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Cristina Fernández de Kirchner llevó su condena a la ONU: denunció "proscripción", "machismo" y violaciones a los derechos humanos

En una carta abierta confirmó que recurrió a la ONU para impugnar la condena por la causa Vialidad y sostuvo que fue víctima de una persecución judicial destinada a impedir su participación política.


Cristina Fernández de Kirchner presentó una comunicación individual ante el Comité de Derechos Humanos de las Naciones Unidas (ONU) para cuestionar la condena en la causa Vialidad, en una nueva estrategia judicial que traslada el caso al plano internacional. La exmandataria difundió una extensa carta abierta en la que denunció una "politización de la Justicia", habló de proscripción política, cuestionó a la Corte Suprema y aseguró que continuará luchando por el reconocimiento de su inocencia.

El anuncio se produjo en paralelo a la conferencia de prensa convocada por su equipo de abogados para este miércoles, desde las 11, integrado por Alberto Beraldi, Rafael Valim y Javier Borrego, quienes en el NH Hotel de la Ciudad de Buenos Aires detallarán los argumentos de la presentación ante el organismo internacional. Con esta iniciativa, la defensa busca que el caso sea analizado por uno de los mecanismos de la ONU destinados a evaluar posibles violaciones de derechos humanos, luego de la condena a seis años de prisión e inhabilitación perpetua para ejercer cargos públicos.

En el documento, titulado "El costo democrático de la politización de la justicia", la expresidenta sostuvo que el proceso judicial en su contra no constituye únicamente una serie de decisiones equivocadas, sino que representa "graves violaciones de derechos humanos". Además, atribuyó parte de esa situación a un "machismo estructural" que, según afirmó, persiste dentro del sistema judicial argentino.

En ese sentido, aseguró que fue juzgada no solo por sus actos, sino también por su condición de mujer y por haber ejercido el liderazgo político. "¿Ser la única ex presidenta condenada por la Corte Suprema? ¿En serio alguien puede pensar que eso es una casualidad?", planteó en la carta.

La exvicepresidenta también vinculó la condena con un intento de excluirla de la competencia política. "La proscripción perpetua es, en realidad, la pena principal. La privación de la libertad por seis años es solo la accesoria", expresó. Según su visión, el objetivo es impedir que "una parte del pueblo argentino pueda volver a elegir libremente el proyecto que representa sus esperanzas".

Asimismo, afirmó que el uso del sistema judicial para desplazar dirigentes con respaldo electoral no es un fenómeno exclusivo de la Argentina, sino una práctica que, según consideró, se repite en distintos países. "Cambian los países, cambian los nombres, cambian las circunstancias, pero el método es el mismo: convertir al Derecho y al sistema de Justicia en un arma política para eliminar adversarios que no pudieron ser derrotados por el voto", escribió.

Respecto de la presentación ante la ONU, explicó que recurrió al organismo porque considera que los mecanismos internos dejaron de garantizar la protección de sus derechos. Además, informó que incorporó a su defensa a los abogados internacionales Javier Borrego, de España, y Rafael Valim, de Brasil, a quienes definió como especialistas de reconocido prestigio en la defensa de los derechos humanos.

En otro tramo del texto, Cristina Kirchner sostuvo que ante el comité internacional "todos los jueces argentinos que participaron en mi juzgamiento serán sometidos al escrutinio del Derecho Internacional de los Derechos Humanos", donde deberán responder, según indicó, por el respeto al debido proceso, la independencia judicial, la igualdad ante la ley y la protección de los derechos fundamentales.

Sobre el final de la carta, la expresidenta envió un mensaje a sus seguidores y ratificó su decisión de continuar la disputa judicial. "Jamás me doblegaré ante quienes creen que pueden vencer mediante la persecución y el miedo. Lucharé hasta el último día por el reconocimiento de mi inocencia", afirmó. También convocó a no perder la esperanza y aseguró que "ninguna proscripción ha logrado apagar definitivamente la voluntad popular".