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“El mundo del robado”: viaje al depósito donde van a parar todos los artículos sustraídos de Mendoza

La exbodega Giol funciona como destino final de todos los secuestros y decomisos de la Policía. Celulares, bicicletas, televisores, mochilas y pruebas de delitos.
Unas 12.000 bicicletas están secuestradas. En la foto, Juan Pablo Díaz, encargado de las piletas de secuestros. Foto: Walter Moreno/Mdz
Unas 12.000 bicicletas están secuestradas. En la foto, Juan Pablo Díaz, encargado de las piletas de secuestros. Foto: Walter Moreno/Mdz

Una mochila rosa que alguna niña personalizó con stickers y pins antes de ser víctima de un robo, una bicicleta verde que posiblemente fue el regalo anhelado de algún adolescente recibió para su cumpleaños, un teléfono celular con una funda del “tomba”. Televisores, parlantes, heladeras, computadoras y hasta un telescopio. Engarillas, hormigoneras, cerca de 1.000 herramientas de construcción, 500 escaleras y también parrillas. Más de 11.000 bicicletas, decenas de motos y cientos de neumáticos y llantas. Celulares de los más nuevos, de última generación, hasta algún que otro recordado “startac” o Nokia 1100. 

En total, calculan unos 140.000 bienes decomisados por la Policía que se encuentran allí guardados, además de bultos, bolsas y sobres con pruebas de delito y elementos de delincuentes famosos, como Gil Pereg y los sacerdotes del Próvolo. 

El personal, una vez que los bienes quedan para utilización del Estado, los clasifican. Walter Moreno / MDZ

Ingresar en los depósitos de la exbodega Giol, donde la Policía lleva todos los elementos secuestrados de diversos operativos en la provincia, es adentrarse en un laberinto de todo tipo de productos robados y/o secuestrados en diversos allanamientos y procedimientos, que tienen dueño, pero que por diversos motivos no puede recuperarlos. 

Es inevitable caminar por los enormes pasillos y estanterías y no pensar en la historia de lo que hay detrás de cada artículo, desde el más minúsculo y posiblemente de “poco valor” económico, hasta algunos sensiblemente caros, con el correspondiente hecho delictivo que generó un momento -quizás- inolvidable para la víctima. 

Millares de neumáticos decomisados. Al fondo, Carlos Simoiz, encargado del predio. Walter Moreno / MDZ   

Por eso es que desde el Poder Judicial indicaron que lanzarán en breve un sistema web con el que se buscará que las víctimas de robos puedan reencontrar sus pertenencias de una manera efectiva y más rápida

El mundo del robado

Desde electrodomésticos y dispositivos electrónicos, hasta artículos personales y también herramientas de trabajo. Se encuentran de a montones y archivados en las distintas y enormes “piletas” que sirvieron años atrás para la elaboración de vino de Giol, una de las bodegas más grandes a nivel país. 

El lugar es tan enorme como empolvado, pero muy bien administrado y limpio, dentro de lo que se puede, a sabiendas que hay bienes que llevan años sin ser recuperados, y que luego de un tiempo pasa de ser secuestrado y con la posibilidad de que sea devuelto a la víctima, a la situación de “decomisado”, donde queda ya en posesión del Estado Provincial. 

Es la oficina de Secuestros, que depende del Poder Judicial, la que lleva adelante todo el rotulado y proceso con el cual ingresan los artículos que secuestra la Policía de Mendoza. 

El personal no llega a 15 personas, pero son los encargados de administrar todos los bienes, que son miles. 

Los policías dan ingreso a los bienes decomisados. Walter Moreno / MDZ

“Todos los días recibimos artículos de todo tipo. Desde allí primero hay un tiempo donde se clasifica pero se ‘guarda’ todo el lote junto según su expediente, para que pueda estar a mano de la Justicia si se requiere”, comentó a MDZ Carlos Simoiz, encargado de todo el predio de la exbodega Giol. 

Además indicó que, una vez que la Justicia define que los artículos pasan a un estado de “decomiso”, es decir que ya están para propia utilización del Estado (unos dos años por lo menos), se separan todos y los archivan según qué tipo de elementos son.

“Los celulares van a una zona, la ropa a otra zona, los electrodomésticos a otra. Todo tiene un destino. Muchas cosas se destruyen y quedan como chatarra, pero otras se pueden ‘recuperar’”, sostuvo. 

Por ejemplo, en varias oportunidades, las bicicletas que quedan sin dueños, han sido recuperadas, arregladas y pintadas por la Dirección General de Escuelas (DGE), para luego ser entregadas a alumnos. 

Lo mismo pasa con la ropa, que es donada -la que está en buen estado- a diversas entidades; y otros dispositivos se rematan al mejor postor o directamente es utilizado por parte de la Administración Pública. 

Qué es lo más robado

En el recorrido, Juan Pablo Díaz, quien es el responsable de la pileta de secuestros, explicó cómo se clasifica cada elemento que llega allí. “Todo está ordenado primero por orden de llegada, y luego según cada bien”, marcó. 

Los elementos decomisados se archivan en las piletas de la exbodega Giol. Walter Moreno / MDZ

En términos de lo que más reciben, indicó que son “momentos” en los que se roban más cosas que otras.  Actualmente, sostuvo que lo que más reciben son mochilas y celulares, principalmente con robos en plena calle y en varias oportunidades a estudiantes o jóvenes. 

“Nos llegan muchas mochilas y lógicamente los celulares, por lo que representa su valor económico”, marcó. No obstante, señaló que meses atrás hubo un aluvión de robos de bicicletas. “Entraban entre cinco y 10 bicicletas por día, producto de operativos policiales. Ahora tenemos muchas, pero antes el depósito estaba prácticamente lleno”, sostuvo Díaz. 

De igual forma, en los depósitos hay unas 11.000 bicicletas archivadas.   

El nuevo sistema permitirá que la víctima rastree sus pertenencias vía web. Walter Moreno / MDZ

Además, en momentos de festejos estudiantiles, llegan miles de litros de alcohol decomisado también en operativos policiales, sobre todo el 21 de septiembre, día del estudiante. Según confió a este medio, el alcohol “se tira y se destruyen las botellas”.

El mundo del hampa y archivos judiciales

Pero no sólo está lo robado en los depósitos. También se encuentran armas y elementos que sirven como prueba judicial en las investigaciones de los distintos delitos que investiga la fiscalía. 

Por ejemplo, las armas blancas, que hay en cantidad, se depositan en tachos y una vez que ya no tienen algún otro tipo de análisis judicial, se destruyen. 

Las armas blancas son destruidas una vez que se terminó el proceso judicial. Walter Moreno / MDZ

En el caso de las armas de fuego, se desarman y entran en el proceso nacional que está liderado y fiscalizado por la Agencia Nacional de Materiales Controlados (Anmac). Además, hay ropa -algunas con manchas de sangre- y elementos decomisados que también sirven como prueba judicial. 

De hecho, se encuentran archivadas allí las pertenencias de Nicolás Gil Pereg, el “hombre gato” que asesinó a comienzos del 2019 a su madre y a su tía; y que murió en el hospital El Sauce, en julio del 2024. Todo eso se destruirá. 

Las pertenencias de Gil Pereg. Walter Moreno / MDZ

A mano también están los expedientes, por ejemplo, del caso Próvolo, instituto religioso donde se cometieron abusos a más de una veintena de niños sordos. 

“Los expedientes están disponibles para ser utilizados”, marcaron. 

Además, más allá de todos los artículos secuestrados y decomisados, Simoiz señaló que están depositados allí miles de archivos que pertenecen a distintas reparticiones del Estado, como la DGE, los hospitales Central y Notti, la Administración Tributaria Mendoza (ATM), el Registro Civil, la vieja Caja Previsional y el Tribunal de Cuentas, entre otros. 

Cementerio de motos y algunas reliquias

Por otro lado, una de las piletas de la exbodega está todavía reservada únicamente para motos, que irán a futuro directo a parar a la compactación y transformación en chatarra. 

“Son 351 motos que tenemos acá y hay 250 más en San Rafael”, expresaron a este medio. 

No obstante, desde el 2002 ya no se reciben más en Giol a las motos, ya que fueron a parar luego a las playas estatales (como lo que fue San Agustín, entre otras). En este sentido, sostuvieron que están inutilizables los vehículos y que además no se podrían recuperar porque la gran mayoría tienen “limados” los números de serie, tanto de los chasis como también de los motores. 

Hay 351 motos en los depósitos. Walter Moreno / MDZ

“La mayoría fueron robadas y utilizadas para otros delitos”, expresaron. En el lugar hay varias “reliquias” de motos clásicas, como una Honda V-Four 750, una Yamaha Deltabox y algunas tradicionales Vespa italiana, o incluso una Suzuki GP 125 azul con asiento de cuero.

Las motos serán compactadas ya que no están disponibles para su uso. Walter Moreno / MDZ

Por supuesto, en cantidad hay varias Zanella de baja cilindrada, así como también las “pumita” y algunas Siambretta.

Fotos y videos: Walter Moreno / MDZ