Moderado optimismo y espera en Mendoza por el avance de la privatización de IMPSA
La empresa IMPSA entró en la recta final de un proceso que ha sido complejo para tener nuevo dueño y, en ese sentido, que vuelva a ser una empresa privada. Aunque no se conocen aún los términos, la firma Arc Energy sería la dueña, luego de que el comité armado para la adjudicación recomendara avanzar. En ese grupo hay representantes del Gobierno de Mendoza, quienes tras duras negociaciones también avalaron el avance del proceso. Aún hay que esperar: a fin de mes se concretará la firma.
El gobernador Alfredo Cornejo festejó el avance para la reprivatización de IMPSA. Es un dato político relevante, pues hubo momentos de tensión entre la Nación y Mendoza por el destino de la empresa. Cornejo recibió a última hora de ayer a Jason Arceneaux, representante de ARC Energy. Esa empresa recibirá asesoramiento financiero porque el principal problema de IMPSA es su deuda.
Cornejo festejó, pero fue cauto. "Nos reunimos con Jason Arceneaux, representante de ARC Energy, empresa interesada y oferente en el proceso que permitirá el saneamiento y privatización de IMPSA. Hoy, con la recomendación de la Comisión Evaluadora para adjudicar las acciones clase C a Industrial Acquisitions Fund, hemos dado un paso fundamental, la preadjudicación, sujeta al cumplimiento de ciertas condiciones establecidas por el comité evaluador.", dijo Cornejo. La clave está allí: las recomendaciones que el comité brindó y que por ahora no se conocieron.
Entre otras cosas, desde Mendoza hubo presión para que se mantengan los puestos de trabajo y también algún tipo de perfil de la empresa. La Nación, por su parte, mantiene su idea de no aportar más recursos y que sea la propia empresa privada la que se haga cargo. Hubo consenso en los pedidos a la empresa antes de que se firme la adjudicación de lo que muchos consideran la primera privatización de la era Milei. "Si para el 31 de enero se cumplen dichas condiciones, podremos avanzar hacia la adjudicación definitiva y la firma del contrato para el traspaso de las acciones", agregó Cornejo.
IMPSA tiene una historia y un potencial que supera el alcance actual y también la experiencia de Arc Energy, la empresa que se hará cargo. Esa firma, de capitales norteamericanos y vínculos con Venezuela, tiene experiencia en servicios petroleros y como proveedora del área de defensa. IMPSA tiene una larga experiencia como constructora de elementos para la industria energética, como turbinas, aerogeneradores, hornos para refinerías y hasta elementos para reactores nucleares. "Aspiramos a que IMPSA se reposicione como un actor clave en el sector energético mundial, volviendo a ser una empresa privada que nos enorgullezca, genere empleo y continúe proveyendo a distintas industrias del país. Desde Mendoza, siempre priorizamos encontrar un inversor confiable que garantice la continuidad operativa de IMPSA y preserve los puestos de trabajo. Aunque fue un desafío, hemos demostrado nuestro compromiso con quienes apuestan por nuestra provincia", agregó Cornejo.
Hay un moderado optimismo, pero creen que el proceso ya está encaminado a una solución: IMPSA no cerrará, aunque no está claro el alcance que tendrá y cuán mendocina seguirá siendo. "Nuestro equipo de ARC Energy ofrece opciones de equipos de procesamiento especializados y soluciones de tratamiento para aplicaciones globales upstream, midstream y downstream. Nos especializamos en respuesta rápida y en brindar opciones nuevas y reacondicionadas. Nuestro equipo de expertos está disponible en EE. UU. y otras regiones del mundo para satisfacer sus necesidades de procesamiento de petróleo y gas", dice Jason Arceneaux como carta de presentación de la empresa.
El posteo de Cornejo en redes tuvo repercusiones varias. Entre los que festejaron estuvo Julio Totero, histórico representante de los industriales metalúrgicos. Totero fue vicepresidente de IMPSA hasta hace pocos meses y renunció por las diferencias que había en el proceso de privatización.
IMPSA es una empresa de más de 100 años y entró en decadencia desde la década del 2010. Tres de los factores que influyeron en su caída fueron los malos negocios hechos en Brasil, donde tenía una fábrica de aerogeneradores, las deudas de Venezuela y los incumplimientos con el BID y otros bancos por parte de los accionistas. La empresa iba derecho a la quiebra. El Estado nacional y Mendoza se asociaron, durante la presidencia de Alberto Fernández, para rescatarla con un aporte de 20 millones de dólares. Así se "estatizó". El desempeño de la empresa no mejoró y sigue en crisis.
Una de las claves del acuerdo con Arc Energy es el aporte de capital para funcionar. Al menos serían 20 millones de dólares en lo inmediato.