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Javier Milei a todo o nada: el impacto dentro de la política mendocina y las dudas que genera

Javier Milei usa un discurso tipo grafiti para decir y hacer. Así, arrastra a los políticos tradicionales que aún no reaccionan. Los riesgos de la cultura X. Qué temas y dirigentes asoman en Mendoza.
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El presidente Javier Milei tiene una habilidad envidiable para pensar, decir y transformar en hechos las consignas que surgen de su sencilla retórica. Dice desde el atril, como quien escribe grafitis en una pared frases impactantes. Es, justamente, la lógica que usa la red social X. No se trata de una síntesis, proceso cognitivo complejo que presupone un debate previo, sino una sistematización del consignismo llevado al extremo y que, nuevamente, se transforma en hechos políticos; en decisiones de gobierno.

Es esa simpleza la que lo lleva a decir barbaridades como que las personas homosexuales son pedófilos o, incluso, a usar categorías anacrónicas para describir la realidad política del mundo. De la misma manera ejecuta una metonimia, una sinécdoque dirían los profesores de lengua, en el que usa un pequeño ejemplo para explicar un todo más complejo. Por eso apunta a eliminar programas educativos y de asistencia en emergencia; los planes de prevención de salud, de asistencia ambiental y una larga lista de roles que el Estado nacional cumple tierra adentro. Casi siempre es con algún ejemplo de un hecho particular que puede no ser el “todo”, pero sí un ejemplo para la consigna: “El Estado le roba a los ciudadanos”. Milei logró, también, hechos económicos que responden a decisiones políticas que parecen soldarse hacia el futuro: equilibrio fiscal y cero emisión; control del gasto y cese de privilegios. 

Detrás de esa forma de decir, hay una estrategia para mantener el eje político, avanzar sin estructura e incomodar hasta la pesadilla a las estructura partidarias tradicionales, que siguen mareadas. Milei juega discursivamente al todo o nada, aunque luego negocie a espaldas de los micrófonos. No admite matices, puntos de vista diversos y disidencias. El debate por la suspensión de las PASO tuvo todo eso; pero se basó en el principal capital del Presidente: su empatía con el discurso, también consignista, del mal humor social.

Javier Milei y "El Jefe".

Arrastró a votar a favor a dirigentes y partidos que no tuvieron tiempo de debatirlo y menos habilidad discursiva para explicar que para ellos las PASO son necesarias. El propio gobernador de Mendoza, Alfredo Cornejo, había tratado de explicar en detalle por qué son importantes; pero antes de terminar de decirlo sus legisladores levantaban la mano para darle el gusto al Presidente. Es el primer paso para hacer explotar el sistema político desde adentro y las campañas electorales como se estructuraron desde 2011: Milei va contra la regulación estatal de las campañas y la propaganda; el financiamiento partidario y otras herramientas que, según coinciden los analistas, permitieron bajar (no eliminar) el nivel de influencia de las cúpulas, el poder económico y hasta la corrupción. Mieli toma con astucia un reclamo social legítimo de la necesidad de un cambio en la estructura política, en la “casta” que transita con comodidad su vida personal, mientras se deteriora el bienestar general. Lo hace a su modo, que busca hacer daño. En ese contexto, es complejo de explicar en el mundo del todo o nada y del repudio visceral al rol del Estado, que es menos malo que haya una regulación para permitir un acceso democrático y plural antes que una ley de la selva. Algo similar ocurre en temas más sensibles aún como la salud y la educación.  

Incómodos

La impronta Milei incomoda altamente en Mendoza. Los partidos políticos que tenían un tránsito cómodo hasta ahora se inquietan. El peronismo, ya arraigado como oposición tibia y sin mostrarse como opción, se ve alejadísimo de la posibilidad de empatizar y hacerse cargo, representar a quienes podrían sufrir las consecuencias negativas del modelo de gestión. La falta de legitimidad del PJ y otros actores hace que ese espacio siga vacante.

Bermejo votó a favor de suspender las PASO. 

Los oficialismos de Mendoza tienen incluso un panorama menos claro. Y hay que hablar en plural porque no es uno solo: Milei atrae atenciones y energías oportunistas de diversas fuentes. Los principios son pocos, pues la Libertad Avanza mendocina es un grupo invisible aún que no tiene más que la propia energía que puede irradiarles el Presidente. Pero hasta Cornejo y los suyos están en busca de capitalizar a favor cualquier gesto y crean en estrategias sui generis para convertirse en oficialistas de Milei. La extinta Unión Mendocina tiene en quienes lideraban el espacio a otros mileistas que buscan hacerse representantes de una porción de ese espacio. Lo hace Omar De Marchi, alejadísimo de la provincia que intentó gobernar en 2023, y sus voceros, como Álvaro Martínez. Ni hablas de la vicegobernadora Hebe Casado, que tiene más voz que votos y solo le falta la orden final de Patricia Bullrich para unirse a las filas libertarias. Muy divertido será el momento en que el Pro local deba definir alguna lealtad para ser parte de las estructuras electorales.

La figura que aglutina el discurso, pero no los consensos puertas adentro de la Provincia, es Luis Petri. La sola idea de que Milei lo unja al ministro de Defensa como “su hombre en Mendoza” genera urticarias en el cuarto piso de Casa de Gobierno. Más duro que un enemigo, es un amigo con el que hay enemistad. Petri es un radical de paladar negro en cuento a las formas, pero pragmático en los hechos. No se desafilió ni piensa hacerlo de la UCR, pero fue el principal referente del Pro en el Congreso cuando gobernaba Macri y ahora es un libertario radical que se va camino a convertirse en arma discursiva del Presidente.  

Quién es quien en Mendoza

Puertas adentro de la Provincia, el menú político es mucho menos amplio de lo que Mendoza necesita. En el oficialismo, por ejemplo, los intendentes nuevos siguen dándole más dolores de cabeza que satisfacciones al propio Cornejo. La “refundación” de la gestión de Guaymallén tiene más pinta de reciclaje y silenciamiento de las peleas internas que de reimpulso de la gestión. En Las Heras la gestión parece atrasar a épocas pre Orozco y Godoy Cruz tiene la sensación de isla del confort político, pero sin innovación. Ulpiano Suarez busca tomar la posta ante la falta de opciones propias en el entorno cornejista y busca diferenciarse. LO hace, por ejemplo, con la idea de empoderar a los preventores de Ciudad para convertirlos en “policías light” con un arma no letal en la cintura. Esa idea no cayó de la nada, pues desde el Ministerio de Seguridad buscan que los municipios tomen más responsabilidad en el tema con recursos humanos técnicos y económicos. Ciudad fue el municipio que dio el primer paso en el tema en 2005, cobrando una tasa de seguridad y creando un cuerpo de preventores.

Ulpiano y Bullrich. 

La Provincia ya avanzó en la era Cornejo transfiriéndole a las comunas la responsabilidad de la seguridad vial y, con más diálogo que imposición, quieren que también tomen a cargo parte de la prevención de la seguridad general. Mendoza no logra superar la barrera de los 10 mil policías y, en cambio, se multiplican los recursos humanos no especializados a cargo de la seguridad privada y el aislamiento de quienes pueden hacerlo. La seguridad es el tema que más inquieta e incomoda a Cornejo por su historia en el tema. Mendoza es mucho menos violenta que hace dos décadas si se toman estadísticas de delitos duros como los homicidios. Pero mucho más insegura si se le pregunta a cualquier ciudadano y si se proyectan los datos de las encuestas de victimización. Más aún cuando se hace zoom sobre zonas particulares del Gran Mendoza en las que crecen delitos que funcionan en red: narcomenudeo, captación de jóvenes, violencia urbana atada a esa industria.

Impuestos

La falta de espadachines defensores del oficialismo local quedó al descubierto con algunos ejemplos simples. Los montos que llegaron por los impuestos patrimoniales irritaron, sobre todo en el grupo más importante para Cambia Mendoza: la clase media semi enterada y ruidosa. Es curioso que ante los errores del Impuesto Inmobiliario y los aumentos en el Automotor, haya habido tanto silencio en 18 actores relevantes. Se trata de los intendentes, principales beneficiarios de esos tributos. Es que los impuestos automotor e inmobiliario se coparticipan en gran mayoría. Pero además, es una discusión perdida que el Gobierno no se anima a dar. Es mucho más dañino e inequitativo para todos el impuesto a los ingresos brutos, que pagan todos de manera invisible y encarece cualquier producto y servicio. Los impuestos patrimoniales son los considerados progresivos, pues son segmentados según los bienes que se adquieren. Pero son, a la vez, los de mayor complejidad a la hora de explicar. La ecuación da pérdida para el Gobierno: por esos tributos se recauda poco, se paga un alto costo político y le da argumentos a cualquiera que quiera cuestionar.

Si de golpes al bolsillo de los mendocinos se trata, hay otro problema más agudo y tiene que ver con el error de cálculo de los últimos gobiernos. Los aumentos en los servicios regulados se salieron de escala y se nota en cada hogar que recibió este verano facturas de luz de seis cifras mensuales, con ingresos mucho menos abultados. Los principales ganadores son las empresas distribuidoras de energía, con EDEMSA a la cabeza. El titular de esa compañía, José Luis Manzano, busca levantar levemente en perfil en la provincia en la que nación, pues también tiene a cargo otros emprendimientos cedidos por el Estado y, aseguran, crecerá aún más.

El impacto de los aumentos es seguido de cerca por el Gobierno, aún cuando la inflación bajó sensiblemente y se espera una estabilización. Saben del doble impacto de cualquier movimiento: el reclamo por aumento de sueldo de los estatales y, sobre todo, cómo puede repercutir en la población general. Por eso, por ejemplo, se autorizó una suba de más del 50% en lo que se le paga a las empresas de transporte de la provincia, pero no se tocó el precio del boleto.