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Cambio radical en el negocio petrolero de Mendoza: YPF deja de tener una posición dominante y aparecen nuevos jugadores

YPF llegó a tener más del 70% de la producción de petróleo y ahora baja esa proporción. Empresas desconocidas para la provincia tendrán una fuerte presencia. Quién es quién y cómo queda el escenario.

Era una imagen que producía una antonomasia: en Mendoza el petróleo era sinónimo de YPF por su presencia dominante. Pues el escenario comenzó a cambiar en una de las puntas de la cadena de valor de esa industria.

La producción de petróleo, una de las principales industrias mendocinas en términos de volumen económico, está en un proceso de cambio inédito en la historia para pasar de una altísima dependencia de una empresa a un escenario atomizado y con una impronta “Pyme”. Es lo que ocurrió con el retiro de YPF de las áreas maduras y la aparición de operadores más chicos. Incluso a futuro ese esquema se profundizará porque, estiman en la industria, comenzará a haber negociaciones para subdividir áreas que tienen una extensión enorme y el Gobierno de Mendoza tiene como estrategia la búsqueda de inversores de escala que puedan interesarse en el formato de negocio petrolero que ofrece la Provincia; es decir “rascar” la olla y aprovechar los yacimientos maduros.

En comparación con el imán y los volúmenes de inversión que se generan en la Patagonia por Vaca Muerta, ese negocio parece marginal. Pero aún así en el último año se logró torcer la pendiente de caída de la producción y hasta tener algunos números positivos. El impacto, igual, se siente.

YPF tenía una participación de más del 70% de la producción petrolera en Mendoza. Con el cambio, quedará con el 33% aproximadamente y aunque seguirá siendo el principal operador, habrá una situación de paridad. Pluspetrol aumentó su participación sensiblemente y en el ranking de los “dueños del petróleo” aparecen dos empresas inéditas para Mendoza: Petróleos Sudamericanos y Quintana, que de no tener presencia, pasaron a ser relevantes en ese negocio. Petroquímica Comodoro Rivadavia y Aconcagua crecen y, aunque tienen una porción menor, avanzan con nuevas adquisiciones. Incluso toman el modelo de otras firmas nacidas en Mendoza, como Hattrick.

“Con el correr del tiempo vemos que las empresas más pequeñas, con estructuras de costo más bajas, que tienen menos contratos hacen foco específico en el activo que tienen. Un operador grande no puede focalizarse en todos y le pone todo a los que más rentabilidad le dan. Estas empresas que tienen menos áreas vigentes, hacen foco. Tenemos pozos que han permanecido inactivos durante años, que YPF los había dejado en distintas categorías, para ser estudiados en algún momento que nunca llegó. Confiamos en que ese foco especifico va a aumentar la producción”, explicó Lucas Erio, director de Hidrocarburos de la Provincia.

La intención de la política petrolera local es que aparezcan y hasta se generen nuevas empresas, siempre fuera del esquema de los grandes jugadores. Es un escenario realista, más allá que hay esperanza en que las pruebas que se realizan en la parte mendocina de Vaca Muerta resulten en el largo plazo. El escenario es complejo, pues en Neuquén el boom del petróleo no convencional genera hasta modelos industriales nunca vistos en la producción petrolera: se replican métodos de perforación que garantizan una rentabilidad enorme. Por eso las inversiones fuertes están allí. “En el convencional y no convencional creceremos moderadamente. En 2024 ya crecimos un poco y creceremos más en los siguientes”, se esperanzan en el Gobierno.

El propio Cornejo tiene en el horizonte un objetivo; que la política de explotación de los recursos naturales impacten en los ingresos de las familias. “Entre la exploración minera y la explotación petrolera aumentaremos el salario promedio de Mendoza”, repite como un mantra el gobernador.

Nuevo escenario

El nuevo esquema del negocio cambió el peso. YPF tiene presencia en toda la cadena de valor en Mendoza y su enorme participación generaba algunas distorsiones que tuvieron picos de tensión enormes. Pasaba, por ejemplo, con el precio del petróleo que se autoadquiría en la refinería y sobre el que se pagaban regalías. Y ocurrió con el decline progresivo en la inversión en exploración, que desde 2012 comenzó a tener foco en Neuquén, en detrimento de Mendoza y otras provincias que no participan del no convencional. 

Ahora aparecen otras empresas desconocidas en la Provincia y que de golpe tienen a cargo una porción enorme de la riqueza local. El ejemplo más notorio se da con la empresa Petróleos Sudamericanos, que pasó a ser la tercera productora de petróleo de Mendoza de un día para otro al autorizarse la cesión del bloque Mendoza Norte, que incluye 6 áreas históricas de la producción petrolera local, incluida Barrancas.

Esa firma ya tiene el 20% de la producción, sin haber invertido aún.  El Gobierno, incluso, informo que prorrogó por 10 años las concesiones, aún cuando el traspaso está en proceso. Esas áreas son las más complejas por la antigüedad, los pasivos ambientales, la dimensión geográfica y la complejidad (tienen hasta un 95% de agua). Aunque se había autorizado el traspaso, la provincia puso un paréntesis de meses para que presente la escritura definitiva. Y en el medio hay presentaciones judiciales para que se evalúe si YPF había cumplido los planes de inversión previstos cuando se prorrogaron las concesiones, en 2011. En ese momento la empresa aún era privada y los contratos fueron renegociados por Sebastián Eskenazi. Hoy la gestión de Cornejo anunció que hubo un compromiso de inversión de 600 millones de dólares en 10 años que están en el marco de las extensiones de contrato. Petróleos Sudamericanos es una empresa que es liderada por la familia Miedvietzky. En los últimos meses había conseguido 30 millones de dólares en la Bolsa y salió en busca de otros 20 millones.

El directorio de Petróleos Sudamericanos. 

El bloque Mendoza Norte tiene una dimensión enorme y en la industria consideran que a mediano plazo podría haber negociaciones con otros operadores para subdividirlo. La complejidad es enorme y, por ejemplo, con la cesión YPF no quedó exenta de la responsabilidad que le cabe por pasivos ambientales actuales o los que puedan detectarse.

Reenfoque

Mientras Neuquén negocia con los grandes operadores locales y globales como YPF, Pan Américan, Shell, Chevron, Petronas (gas), Vista y otras, a Mendoza llegan las empresas de esa provincia que tienen otra escala o se inician como operadoras, como ocurre también con Quintana Energy. La petrolera estatal sigue siendo la empresa más grade radicada en Mendoza. La refinería de Luján, que se amplía para recibir más petróleo de Vaca Muerta, el parque solar El Quemado, la recuperación terciaria y el proyecto en Vaca Muerta son algunas de las prioridades. 

Los yacimientos maduros tienen una caída en todo el país que supera en algunos casos el 10%. El año pasado Mendoza tuvo, según datos oficiales, un crecimiento del 1% en la producción. En volumen, ese crecimiento se debe en gran medida al éxito en el proyecto de recuperación terciaria ejecutado por YPF en Chachahuén. Justamente se trata de una de las áreas que la petrolera estatal se dejó y que tiene proyección positiva. Mendoza produce algo más de 20 millones de barriles por año, contra unos 180 millones que produce Neuquén gracias a Vaca Muerta. Pero además, la provincia está afuera del gran negocio detrás de Vaca Muerta, que es el gas natural. Sí hay un dato que comenzarán a analizar: el pozo piloto perforado en Malargüe tiene gas, algo inédito para Mendoza.

En el mediano plazo evaluarán la concentración y si es comercializable. En términos de proyección, buscan que se “venda” un área de explotación en 550 km² en la lengua mendocina de Vaca Muerta. Pero antes requieren una caracterización interna de la roca madre, evaluación del potencial, recursos y hasta la logística (para evaluar también la ecuación económica).

También mejoró el desempeño de Corcobo (Pluspetrol)  y de áreas más pequeñas como Puesto Rojas, Cerro Molla y La Brea.