Bomberos voluntarios: la solución del Gobierno para destrabar el conflicto
Este viernes 4 el Gobierno recibirá a los bomberos voluntarios. Qué les ofrecerá para solucionar el conflicto. Los detalles.
Bomberos voluntarios: la solución del Gobierno para solucionar el conflicto.
Rodrigo D'Angelo/MDZDespués de semanas de reclamos, cruces y una movilización que llevó a un grupo de los Bomberos Voluntarios de distintos departamentos de Mendoza hasta las puertas de Casa de Gobierno, el Ejecutivo mendocino prepara una nueva instancia de diálogo para intentar desactivar el conflicto. La reunión será este viernes 4 de septiembre y tendrá sobre la mesa uno de los reclamos institucionales que vienen planteando los cuarteles: la normalización de la Federación Mendocina de Bomberos Voluntarios.
La propuesta que llevará el ministerio de Seguridad apunta a avanzar hacia un llamado a elecciones en la Federación, una salida que podría permitir encauzar parte de la discusión que mantiene enfrentados a distintos cuarteles con las autoridades provinciales.
Por qué sería una solución al conflicto
La situación de la Federación se convirtió en uno de los puntos más sensibles de la disputa. Los bomberos cuestionan su funcionamiento institucional y sostienen que la falta de normalización afecta la representación del sector y el acceso a determinados recursos y capacitaciones. En la protesta realizada el 26 de agosto frente a Casa de Gobierno, la situación de la Federación volvió a aparecer entre los principales reclamos.
El Gobierno, por su parte, viene sosteniendo que una parte de las dificultades que atraviesan los cuarteles no depende directamente de la Provincia sino de la propia organización del sistema y de las autoridades de la Federación. Esa diferencia de diagnóstico es uno de los motivos por los que el conflicto se fue prolongando.
Una reunión para bajar el conflicto
La convocatoria del viernes busca recuperar una mesa de diálogo que los bomberos vienen reclamando desde hace semanas.
El conflicto escaló durante agosto. Distintos cuarteles denunciaron problemas de financiamiento, falta de combustible, dificultades en las comunicaciones y reclamos vinculados con el cumplimiento de los beneficios previstos por la Ley 7.679. También reclamaron una instancia de diálogo directa con la ministra de Seguridad y Justicia, Mercedes Rus.
El Ejecutivo asegura que los canales institucionales permanecieron abiertos y enumera reuniones realizadas durante las últimas semanas con representantes de distintos cuarteles. Sin embargo, desde un sector de bomberos consideran que esas conversaciones no alcanzaron para resolver el problema de fondo y reclamaron una mesa provincial que permita discutir el conjunto de los planteos.
Ahora el Gobierno intenta dar un paso más. La idea es que la discusión no quede limitada al dinero que recibe cada cuartel o a cuestiones operativas, sino que también se pueda avanzar sobre el funcionamiento institucional de la Federación. Por eso, el llamado a elecciones aparece como una posible llave para destrabar la negociación.
La Federación, en el centro de la discusión con los Bomberos Voluntarios
La cuestión no es menor. La Ley 7.679 establece un esquema de financiamiento para las asociaciones de bomberos voluntarios a través de la Federación Mendocina. Por eso, para los cuarteles, la discusión institucional no está separada de la económica.
En la protesta de la semana pasada, los bomberos reclamaron precisamente por la situación de la Federación y plantearon que su falta de normalización genera problemas tanto de representación como en el circuito de recursos.
El planteo que el Gobierno llevaría a la reunión del viernes apunta entonces a separar los problemas: por un lado, avanzar con las cuestiones que dependen directamente del Ejecutivo; por otro, generar las condiciones para que la Federación pueda recuperar una conducción legitimada mediante elecciones.
Los reclamos en las calles que hicieron cuarteles de Bomberos Voluntarios
La normalización institucional no resolverá por sí sola todos los problemas.Los bomberos mantienen reclamos vinculados con el financiamiento de los cuarteles, el combustible, las comunicaciones y el cumplimiento integral de los beneficios contemplados por la Ley 7.679.
Entre los puntos mencionados durante las protestas aparecen las becas educativas, el cupo de viviendas del IPV y la eximición de determinados aranceles vinculados con las licencias profesionales, además de mayores recursos para sostener el funcionamiento operativo.
También existe una discusión por las comunicaciones. El Gobierno anunció la extensión del sistema TETRA para mejorar la coordinación entre los cuarteles, el Centro Estratégico de Operaciones y los organismos de emergencia, mientras que los bomberos sostienen que todavía existen problemas que afectan el funcionamiento cotidiano.
El combustible es otro de los puntos de tensión. En la zona Este, por ejemplo, el aporte había sido incrementado luego de los reclamos, aunque desde los cuarteles sostienen que sigue siendo insuficiente frente al costo de movilizar las unidades.
La negociación que encabeza el Gobierno
La reunión del viernes no significa que el conflicto esté resuelto. La apuesta del Gobierno es encontrar un punto de acuerdo que permita bajar la tensión y, fundamentalmente, ordenar una discusión que hasta ahora se desarrolló entre reclamos públicos, movilizaciones y acusaciones cruzadas.
El ofrecimiento de avanzar hacia elecciones en la Federación puede convertirse en el primer gesto concreto para destrabar la situación institucional.
Para los bomberos, el desafío será determinar si esa salida alcanza para recomponer la representación del sector y abrir una nueva etapa de diálogo. Para el Gobierno, el objetivo será que la normalización de la Federación permita establecer un interlocutor institucional claro y, a partir de allí, discutir el resto de los reclamos.
Después de semanas de conflicto, la reunión del viernes aparece así como una prueba para ambas partes: si logran acordar la normalización de la Federación, el Ejecutivo podría haber encontrado la llave para empezar a descomprimir una pelea que ya había llegado hasta Casa de Gobierno.