de que el crecimiento sea armónico, que le llegara a todo el mundo, pero como todo lo que pasa en la Argentina, eso no será así”, sentenció Sigaut.

¿Por qué sucede este proceso? Porque es imposible potenciar un lugar donde se puede producir el primer “derrame” de las inversiones que allí se radican. Darle alguna posibilidad de recaudación propia provocaría que, en diez años, cualquier intendente de Añelo quiera transformarse en gobernador y eso está vedado.

La cultura política neuquina, antes sometida a las decisiones casi familiares del Movimiento Popular Neuquino, tuvieron que modificarse con la incorporación de un poderosísimo integrante, el Sindicato del Gas y Petróleo de Neuquén y Río Negro.

Su creador, Guillermo Pereyra, armó un imperio que trascendió lo sindical y llegó a disputarle el poder mano a mano a los gobernadores. Y la cancha elegida para la pelea de esos dos “elefantes” siempre es Añelo. En los últimos años, no obstante, volvió a predominar en la industria petrolera otro municipio, Rincón de los Sauces, donde todo se inició en los ’80 con el yacimiento de Puerto Hernández, casi en simultáneo cuando en Añelo se inició Loma la Lata. De Rincón es el actual secretario general del gremio petrolero, Marcelo Rucci, que también fue intendente.

Javier Milei fue recibido por Rolando Figueroa.
Rolando Figueroa y Javier Milei, meses atrás en Neuquén.

Rolando Figueroa y Javier Milei, meses atrás en Neuquén.

A diferencia de lo que sucede en Rincón o en San Patricio del Chañar, la otra localidad que vive del petróleo y gas neuquino, a Añelo las limitaciones para su expansión hacia la meseta son inmensas, al igual que en el valle, donde fue limitado apenas se termina el actual ejido urbano. Los otros impedimentos para la ubicación de servicios municipales son los mapuches, autopercibidos o no.

Añelo no tiene más posibilidades de desarrollo y crecimiento. El único “lote” con potencial hoy está en un limbo legal que el gobernador Rolando Figueroa no pretende terminar por los motivos arriba determinados. Ubicado en la estratégica circunvalación que une las rutas 7 y 17, el verdadero centro neurálgico de la conectividad entre Añelo y Rincón de los Sauces, ese predio no tiene ni dueño ni derechos, pero nadie se atreve a decidir qué hacer.

En 2015, un decreto del entonces Jorge Sapag, refrendado por su ministro de Desarrollo Territorial y ex intendente del Chañar, Leandro Bertoya, concedieron ese lugar como contraparte de otra parcela más grande pero muy marginal. El beneficiario fue Luis Mora, quien se comprometió a realizar obras de infraestructura porque tenía como intención armar un espacio para la crianza de cerdos. Sí. En medio de la Ruta del Petróleo, un espacio para engordar y producir animales porcinos.

Sin embargo, Mora no hizo nada. Tras un tiempo sin poner ni un animal ni levantar siquiera un cerco perimetral, el gobierno provincial le quitó los derechos de explotación, aunque en el mismo momento que lo realizaba el “empresario” y antiguo terrateniente local, beneficiado directo de un decreto provincial, cedió el usufructuo a Juan Patricio Mendez, quien empezó a levantar un emprendimiento urbano sin tener ninguna autorización legal ni dominial sobre estas 2400 hectáreas.

Desde hace dos años, sin ningún tipo de control provincial, y menos municipal, porque no puede intervenir en un terreno que le fue arrebatado de su espacio urbano, se observó una avalancha de construcciones comerciales y viviendas de origen chino que los locales aducen que son autorizadas por el poderoso gremio petrolero. Mientras tanto, el antiguo pueblo no solo se ve impedido de crecer estructuralmente sino tampoco radicar nuevas inversiones.

¿Por qué la importancia de la radicación local? Debido a los costos mensuales de salarios y mantención de servicios elementales, la municipalidad siempre los necesita para financiarse. A diferencia de otros territorios urbanos, Añelo está permanentemente en un proceso de reconversión y expansión poblacional. Pero, al estar limitado, seguirá dependiendo de las autoridades provinciales o los “permisos” que le brinde el poderoso gremio petrolero, que tensiona la relación con la Provincia de acuerdo con sus propias necesidades.

En 2023, el intendente Fernando Banderet volvió a reclamar por la recuperación de ese predio, que la Justicia neuquina se expidió para que no siguiera en manos privadas pero no anuló el decreto de Sapag. No es cuestión de estado grande o chico, presente o inexistente.

En la Ruta del Petróleo, como se conoce a la región que va desde Cipoletti, en Río Negro, hasta Neuquén en un extremo y Rincón de los Sauces en el otro, las operadoras, controladas por los gremios y al amparo de los diferentes gobiernos provinciales, dejan en desamparo a los pobladores, quienes terminan activando sus propias barreras de defensa y protección ante lo considera el “capitalismo salvaje”.