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Crisis con Brasil: Milei se gradúa en apagar incendios con más fuego

Milei en crisis con Lula y Brasil en su revolución imaginaria no repara en quiebre de relación comercial: habría más inflación y menos dólares.

Milei y el fuego con Brasil. De la serie de los chistes que nos salen caros.

Milei y el fuego con Brasil. De la serie "de los chistes que nos salen caros".

El presidente MIlei finalmente consiguió en una revolución imaginaria de la que pareciera estar atrapado llevar la crisis con Brasil a un terreno que hace apenas una semana era impensado y cuyo motivo es solidarizarse con el reacio a dejar el poder, Jair Bolsonaro (militar, para más datos).

Si Milei hace política, su par de Brasil también. Y hay un abismo colosal de praxis. Si Milei hace política, su par de Brasil también. Y hay un abismo colosal de praxis.

Las usinas de información cercanas al poder en Brasilia están amplificando el ánimo de Lula y de su estrecho círculo de estoicos: que Milei no deje de hablar hasta el final de la campaña presidencial.

En tiempo real y debido a una impostada perfomance del presidente argentino se ha desatado una crisis más importante de lo que aparenta.

Milei fue a "solidarizarse" con el ex presidente brasilero bajo arresto domiciliario, otro de los amigos flojos de papeles del mandatario libertario.

Bolsonaro es ese demócrata que no quiere dejar el gobierno ante las campanas de la democracia (tal como otro amigo del libertario, Donald Trump). El que en la previa a su derrota fue sembrando de dudas el sistema electoral, sabiendo que perder no era una opción.

Y desde allí la historia más conocida: Milei siendo Milei. Y desde allí la historia más conocida: Milei siendo Milei.

Milei no aceptando que es presidente de un país y que visita otro país y que además de visitante se suma a la torcida del rival del presidente de ese país.

Y vociferando como si no fuese presidente y, además, muy incendiario con el presidente de ese país, el que está en funciones.

Todo normal. Siga, siga.

Conclusión: se han trizado las relaciones comerciales de Argentina con Brasil. Y podrá ser tratado como un incidente menor, pero no lo es y bajo ningún aspecto.

Si esto es la democracia cuarenta años después de recuperarla, si así vamos a ser un país menos infantil, alguien está gritando fuera del tarro.

Brasil

Puede gustarte o no el Brasil. Pero lo que debe asumirse es que el país vecino es el principal socio comercial de Argentina. Y muy principal.

Un eventual congelamiento del comercio bilateral (tanto de exportaciones como de importaciones) entre los países tendría un impacto severo sobre la economía argentina (y no de ninguna revolución imaginaria).

Brasil no es solo el principal socio comercial del país, sino también el destino clave de nuestros productos manufacturados de mayor valor agregado.

La política tensa y afloja en un movimiento casi innato, perpetuo, y complementario. Pero esta crisis no se evidencia como pasajera. La política tensa y afloja en un movimiento casi innato, perpetuo, y complementario. Pero esta crisis no se evidencia como pasajera.

Asistimos a un escenario en el cual cada uno hace su campaña. Y en el cual la lucha será cruel y mucha. Y ni siquiera terminará con cualquier resultado electoral.

La campaña de Milei es no hablar en serio sobre la economía de Argentina, sobre la nebulosa en numerosas áreas del sector público y dejar pasar los temas importantes.

Cuando decide comunicarse el presidente argentino tiende a inclinarse muy rápido por interlocutores que suelen ser como el público devocional.

La campaña de Lula, en tanto, es fortalecer su candidatura y respirar un poco de aire fresco en medio de una paridad sofocante que compromete a los encuestadores y analistas, de cara a la elección de Brasil en octubre venidero. Milei le ha dado esas bocanadas a Lula. Y en los primeros sondeos del impacto de esta pelea insólita el brasilero lleva las de ganar.

La campaña de Bolsonaro, finalmente, es insistir en una metodología bien castrense y del siglo XX: esperar la amnistía en caso de colocar a uno de lo suyos al frente del país. Después de todo es coherente: Bolsonaro ha sido un militar de carrera intrascedente.

Milei

Lula lo esperó una vez, hace pocos días. No hizo mucho alboroto pero dejó algún comentario.

Y ante la insistencia del presidente Javier Milei en calificarlo en un modo bastante barrial, con la ganancia de este escándalo en su bolsillo, lo está atendiendo.

Hace pocas horas el presidente Lula reaccionó con un giro diplomático y dejó al país con la mínima representación diplomática.

Ninguno de los dos líderes son reconocidos por recular en chancleta.

Argentina

En un caso extremo, en el que se congelen las relaciones comerciales, las principales vías de impacto socioeconómico en Argentina son importantes: gente con rostro, gente que trabaja, gente que asiste a espectáculos de la vida pública que siempre traban la vida privada.

La industria automotriz en el Mercosur funciona bajo un esquema de integración productiva cruzada (las fábricas en Argentina producen ciertos modelos e importan componentes y otros modelos desde Brasil).

Desabastecimiento de autopartes: Argentina depende críticamente de insumos e industrias pesadas brasileñas para ensamblar vehículos en Córdoba, Buenos Aires y Santa Fe.

Más del 60% de los vehículos producidos en suelo argentino se exportan a Brasil. Un freno comercial paralizaría las plantas locales, derivando en suspensiones masivas, pérdidas de empleo directo e indirecto y caída del PBI industrial.

No es mejor el panorama analizando lo que podría desatarse en el vital rubro "exportaciones" e "importaciones". Caída brusca del ingreso de divisas (Exportaciones).

Recodamos: Brasil es el mayor comprador individual de la oferta exportable argentina. Recodamos: Brasil es el mayor comprador individual de la oferta exportable argentina.

El impacto en el agro y la industria alimentaria haría que Argentina perdiera a su comprador N°1 de trigo en grano, harina, cebada, malta y productos lácteos. La caída de precios afectaría la rentabilidad del sector primario.

Se calcula que pérdida de divisas estaría entre 10.000 a 12.000 millones de dólares anuales, en concepto de exportaciones. Retornaríamos a la escasez estructural de reservas en el Banco Central (BCRA).

Y otro gran tema que podría derivar en caso que esta lucha prosiga y escale en virulencia, nada frívolo: nos traería más presión inflacionaria. Al comprar insumos sustitutos importados desde otros destinos, más lejanos, eso se trasladaría a los precios finales al consumidor.

Argentina y Brasil mantienen intercambios energéticos estacionales estratégicos (electricidad en picos de demanda y exportaciones de gas natural desde Vaca Muerta hacia el sur brasileño).

Una hipotética interrupción afectaría la planificación energética de ambos países.

Lula

En el Primer Trimestre de 2026, según datos del INDEC, el intercambio bilateral mostró la consolidación del esquema de desregulación y la respuesta del comercio exterior a la dinámica del tipo de cambio y la actividad en ambos países.

Exportaciones Argentinas a Brasil: el sector agroindustrial (trigo, cebada, malta y lácteos) y el sector automotriz representaron más del 65% de los envíos.

Importaciones Argentinas desde Brasil: con el repunte gradual de la industria y la venta de autos en el mercado local, las importaciones de autopartes, chasis y maquinaria ligera mostraron un incremento moderado frente a los niveles mínimos de 2024.

Balanza Comercial Bilateral (Trimestre I - 2026): el saldo se mantuvo en niveles de cercano equilibrio con leve sesgo deficitario para Argentina, muy lejos de los desbalances estructurales de 2022 y 2023.

Estos son los mismos números que coronan los despachos de las cancillerias en Buenos Aires y Brasilia, en otro capítulo de desencuentro incomprensible entre países vecinos.