El sufrimiento de la elefanta Kenya y el marketing con los animales
La elefanta Kenya corrió riesgo de vida, pero en Mendoza lo usan como foto de campaña. Mientras la ministra de Energía y Ambiente, Jimena Latorre, sonríe para las cámaras junto al equipo del “traslado cinematográfico”, la verdad que nadie quiere mostrar es el sufrimiento real de un animal que no fue entrenado, que no confía en sus captores, y que terminó herida al intentar resistirse.
El reconocido operador estadounidense Scott Blais, el mismo que tuvo que desistir del traslado de la elefanta Pupy en Buenos Aires porque esta huía de él, ahora fue autorizado por el gobierno provincial —avalado por la Fundación Franz Weber— para repetir el show en Mendoza. Kenya, atada con una cadena al estilo circo, habría intentado escapar, cortando el amarre y lastimándose gravemente al engancharse en las rejas del recinto. Testigos incluso afirman que intentó atacar a Blais, quien salvó su vida arrojándose a una fosa.
¿Esto es bienestar animal? ¿Esto es conservación? No. Esto es show. Y con los elefantes no se juega.
Un pedido de verdad, no de fotos
El diputado del Partido Verde, Emanuel Fugazzotto, presentó un pedido de informe urgente exigiendo conocer el estado de salud de Kenya, los riesgos del traslado terrestre de 6 días, los motivos por los que se rechaza un traslado aéreo como se realiza internacionalmente, y la falta de entrenamiento previo con el animal. También se solicitaron antecedentes del operador extranjero, detalles del convenio con la Fundación Franz Weber y la rendición de gastos del operativo.
El pueblo de Mendoza merece saber si con dinero público están financiando un traslado técnico serio o una película con animales reales sufriendo tras bambalinas.
El Ecoparque: un cementerio de promesas incumplidas
El caso de Kenya no es un hecho aislado: es la regla del Ecoparque Mendoza, un lugar que prometía ser un modelo de conservación, pero se ha convertido en un cementerio de animales y de fondos públicos.
Desde su cierre en 2016, el Ecoparque sigue sin abrir al público, con un avance de obras de apenas el 35%, cientos de animales encerrados, y ninguna rendición pública de los millones gastados en su transformación. Lo que alguna vez fue una política de bienestar animal, hoy es una estructura burocrática para uso político y propaganda ambiental.
Animales muertos, sin justicia ni responsables
¿Recuerdan a Pocha, la madre de Guillermina, fallecida meses después de llegar al santuario de Brasil? ¿Y a Ramba, Guida, Lady? Todas murieron luego de largos viajes desde Argentina o Chile, con problemas previos de salud no informados a la ciudadanía.
¿Y la hipopótamo “La Nena”, muerta en 2021 dentro del Ecoparque? El caso terminó con denuncias en Fiscalía de Estado y un silencio administrativo que aún persiste. Y no podemos olvidar al oso polar Arturo, símbolo mundial del abandono.
¿Qué hace el Ecoparque con la plata?
El Ecoparque se ha convertido en una maquinaria de gasto sin control. Se paga personal, se firma convenios con fundaciones extranjeras, se contrata logística internacional, se pagan traslados de película. Todo con dinero público, pero sin auditorías, sin participación ciudadana y sin garantías de bienestar animal real.
Mientras tanto, a los mendocinos se nos niega el acceso, la información y el derecho a saber si nuestras decisiones políticas están matando lentamente a los mismos animales que juramos proteger.
Mario Vadillo
Presidente del Partido Verde


