Brasil 4 - Argentina 1
Un día después de que el Gobierno nacional envió un video plagado de sesgos y omisiones, mal actuado por el sobrino nieto de un represor condenado por delitos de lesa humanidad, sobre cosa juzgada, en relación al golpe de Estado de 1976, los argentinos nuevamente ignoraron por 90 minutos las grietas, disimularon las diferencias y se pusieron de acuerdo en que había que disfrutar y festejar. La Selección Campeona del Mundo mostró su eficacia pero, además, su elegancia, talento y algo infrecuente en la historia nacional: armonía colectiva.
Ganarle al pentacampeón tiene un sabor más intenso y más dulce. Derrotar al magnánimo Brasil, con holgura y belleza, suena impagable. Haber conseguido ese resultado, con un despliegue coreográfico, y sin la presencia del mejor jugador del Mundo -argentino, por supuesto - le otorga otra posible lectura: es el equipo. Son todos. Cada uno en su puesto, exhibiendo su capacidad, con esfuerzo, siendo solidario, generoso, lúcido, comprometido. Cómo no pretender que ese desempeño se contagie en todas las actividades.
Del espanto al amor
La marcha del 24, evocando el espanto que produjo la dictadura, fue muy numerosa en todo el país y se realizó en paz. No hubo policías disparando contra fotógrafos, ni infiltrados quemando contenedores de basura, y quizá eso explica que no hubo vandalismo, ni agresiones, ni móviles policiales incendiados. La noche posterior, en el estadio de River, no hubo antagonistas disputando posiciones. Esta vez, el axioma de Borges fracasó. Hubo unión por el amor y no por el espanto, y fue, precisamente, gracias al fútbol. Al autor de El Aleph, la genialidad literaria no lo eximió de su ceguera social, fue el mismo Borges quien dijo:
“El fútbol es popular porque la estupidez es popular” - y completaba su opinión- “Once jugadores contra otros once corriendo detrás de una pelota no son especialmente hermosos". La indulgencia sobre esto último puede argumentarse por su ceguera física. Nunca pudo ver las fintas de Maradona ni los goles olímpicos de Legrotaglie, a pesar de haber sido momentáneamente contemporáneo.
Suena el silbato y se termina la magia
La legítima alegría choca prontamente con la pétrea realidad. Los insistentes anuncios del ministro Caputo sobre el desembolso del empréstito del FMI no logran su propósito y la desconfianza no se disipa ni con el respaldo oral de las autoridades del organismo. Y la sociedad, tanto como los mercados, interpretan casi al revés cuando hay sobre actuación sobre un asunto. “Piensa mal que piensas bien”, dice un aforismo escéptico. El BCRA, más vigente que nunca a pesar de las promesas de exterminio, adelgaza y pierde solvencia. El furibundo amor por los pesos argentinos tiene rayos, cuadro, cadena y pedales, al menos, hasta el viernes último en el que el BCRA salió a apaciguar las turbulentas aguas cambiarias.
El título está mal
Es comprensible pensar que el título de esta columna está mal. Es un síntoma: juzgar apresuradamente y no concluir. Algo similar ocurre cotidianamente. En el fútbol, Argentina venció a Brasil 4 a 1, y según las estadísticas de FIFA, entre ambas selecciones, hay una diferencia minúscula, pero alentadora: se disputaron 111 partidos; 53 oficiales; 43 amistosos. Argentina se quedó con 43 triunfos, Brasil con 42 y hubo 26 empates. Eso en el fútbol. En los números de la economía, de la demografía, los números se invierten. Brasil es en términos generales, cuatro veces Argentina. En los últimos años, en inversión, también. En desarrollo social, en educación y en crecimiento, también.
La vaca atada
Una de las diferencias notorias entre Argentina y Brasil, desde siempre, fue el idioma. Sin embargo eso no ha sido barrera para crear un fructífero intercambio cultural, que abarca todo lo relativo a las actividades humanas.
Entre las -siempre odiosas comparaciones- algunas son inmutables. Mientras que Argentina ocupa el octavo lugar por su tamaño continental (2.78 millones de kms.2), Brasil ostenta el quinto puesto mundial, con 5.81M de Kms.2)
En cuanto a habitantes, la brecha es más amplia. Hoy Brasil supera los 212 millones, Argentina algo más de 46 millones y con una desventaja insalvable según el funcionario Demian Reidel, que luego abordaremos.
Según el PNUD, y otros organismos, el desarrollo social de la Argentina durante el Siglo XX se explica por su base alimentaria y sus sistemas de educación y salud de acceso gratuito. La consistente clase media ensanchada desde la década de 1940 servía de ejemplo para el resto del Continente. Ya no.
Argentina es el país de mayor consumo per cápita de carne bovina en el mundo. Entre las décadas de 1950 y 1980, todos los gobiernos, ocasionalmente, debieron implementar políticas de veda, para que se pudiera cumplir con las cuotas de exportación. En esos tiempos, el consumo promedio anual era de 84 kilos por persona. El último año, o sea, en el tiempo que está gobernando Javier Milei, digamos, la reducción es dramática: 48,5 kilos promedio en 2024, y en los primeros meses del 2025, 47 kilos. Y el reemplazo no es por otro tipo de carne ni de proteínas, consecuencias que se pagarán en el futuro mediato
Cómo atrasar medio siglo en un instante
Con el afán inevitable de conseguir dólares, el gobierno nacional emitió el Decreto 133/2025 que permite la exportación de ganado en pie. Una decisión que acentúa la primarización de la economía a épocas inmemoriales. La “guerra de los frigoríficos” no hubiese existido con una medida de esta naturaleza, Argentina tampoco. Esto propicia el descenso de cría, disminuyendo la oferta en todo lo que ofrece “la vaca”, tal como el poema. Vender ganado en pie desincentiva la producción láctea, la talabartería y todos sus derivados. Claro, también impacta en el empleo, el temor que viene creciendo más que cualquier ternero
Sabor a vaca verdeamarela
Los precios de la carne, factor determinante para la drástica baja en el consumo doméstico, ahora podrá revertirse, al menos para un par de asados. Está ingresando carne faenada de Brasil. En la zona patagónica, es ahora más económica. Seguramente pronto los zapatos, camperas y cinturones llegarán desde el gigante de Latinoamérica o peor, seguirán yendo a Brasil a pasear y comprar, cuestión que la fuga de dólares incremente la desesperación.
La guerra entre la aritmética y las viejas categorías ideológicas
La reducción de los debates políticos, daña. Que los malos sean los unos y los buenos, los otros, sólo empeora la situación. Las diferencias existen y son indisimulables, pero obedecen a las emociones, a la ética, a la visión del pasado, del presente y del futuro, a la ambición de poder y en definitiva, a la interpretación de lo humano y del Planeta. Si el que roba escribe con la derecha o es zurdo, lo que debe valorarse es la causa y consecuencia. Si contamina un liberal o un socialista, el perjuicio será para todos. Esto que resulta obvio y suena a pueril, es lo que ocurre. Vamos al caso
El gobierno de Milei, primero en la historia que hace gala de implementar políticas basadas en un liberalismo romántico, utópico, descarnado, desprovisto de una concepción de Estado-Nación, logra una meta que es, en términos económicos, irrefutable. Pero el uso del precepto principesco de Maquiavelo “el fin justifica los medios” en vez de robustecer el objetivo, lo degrada.
A las cosas. El superávit primario de Argentina, conducido por un anarco capitalista, en 2024 alcanzó $10.405.810 millones; Brasil, en cambio, consiguió un superávit de $74.600.000, consignados en la misma moneda. O sea, no 4 a 1 sino 7 a 1. Y para desbaratar posibles “peros”, la inflación en Argentina superó el 117% anual, en Brasil están muy preocupados porque llegó a 4,27% en 2024. Lula es un ex dirigente gremial, Milei un panelista. Eso dice poco, los números dicen bastante más
La moda del odio y la ignorancia no reviste mérito
Algunos gritan los goles con enjundia, otros disfrutan por más tiempo la victoria de la Selección y están los que explican los porqué del juego virtuoso del equipo. Ninguno preferiría cambiar ese partido brillante, con un resultado ideal, por un acontecimiento violento. Nadie celebraría más que alguno de los jugadores le provocara una lesión a un rival y lo dejase imposibilitado para continuar practicando. Sin embargo, hoy en el terreno de la política y desde el oficialismo, alientan ese tipo de goce. Poco interesa el juego colectivo, el despliegue grupal, la conexión coordinada y -ni siquiera- el abrazo emocionado que sucede al gol. La vocación es demoler- como quedó plasmado en la destrucción del monumento en honor al historiador Osvaldo Bayer- La provocación y la irreverencia, como el de adosarle un primer nombre impropio al máximo prócer, José Francisco de San Martín.
Tautológico asesor presidencial
Que el asesor del presidente Milei, Reidel, ante un público extranjero, haya pronunciado que el problema de la Argentina es que esté poblada de argentinos, resulta ofensivo para la Nación -que es mucho más que una extensión territorial, y a la vez, tautológico, porque fue la mayoría de argentinos quienes eligieron a los que hoy gobiernan, entre los cuales está el mismo. Inútil educar a un fanático, estéril pretender que la moral de un inmoral respete al prójimo.
Invertir
De ninguna manera la crítica puede evaluarse como pesimista u optimista, sólo pretende describir con datos lo que la información -pública- oculta. La sensatez indica que pocos se arriesgarían a invertir en un país donde quienes conducen los destinos, se regodean en señalar miserias. Miserias propias. Si desprecian a los propios, escasa confianza transmiten al resto. Esto también incluye a mandatarios provinciales, que justifican sus fracasos desplazando responsabilidades. Cuando no pueden achacarle los males a la herencia -porque han sido ellos mismos quienes ocuparon esos lugares- culpan a la Nación cuando no, a la naturaleza. Y sí, el agua es escasa en el desierto y abundante en el mar; el verano más cálido que el otoño, nada demasiado nuevo bajo el sol.
La alegría y orgullo por el rutilante desempeño de la Selección, son válidos y legítimos, pero no alcanza con ser espectadores de lo que los demás hagan. Habrá que invertir tiempo en educación, capacitación, análisis y acción. Se hace requisito, como sociedad, encontrar la manera de jugar como lo viene haciendo la Selección Nacional, cada uno desde su lugar, actuando en conjunto, con respeto y conectados, concentrados en una misión colectiva sin confundir quién es el verdadero rival


