Batacazo en la UNCuyo: el voto anti Milei y el mensaje que retumba en Mendoza
Adriana García será rectora tras ganar la elección de la UNCuyo con apoyo del PJ. El fuerte golpe para el radicalismo mendocino, que se había acostumbrado a la inercia positiva. Los desafíos de la rectora y alertas para Cambia Mendoza.
Adriana García, rectora.
Marcos García“Fin de ciclo”. La rectora electa Adriana García se apuró a mencionar un concepto que retumba en el ambiente político de Mendoza: el quiebre de una hegemonía que, con matices, incluía a la Universidad Nacional de Cuyo. El triunfo electoral de García llegó de la mano del peronismo y tiene entre sus motivaciones una fuerte señal “anti Milei”, pues el presidente tuvo como bandera el ninguneo a la universidad pública y, en ese contexto, los anticuerpos de la principal casa de altos estudios de la Provincia le respondieron con votos.
Por otro lado, hubo una señal de freno a la inercia política que el radicalismo mendocino tenía para conducir cuanto espacio de poder hay en Mendoza. Aunque Gabriel Fidel no es “conrejista”, el apoyo explícito de todo el gobierno provincial puede haber sido un valor negativo: la rara idea que ejecuta el oficialismo local de apoyar a Milei en todo, pero tratar de evitar las consecuencias negativas halló en la UNCuyo un tope. Claro que la elección universitaria no es traspolable a la generalidad, pero sí es un alerta, sobre todo para quienes dentro de Cambia Mendoza creen que será sencillo separarse de Milei si el presidente se degrada más en su imagen pública. La contradicción del radicalismo fue explícita: fotos con Milei y Adorni y banderas pro educación pública en la UNCuyo.
Ahora la rectora tendrá por delante desafíos enormes. Discursivamente podrá adherir a la ola “anti Milei” que tienen la mayoría de las Universidades nacionales, pero puertas adentro tendrá que gestionar una casa de estudios con crisis económica y financiera complejas. Más aún, en medio de una comunidad que exige respuestas mucho más agudas, profundas y creativas para mejorar Mendoza. La UNCuyo tiene herramientas: 12 facultades, institutos de alto nivel, más de 2 mil graduados por año, más de 5 mil docentes e investigadores, recursos y vinculaciones. Puertas adentro, como ya se ha descripto, la UNCuyo impone restricciones que, curiosamente, han sido aprovechadas por universidades de gestión privada que se muestras más dinámicas.
En el plano político los festejos del peronismo mendocino rompen con la idea de independencia que intentó construir la alianza ganadora. De nuevo, no es pecado la vinculación partidaria, algo que la UNCuyo tuvo siempre. Adriana García proviene de sectores tradicionales, conservadores de esa casa de estudios. Es “nacida y criada” en la UNCuyo, donde fue docente, directora de una escuela, secretaria académica y ahora rectora. Justamente compartió equipo de gestión con radicales, en épocas donde había mayor apertura. Hay que recordar que dentro de la principal universidad de Mendoza hubo mucha convivencia entre peronistas y radicales, sobre todo desde las gestiones de María Victoria Gómez de Erice. La elección directa de las autoridades generó divisiones políticas mayores, pues todo se organizó de manera más tradicional.
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Internamente hay que recordar que el voto en la UNCuyo es ponderado y los docentes son los que inclinan la balanza. Los mismos docentes que sienten el golpe salarial y hasta el maltrato discursivo hacia la universidad y el sistema científico de Argentina. Otros microdatos son relevantes: la crisis de DAMSU, la obra social de la Universidad, que angustia a todos porque ahora sienten vulnerabilidad también pesa.
Será un desafío para García armar su equipo de trabajo y mantener equilibrio e independencia por las tensiones políticas internas que se avecinan para ella. El apoyo del PJ no universitario no es, como nada en política, gratuito. Más aún con un peronismo sediento de buenas noticias y desacostumbrado a tener proyectos de poder.
En los sectores menos politizados hacen un análisis más llano y, también, más cercano a la realidad: más allá de los nombres, la idea de alternancia, la “novedad” de un gobierno universitario distinto al poder que se ejerce desde calle Peltier, primó, incluso más allá de las limitaciones que el nuevo gobierno universitario tendrá. Es un cambio político relevante, pero habrá que esperar para determinar cuánta renovación (no solo generacional, sino en métodos) hay.
Adriana García ganó una elección que es endogámica por naturaleza y ahora tendrá un desafío mucho mayor: gobernar una Universidad de la que la comunidad mendocina espera mucho más. El emblema de la actual gestión fue la construcción de un muro que rodea al predio universitario. La principal misión de García será derribarlo, pero no se trata del paredón de concreto, sino las barreras que frenan el acceso y la vinculación con esa institución y la sociedad.