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Se acomoda el revuelo electoral y Cristina vuelve a salir al rescate de Milei

Cerraron los frentes en CABA y dejaron heridas por doquier. En Provincia se empieza a acomodar el panorama. El factor Cristina y el revuelo del que nadie habla.

El PRO y La Libertad Avanza se van a presentar juntos en la provincia de Buenos Aires en las elecciones 2025. Solo un cimbronazo podría alterar el curso de lo que la mayor parte de los actores involucrados considera inevitable. La certeza para algunos es tal que ya se animan a anticipar el nombre que tendrá la alianza que se inscribirá para competir en las legislativas: Frente La Libertad Avanza.

Parece un chiste de mal gusto para Mauricio Macri, pero es la aceptación de sectores del PRO de que hoy la marca más rendidora es la de La Libertad Avanza, que funciona mejor que cualquiera de sus candidatos, a excepción de Javier Milei. De esa manera, como “frente”, el PRO y otros partidos podrían terminar compartiendo el mismo espacio pero en forma de alianza y no siendo absorbidos por LLA.

Para que se concrete solo falta un paso: convencerlo a Macri. Sin embargo, el clima que se generó a su alrededor hace que difícilmente tenga otra opción. ¿Con quién competiría como cabeza de lista en la provincia de Buenos Aires en caso de ir separados? El que más mide del PRO es Diego Santilli, quien ya hizo saber que no está dispuesto. Ya una vez se inmoló para ser reelecto como vicejefe de Gobierno porteño (2019), quedándose así sin la opción de ser el sucesor natural de Horacio Rodríguez Larreta en la Ciudad. Otra vez se volvió a inmolar en 2023, siendo leal a Larreta al no ser también precandidato a gobernador de Patricia Bullrich en las primarias. Quienes lo frecuentan aseguran que esta vez no se volverá a inmolar, y mucho menos cuando es de los que más abiertamente apoya a Milei.

El menú de candidatos con potencialidad electoral se le va achicando a Macri, algo que se percibe ante la falta de definiciones en la Ciudad de Buenos Aires. María Eugenia Vidal, Fernán Quirós, Waldo Wolff, Laura Alonso, todos nombres con peso que se tiraron sobre la mesa para liderar la lista de legisladores pero ninguno termina de convencer y ser garantía de triunfo. “Es un partido que se quedó sin discurso, quedó vintage”, resumía esta semana un analista político.

Así y todo, el escenario que se percibe en el territorio porteño es de tres tercios compitiendo por el primer puesto: PRO, LLA y el kirchnerismo. Con una particularidad, ninguno aparece superando los 30 puntos por ahora. 

Y todos los espacios tienen el mismo problema: desprendimientos que amenazan con arañarles votos cruciales para ganar la elección. Es parte del revuelo en el sistema político que generó Javier Milei y que tendrá impacto electoral este año. Son diferentes actores que compiten para ver como quedan posicionados en un tablero que se va a reconfigurar en 2027.

Se acomoda el revuelo electoral

El próximo sábado, a la medianoche, vence el plazo para presentar las listas de candidatos para ocupar 30 bancas en la Legislatura porteña. Allí se terminará de acomodar el revuelo electoral, y empezará la carrera hasta el 18 de mayo, elección en la que varios tienen mucho más para perder que para ganar.

El PRO tiene el problema de que en las últimas elecciones superaba el 50% pero siendo parte de un Juntos por el Cambio que perdió votos y explotó en cuatro pedazos. El partido amarillo quedó como el mayoritario, pero también competirán Rodríguez Larreta, la UCR y la Coalición Cívica (con Paula Oliveto de primera candidata).

El exjefe de Gobierno porteño está decidido a salir a pelear por un piso de votos (¿10% es suficiente?) que le permita aspirar a volver a conducir la sede de Uspallata desde 2027. Desde el PRO ya le salieron con los tapones de punta: lo acusan de traicionar la historia conjunta por perseguir sus intereses personales y de terminar siendo funcional al kirchnerismo y a La Libertad Avanza. 

“¿A quién detesta hoy más el pelado?”, se pregunta un dirigente de los que lo conoce hace décadas. Así encuentra las respuestas de porque está dispuesto a competir contra su ex partido. “Los embates que recibió de Milei los puede aceptar porque tiene bien en claro que está en la vereda de enfrente; los de los propios, no”, resume. No obstante, Larreta también asume un fuerte riesgo que es el de quedar sepultado políticamente si logra una magra cosecha de votos.

Quien tiene el mismo problema es Martín Lousteau, sobre quien hasta hace una semana decían que tenía fuertes chances de jugar pero el lanzamiento de Larreta lo estaría obligando a recular. Es que saldrían los dos a competir por un voto muy similar. Y encima la imagen de Lousteau hoy está de capa caída. En la UCR tiene intenciones de jugar Martín Tetaz, pero no contaría con el visto bueno de los conductores del partido.

En La Libertad Avanza el panorama no está mucho más calmo. A una semana del cierre de listas siguen buscando candidato. Dicen que hay “varios nombres” y que puede haber una sorpresa. Por lo bajo, suena que Manuel Adorni tiene todas las fichas ante la falta de alguien que sume los mismos votos que él. Para el partido de Milei la elección porteña también se volvió crucial: el 13 abril, cuando Santa Fe debute en el calendario electoral, se espera que LLA termine lejos de los 32 puntos que logró Milei en la primera vuelta presidencial. Hasta dicen que podría terminar en el cuarto puesto. Así, en la Ciudad, LLA va a necesitar mostrar un buen resultado para demostrar que la marca se puede instalar tanto como el apellido Milei. En la elección porteña, la mirada está puesta en la decisión que tome Ramiro Marra, quien jugando por afuera puede complicar las chances del Gobierno. 

En segundo orden, también puede arañarle votos a LLA Yamil Santoro, quien aparecerá en la pantalla con su frente Unidad Porteña Libertaria. Entre el apellido y el logo casi idéntico al de Unión por la Patria, también podría sacarle votos a Leandro Santoro. Pero no es el único. En el río revuelto, Juan Manuel Abal Medina se anota para competir por fuera del frente kirchnerista, apoyado por el jefe del Movimiento Evita, Emilio Pérsico. Curiosidades de la política, en 2017 el mismo Pérsico estuvo detrás de la candidatura de Florencio Randazzo, que le quitó votos a Cristina Kirchner. Desde el peronismo también Guillermo Moreno impulsa a Alejandro Kim y desde el progresismo, Claudio Lozano armó el frente “Confluencia”.

Cristina Kirchner al rescate

La expresidenta y exvicepresidenta tiene su propio revuelo. Ya no solo por lo electoral, donde está en una guerra fría con Axel Kicillof, sino también por malas noticias políticas y económicas que recibió esta semana. Cualquier dirigente peronista hoy se lamenta por el duro enfrentamiento que se ve entre cristinistas y kicillofistas, una pelea que dividió sectores acostumbrados a militar juntos. “Está todo podrido, hay divisiones inexplicables por todos lados”, describe un vocero peronista. 

Esta semana, encima, Cristina la pensaba aprovechar para hacerse notar y mostrar su poder de gravitación vigente. Mandó a La Cámpora a convocar a otra marcha de apoyo a los jubilados, los senadores le enviaron al FMI una carta anticipando su rechazo a cualquier acuerdo, y los diputados pidieron una sesión especial para tratar proyectos para prorrogar las moratorias previsionales. Todo con una reunión del Consejo del PJ que ella preside para analizar la situación y una convocatoria a un evento educativo donde sería la oradora principal este sábado. Era el broche ideal para lo que anticipaba como una semana compleja para el Gobierno.

Pero salió mal. La marcha fue un fiasco en cuanto a convocatoria y encima el operativo de seguridad no tuvo errores. Los diputados no lograron frenar el DNU del acuerdo con el FMI y después no consiguieron quórum (quedaron a 5) para impulsar la agenda de los jubilados.

Y para colmo, el bloque de senadores sufrió una nueva escisión, con cuatro que se armaron su propio espacio, aunque seguirán compartiendo interbloque. ¿Quién hace algo así? El que tiene alguna diferencia interna o el que se está mostrando hacia afuera dispuesto a negociar.

Para peor, el viernes terminó siendo negro para Cristina. Primero, con la noticia de que el gobierno de Donald Trump decidía ponerla en una lista de corruptos (junto a Julio De Vido) e impedirle así el ingreso de toda su familia directa a los Estados Unidos. Después, la Cámara de Casación rechazó el recurso extraordinario que sus abogados presentaron por la condena en el caso Vialidad y así el fallo quedó firme. Solo le queda ir en queja a la Corte Suprema, que tendrá la última palabra.

Esta Cristina, envuelta en problemas, mostrándose enojada, yendo a la pelea con Milei, es la que más celebran en Casa Rosada. Su sola aparición con fuerza despierta en todo el universo anti K, que excede al núcleo de Milei, el temor a la vuelta al pasado. Después de un mes negativo para el Gobierno, otoño empieza con cambio de clima.

Optimismo en Casa Rosada

La ayuda de Cristina Kirchner parece inestimable para un oficialismo que necesitaba salir del centro de la escena; abandonar por un rato la postura defensiva en la que se posicionó desde el Libragate.

De todas formas, en Casa Rosada ya se respiraba un aire distinto desde el jueves. “Había rostros exultantes”, exageraban fuentes gubernamentales. Enumeraban los logros de la semana: control de la calle sin heridos, aprobación del DNU del FMI, evitar que el kirchnerismo tuviera quórum por las moratorias, dilatar dos semanas la sesión para tratar los pliegos de Ariel Lijo y Manuel García-Mansilla, y sentar a dos referentes del PRO para avanzar en un acuerdo en Provincia. “Todo planeado rigurosamente desde la oficina del Salón Martín Fierro”, agregaban. Allí es donde trabaja el asesor presidencial plenipotenciario Santiago Caputo. 

Revuelo social

Todas las discusiones electorales se dan en un contexto económico de reconfiguración, donde la mirada principal está puesta en la negociación con el FMI y el consecuente impacto que podrá tener para lograr terminar de ordenar la macro. Por lo bajo, sin embargo, siguen pasando cosas que parecen haber quedado en un segundo plano. Fundar y CIAS armaron un informe titulado “La narrativa rota del ascenso social”. Allí, indagan sobre las expectativas de los jóvenes de barrios populares.

Las conclusiones son contundentes: se debilitó la narrativa tradicional de la movilidad social. Solo un 40% de los jóvenes entrevistados sigue creyendo en la posibilidad de ascenso, aunque expresan serias dudas de poder alcanzarlo. Un 20% reduce sus aspiraciones al mínimo, mientras que el 40% directamente las abandonó, considera que ya no tiene futuro y vive el presente.

Así, según el trabajo aparecen dos narrativas nuevas. La “minimalista”, según la cual para los jóvenes que la encarnan, “un camino de movilidad social ascendente a través del estudio les resulta tan improbable como ganar la lotería”. La segunda es la narrativa “del presente”, donde no hay expectativas de futuro o, cuando existen, son extremadamente acotadas o fantasiosas. “Son jóvenes que han abandonado la idea de construirse un futuro y, en cambio, se abocan a lidiar con su presente, en general vinculado al delito y al consumo de drogas”, concluye el informe.

En las entrevistas surgen frases que también son contundentes: “Si estudié, no soy un vago, ¿por qué estoy limpiando baños en un shopping?”, “Deseo intensamente, algún día, tener un trabajo fijo para poder esperar la semana siguiente sin miedo a que se rompa todo”, “Acá es así, ´vamos a robar… pum pum… vamos a robar´ y caes preso. ´Vamos a robar y pum pum´, caes muerto. Es así… No tenés otro camino acá”.

El trabajo, firmado por Daniel Hernández y Rodrigo Zarazaga, cierra con una comparación con la crisis de 2001 y sus posibilidades de que se repita una situación similar. “La academia y el periodismo se suelen preguntar, recordando la crisis de 2001, si están dadas las condiciones para un estallido social: nuestras observaciones indican que muchas familias de barrios populares ya han estallado”, resumen..

Es una situación que hoy no está en el centro de la discusión. Es cierto que para darle un futuro a esos jóvenes es necesario un marco de estabilidad económica duradera que genere puestos de trabajo genuinos. Pero hasta que se logre puede pasar mucho tiempo, con generaciones de pibes encerradas en un contexto decadente. Ante tanto revuelo electoral, ese parece ser un verdadero revuelo social del que nadie habla.