A pesar del pedido de EE.UU., Milei intenta sostener el swap con China y afronta otra encrucijada
Altas fuentes oficiales afirman que no se prevé eliminar "en el corto plazo" ese intercambio de monedas con el gigante asiático. "Aún no hay una decisión tomada", aclararon. La Casa Blanca reclama que baje la injerencia china en el país y en el Gobierno piensan en otros gestos a Trump.
El Gobierno de Javier Milei analiza seguir la decisión de Donald Trump y abandonar organismos multilaterales.
ArchivoEn la Casa Rosada repiten que no hubo condicionamientos formales por parte de Donald Trump para garantizar el salvataje económico para el Gobierno de Javier Milei anunciado la semana pasada. Sin embargo, en la mesa chica del presidente saben claramente que hay dos aspectos que deben trabajar ya en el corto plazo: profundizar el diálogo político y obtener gobernabilidad y desprenderse de la injerencia de China en el país.
En el primer aspecto los mismos funcionarios subrayan que están mostrando otro semblante y esperan reencauzar las relaciones con gobernadores y los bloques dialoguistas del Congreso. Son conscientes que cerca de las elecciones no habrá grandes novedades pero aspiran a cerrar el año con más diputados propios y un ala aliada que permita evitar constantes traspiés en ambas cámaras.
No obstante, el desafío de ir desplazando el protagonismo del gigante asiático de Argentina conlleva otro nivel de dificultad. Si bien es categórico el posicionamiento del líder libertario a favor de Estados Unidos, el mandatario optó por el pragmatismo y el multilateralismo, enterrando, de momento, aquellos comentarios en campaña presidencial cuando decía que los chinos eran “comunistas asesinos”. Lejos de eso, Milei, a mediados del 2024, agradeció públicamente el nuevo auxilio económico de Pekin con la renovación del swap. De hecho, mientras se intentaba una presunta visita del presidente al Salón Oval, también se conversó este año con el régimen chino un posible viaje a fin de año para que los Milei concurran a Shangai.
No es novedad que la Casa Blanca ve con preocupación el claro avance chino en todo el continente. Es por esa razón que Trump “premia” a Milei con este rotundo espaldarazo económico y electoral, ante una región mayormente con líderes progresistas que robustecen su afinidad con el Gobierno y las empresas chinas.
Un ejemplo reciente de esta incomodidad se reflejó la semana pasada cuando se viralizó una fotografía al celular del secretario del Tesoro, Scott Bessent, en la Asamblea de la ONU.
"Ayer rescatamos a la Argentina y, a cambio, la Argentina eliminó los aranceles a las exportaciones de granos, lo que redujo su precio y vendió una gran cantidad de soja a China, en un momento en que normalmente estaríamos vendiéndole. Debido a esto, los precios de la soja siguen bajando. Esto le da a China más influencia sobre nosotros", decía el mensaje que captó fotógrafa de AP, Angelina Katsanis. Estados Unidos es un claro competidor de Argentina en materia agrícola y, sumado a eso, China aumentaba su vínculo comercial con el país. En ese contexto, el propio funcionario estadounidense instó a que terminen los beneficios impositivos y la Casa Rosada acató, cerrando el régimen especial en menos de 48 horas.
A fines de agosto, el almirante Alvin Holsey, líder del Comando Sur de los Estados Unidos, visitó Buenos Aires y alertó sobre el rol de China en Sudamérica, donde busca “exportar su modelo autoritario”, concepto que condenó Pekín.
“El Partido Comunista Chino continúa su incursión metódica en la región, buscando exportar su modelo autoritario, extraer recursos y establecer infraestructura de doble uso, desde puertos hasta el espacio”, dijo Holsey y agregó: “Esto puede permitirle proyectar poder, interrumpir el comercio y desafiar la soberanía de nuestras naciones e incluso la neutralidad de la Antártida”.
“Las empresas chinas capturan tierra, capturan infraestructura crítica y sectores estratégicos como la energía y las comunicaciones. China controla la inteligencia militar y las instalaciones espaciales en todo este hemisferio y amenaza puntos de acceso marítimo crítico como el Canal de Panamá, que es vital para la economía de cada nación”, señaló.
Qué piensa hacer Argentina con el swap chino y otros proyectos
En diálogo con MDZ, altas fuentes del Ejecutivo se muestran prudentes. Saben que se trata de un tema de extrema delicadeza y que pone en jaque el equilibrio que se intentó respetar con las dos principales potencias mundiales.
“Todavía no se tomó una decisión del swap con China. Es algo que tenemos que seguir hablando, pero está claro que eso no se termina de un día para el otro”, recalcó un referente de la mesa chica del presidente.
Ese intercambio de monedas consta de unos US$18.000 millones y representa un empuje para el desembarco del yuan como moneda internacional de peso para muchos países que interactúan con Pekín. En junio pasado, la Argentina y China renovaron el monto de US$5000 millones que se había activado en la gestión de Sergio Massa en el Palacio de Hacienda y allí fue cuando Milei ponderó las supuestas bondades del régimen de Xi Jinping.
“Lo del swap es un tema complejo, lo definirá el presidente. Lo que tenemos claro es que las relaciones carnales con China, tal como existieron, con el correr de los años, irán terminando”, afirmó un funcionario con despacho en Balcarce 50. Hace referencia a los vínculos plenamente entre Gobiernos y no estrictamente al fluido intercambio comercial que hay en el sector privado.
Al respecto, el propio Bessent dijo en abril que el Gobierno argentino debería darle fin a la influencia china en la región, tratando de terminar con el swap: “Tienen un swap de crédito de 18.000 millones de dólares en yuanes. Argentina, bajo el anterior gobierno peronista, obtuvo 5.000 millones de dólares, y esa cantidad seguirá pendiente. Los chinos mostraron un gran esfuerzo tras el anuncio, o en conjunción con el del FMI, por lo que se extenderá un año. Creo que, a medida que esta administración mantenga su política económica inflexible, deberían eventualmente tener suficientes entradas de divisas para poder pagarlo”, planteó.
“Lo que intentamos evitar (con Latinoamérica) es lo que ha ocurrido en el continente africano, donde China ha firmado varios acuerdos rapaces que se presentan como ayuda, donde se han apropiado de derechos mineros y han añadido enormes cantidades de deuda a los balances de estos países”, aseguró Bessent.
Si efectivamente la gestión libertaria no pretende desprenderse del swap en un corto y mediano plazo, deberá haber otros gestos importantes con la Casa Blanca si se pretende este nivel de apoyo internacional.
Ante una encrucijada en la dependencia económica, el Gobierno piensa en correr del juego a China en otros ámbitos como en la disputa por el control de la minería en el norte del país (tienen potestad las provincias sobre sus recursos), las telecomunicaciones con el 5G y el flamante 6G que promueve la potencia asiática, en el uso de las centrales nucleares, en la concreción de convenios militares, en los contratos de obras de infraestructura vial y ferroviaria, las inversiones en yacimientos convencionales y no convencionales y en el avance de represas en Santa Cruz, parálisis que produjo una represalia china con un caos laboral en la provincia.
A su vez, existe una fuerte cooperación “espacial”. En abril del año pasado el entonces jefe de gabinete, Nicolás Posse, advertía sospechas sobre el supuesto espionaje de China mediante la base científica en Neuquén, donde no hay acceso permitido a científicos argentinos.
Al mes, se realizó una inspección técnica a la estación espacial y se dejaron atrás las controversias. Ante el Congreso, Posse, antes de ser eyectado por Milei, señaló que la base tiene un propósito exclusivamente civil y que no existen acuerdos secretos o reservados con China.
Pese a esas sospechas saldadas, en el Ejecutivo regresan las suspicacias y pretenden, al menos, interiorizarse de las intenciones de Pekin y buscan compartir la tecnología.
“Estados Unidos tiene una preocupación evidente por China. No entendemos cómo no es una preocupación del círculo rojo, en los medios, etcera”, plantearon desde las usinas libertarias, donde creen que el régimen comunista “tiene infiltrados” en todos los espacios políticos, contando con una injerencia plena en la vida diaria del país.
En agosto, MDZ adelantó en exclusiva que la Casa Rosada ponía en duda la inauguración de una gigante antena china en la provincia de San Juan, la cual podría estar operativa en 2026. Esa postura sigue y tiene una historia parecida a la base en Neuquén.
El Proyecto Radiotelescopio Chino-Argentino (CART) se está construyendo en el departamento Calingasta. Medios locales marcan la obra como “muy ambiciosa”, generando que la iniciativa científica ponga a la provincia “en el mapa mundial astronómico”.
El 22 de junio de 2015, el Conicet firmó un convenio con la National Astronomical Observatory of the Chinese Academy of Science (NAOC) y las autoridades sanjuaninas para la instalación de un Radiotelescopio Chino-Argentino (CART) en el Parque Nacional El Leoncito, con un financiamiento mixto. Ese convenio venció a mediados del año y no se renovó hasta la fecha. “Lo seguimos revisando, hoy no hay posibilidades de que se inaugure”, destacaron este lunes a este medio miembros del Gabinete.
En el Gobierno aseguran que tienen “dudas” y hasta advierten que podría quedar en stand by su implementación. "Queremos saber si es para el estudio espacial y mirar las estrellitas, o si hay otras intenciones detrás", aclararon.



