Acuerdo por Patentes: tras la presión de los laboratorios, Martín Menem postergó el debate en Diputados
Martín Menem suspendió el tratamiento del acuerdo por patentes. La intención era tratarlo el martes por la tarde, pero de un momento para el otro se suspendió.
El titular de la Cámara de Diputados, Martín Menem.
N/AFinalmente, el Tratado de Cooperación en materia de Patentes (PCT, en inglés) no comenzará a debatirse esta semana en la Cámara de Diputados. Las empresas farmacéuticas y de laboratorios se toman un respiro en medio de la cruzada que llevan con la Casa Rosada por este acuerdo internacional que beneficia a las empresas extranjeras.
Las comisiones de Relaciones Exteriores, Legislación General e Industria tenían previsto reunirse este martes por la tarde. Hasta el domingo a la tarde, esta era la principal urgencia para el Gobierno. Querían aprobar la adhesión, que ya fue aprobada en 1998 por el Senado pero que al tratarse de un acuerdo internacional no perdió estado parlamentario, en una sesión el 22 de abril. El 30 de ese mes vence el período que Argentina pactó con Estados Unidos en su trato de libre comercio.
Pero de un momento a otro, este lunes al mediodía se suspendió la convocatoria. La única explicación oficial que dieron en La Libertad Avanza es que Alejandro Cacace, secretario de Desregulación de la cartera que lidera Federico Sturzenegger, está en Estados Unidos y no va va a poder defender la iniciativa que piden las empresas norteamericanas. Se trata de un viaje que organizó la Red de Acción Política (RAP) a Boston. De esta actividad también participan 18 diputados y senadores de distintos colores políticos.
En principio, no hay ninguna fecha prevista para tratar el PCT, aunque, el plazo de vencimiento apura a los diputados libertarios a avanzar con esto. El oficialismo sí quiere empezar a tratar la semana que viene la Ley Hojarasca, otra de las grandes promesas de Sturzenegger en Diputados que por ahora no llegó a nada.
La críticas de los laboratorios al PCT
Los laboratorios y las empresas farmacéuticas son las principales impulsoras del rechazo de este acuerdo, y, a través de sus lobistas, se los hacen saber a los diputados y senadores. Este tratado principalmente elimina las restricciones sobre propiedad intelectual.
El tratado implica un cambio estructural: una patente registrada por cualquier país miembro tendrá validez automática durante 20 años en las 158 naciones firmantes. Abarca todo tipo de patentes, aunque el mayor impacto se espera en la industria farmacéutica, donde están en juego millones de dólares.
En la práctica, el acuerdo protege la innovación —como reclama la industria extranjera, que invierte millones en investigación— y bloquea la copia de fórmulas por parte de laboratorios nacionales. Estos, en su defensa, argumentan que la duplicación de medicamentos permite bajar el precio de los remedios.


