Colapso de colectores cloacales en Guaymallén: el descargo de Aysam y el plan de contingencia
El organismo estatal se defendió por los desbordes en Los Corralitos y en el colector Tirasso y asegura que realiza una "inversión histórica" en estas obras.
Hace más de un año que vecinos de Guaymallén deben soportar los desbordes cloacales y demás problemas tanto en la zona de Los Corralitos, que tiene su epicentro en Severo del Castillo y 2 de mayo; como también con el colector Tirasso, cuya reparación lleva más de un año.
Ambas situaciones han colmado la paciencia de familias que día a día sufren -sobre todo luego de fuertes tormentas- de olores nauseabundos a toda hora, desbordes, inundaciones e incluso problemas cloacales y dentro del sistema de agua potable de sus viviendas.
Desde Aguas Mendocinas, empresa que debe hacerse cargo de los arreglos, han salido a defenderse de las críticas por la falta de respuestas más el tiempo de obras que llegan tarde, y sostuvieron que los trabajos que están llevando adelante aliviarán la hoy saturación del servicio de cloacas de la zona.
La crítica situación de Severo del Castillo y 2 de Mayo de Guaymallén
Según el reporte técnico, la llamada Colectora Máxima Noreste, que es la que afecta a la zona de Los Corralitos (con 26 km. de extensión y una capacidad de conducción de 1.700 litros por segundo). Esta infraestructura , fue construida en la década de 1980 y actualmente presenta "desgaste estructural", lo que ha complicado la situación en los últimos meses.
Desde AYSAM explicaron que el colector sufre “procesos de corrosión natural por gases cloacales, agravados por un defecto de diseño en calle 2 de Mayo: la falta de pendiente que genera arrastre y acumulación de sólidos que afectan el servicio”.
La empresa indicó que los desbordes registrados el 31 de enero, el 21 y 25 de febrero y el 7 de marzo de 2026 estuvieron vinculados a eventos climáticos "excepcionales".
“Tras un exhaustivo análisis técnico realizado por Aguas Mendocinas, se ha confirmado que los desbordes registrados fueron consecuencia directa de tormentas extraordinarias”, señala el informe.
El documento también advierte que el sistema cloacal no está diseñado para transportar agua de lluvia. Sin embargo, detectaron ingresos masivos de caudales pluviales y sedimentos a través de "conexiones clandestinas de desagües pluviales".
“El ingreso masivo de agua de lluvia y áridos, a través de conexiones clandestinas de desagües pluviales, colapsó la capacidad de transporte”, plantearon. Como consecuencia, tramos que estaban "despejados" completamente en enero alcanzaron un 35% de ocupación por sedimentos en menos de 30 días.
Ante estos episodios, la empresa detalló que mantiene protocolos operativos para evitar riesgos sanitarios en la zona.
“Todos los desbordes son controlados en el transcurso de la misma jornada”, afirmaron desde AYSAM, y agregaron que se realiza “la desinfección sistemática de las áreas afectadas para resguardar la salud de los vecinos”.
Además, la compañía informó que ya se retiraron 452 m.3 de material sólido, entre piedras y sedimentos, de los tramos más comprometidos del sistema.
Otro de los puntos señalados es que el diseño del sistema busca evitar la contaminación de canales agrícolas. “El diseño del sistema garantiza que los excedentes no tomen contacto con canales destinados a la producción agrícola”, indicaron.
Obras millonarias para ampliar la capacidad
El informe también detalla un plan de obras que apunta a descomprimir el sistema cloacal en la zona noreste del Gran Mendoza.
Entre los proyectos en marcha se destaca el colector Colonia Segovia – El Paramillo (Etapa I), que ya presenta un avance del 67,5% y una inversión de U$S 15,7 millones.
A esto se sumará un sistema de optimización que incluirá estaciones de bombeo y cámaras de retención de sólidos, cuya licitación está prevista para 2026 por U$S 10,5 millones adicionales.
Además, la empresa trabaja en la ingeniería para las etapas II y III del sistema El Paramillo, con una inversión estimada de U$S 30,5 millones, lo que permitiría aliviar en un 50% la carga del colector actual.
Para evitar que los picos de caudal provoquen inundaciones en la vía pública o afecten propiedades privadas, AYSAM solicitó autorización al Departamento General de Irrigación para realizar "descargas controladas" en el canal Pescara en situaciones excepcionales.
Según el informe, estas maniobras cuentan con “un cuádruple sistema de cloración permanente y monitoreo diario de calidad de agua”, además de la notificación directa a la unidad fiscal especializada en delitos ambientales.
La empresa también hizo un llamado a los vecinos para evitar conexiones indebidas. “Instamos a la población a regularizar sus instalaciones internas. Evitar que el agua de lluvia derive al sistema cloacal es fundamental para prevenir colapsos”, remarcaron.
Reparación del colector cloacal de Tirasso
En paralelo, AYSAM informó que continúa el operativo de emergencia para reparar un tramo del colector cloacal de 700 milímetros de diámetro en calle Tirasso, una infraestructura clave para el sistema sanitario del departamento.
Los trabajos, que se ejecutan desde hace más de un año, presentan un avance cercano al 70% y fueron priorizados por el deterioro de la red y los colapsos reiterados denunciados por vecinos.
Este colector recibe los efluentes provenientes de zonas densamente pobladas como Buena Nueva, Villa Nueva y Capilla del Rosario, también en Guaymallén.
La obra contempla la renovación completa del colector y la instalación de una nueva red de agua potable en el tramo comprendido entre las calles La Purísima y Belgrano hasta Tirasso y Profesor Mathus.
El proyecto demandará una inversión de U$S 5,4 millones, financiada con los llamados Fondos del Resarcimiento y beneficiará directamente a más de 88.000 habitantes.
Debido al tamaño del colector y al volumen de líquidos que transporta, el servicio cloacal no puede interrumpirse durante la obra. Por ese motivo, la empresa montó un bypass provisorio que permite continuar los trabajos sin cortar el servicio.
“Gracias a este sistema de desvío, no se han registrado vuelcos de líquidos cloacales ni afectaciones a la población o a los cultivos de la zona”, indicaron.
El sistema incluye un desvío temporal de los efluentes hacia un canal de riego por aproximadamente 300 metros, hasta que vuelven a ingresar al colector, junto con otro bypass destinado a proteger el circuito de riego y evitar el contacto con líquidos cloacales.
Una vez finalizadas las tareas, la intervención también contemplará la reconstrucción de la calzada y la renovación del asfalto en el sector intervenido.




