La novela turca que ofusca a Mauricio Macri y el anuncio clave que se define esta semana
“Es una novela turca el tema ya”. Un macrista puro (porque ya hay algunos que no lo son) es categórico con la descripción de las peleas entre Javier Milei y Mauricio Macri, entre La Libertad Avanza y el PRO. Con un final que para muchos ya está anunciado: una mayoría cree que van a terminar separados pero que la pelea será por quién queda como responsable de la ruptura de cara al electorado.
La Inteligencia Artificial es clara al definir el estilo de las telenovelas turcas. “Argumentos complejos y emocionales; dramatismo y sentimentalismo; y personajes fuertes y carismáticos”, responde. Aplica al 100%.
Para cualquier actor desprevenido es complejo explicar los motivos de la pelea entre LLA y el PRO. Para unos, Macri solo quiere cargos, candidaturas y negocios. Para los otros, Milei y su tropa actúan con soberbia, “montados arriba de un caballo”, y sin reconocer los aportes que el macrismo hizo para que ganara y gobernara. Parece pesar más lo emocional que lo racional.
El drama está bien claro en el guión. Casi como si se tratase de dos gobiernos distintos, esta semana que pasó hubo un capítulo en el que desde La Libertad Avanza difundieron que supuestamente la AFIP durante el gobierno de Macri había armado una lista de kirchneristas protegidos. Al otro día, el propio Presidente tildó el tema como “extremadamente grave” y que había involucrados “kirchneristas y macristas”, aunque aclaró que hacía falta una “investigación seria” y que no iba a hacer “acusaciones sin pruebas”.
Acto seguido, en la misma entrevista con Luis Majul en El Observador, Milei invitó a Macri a un acuerdo electoral para “arrasar con el kirchnerismo”. O la primera parte (la denuncia) es inexacta o la segunda (la invitación) no es sincera.
El expresidente respondió con un mensaje en redes sociales que, cual novela turca, arrancó con sentimentalismo: “Querido Javier”. Continuó planteando la idea de armar una mesa para negociar temas de agenda, y remató mostrándose “seguro de que este año que comienza podemos representar juntos las banderas del cambio, la libertad y las instituciones”.
“Lo que están haciendo es patearse la pelota”, coinciden diferentes fuentes consultadas, de los diferentes sectores. Ninguno quiere ser el que rompa lo que, por lo que muestran las encuestas, debería ser un entendimiento natural. Cómo se explica sino que pueda haber radicales jugando cada vez más cerca de La Libertad Avanza y el PRO todavía no esté ahí.
El juego sincronizado para desorientar a Macri
En ese tira y afloje al que se están acostumbrando a practicar con Milei, Macri y su entorno están cada vez más convencidos de que no hay diferentes posiciones dentro del Gobierno. Hay quienes todavía creen que el Presidente es el que quiere acercarse pero que Santiago Caputo y Karina Milei, los otros dos integrantes del triángulo de hierro, son los que lo frenan.
Pero en el PRO, en cambio, creen que es todo parte de un mismo juego sincronizado para desgastarlos. Y por eso cuentan que Macri está “ofuscado”. Algunos fueron más tajantes y hablaron de una inflamación de sus miembros. “El siempre es más directo. Hay acuerdo o no hay acuerdo. Pero no te anda con vueltas”, señalan. Y agregan: “Se está cansando de este meloneo”.

Hay pistas para creer que efectivamente hay un plan de desgaste. Después de la respuesta de Macri al planteo de Milei hubo dirigentes del oficialismo dispuestos a salir a retrucarle en redes sociales. El mensaje que llegó de la Rosada fue evitar salir al cruce. No querían que nadie saliera a hablar. En cambio, se limitaron a mandar a un par de funcionarios a hablar en off, para fijar la posición crítica sobre la mesa de negociación que planteó el líder del PRO.
“El Gobierno lo va a patear todo lo posible, lo va a desgastar y a último momento le va a hacer una oferta electoral ridícula”, aventura un diputado oficialista. Para el PRO son todos dilemas. En las filas macristas hubo decepción entre los militantes por el mensaje que leyeron como conciliador de Macri, porque ya se habían empezado a hacer a la idea de competir solos y diferenciarse. Más de uno prefiere la derrota digna más que limitarse a ir a la cola del león.

El problema no termina allí para Macri. En caso de que reciba un ofrecimiento “rídiculo”, con pocas bancas con posibilidades de entrar al Congreso, tendrá que prepararse para competir por afuera, con un discurso todavía difícil de encontrar. Pero como si fuera poco, si no va con LLA, el PRO es muy probable que termine en un armado similar a Juntos por el Cambio. En ese escenario, también va a tener que repartir bancas en la negociación, por lo que puede quedarse incluso con menos de lo que ofrecería el equipo de Milei.
Por ahora, la estrategia para ganar tiempo fue lanzar a Macri como candidateable. En su entorno hay quienes dudan de que termine sucediendo, pero es una muestra de la necesidad de pegar un golpe en la mesa. Ofuscado.
Lo que aspiran en el PRO es que el bloque que logren mantener en Diputados sea lo suficiente para ser claves para el gobierno para defender proyectos o insistir con vetos. Dicho de otra forma, seguir siendo parte de los 87 héroes que salvaron a Milei de que el Congreso le volteara un veto.
El pleno que busca Milei y el anuncio clave que se viene
Es que el panorama en el Congreso todavía dista mucho de ser claro para el Gobierno. Lo que están buscando con la convocatoria a las sesiones extraordinarias es mandar toda la carne al asador. En el medio hubo un cambio de criterio. En el tramo final del año pasado ganó lugar una postura que sostenía que era preferible obturar los debates en el Congreso para “no darle micrófono gratis a la oposición”. Sin embargo, cuentan que Santiago Caputo empezó a preferir la otra tesis. “Tanto tiempo todos los ojos sobre el gobierno es desgastante”, sostienen.

Por eso, se anticipó la idea de adelantar el verano parlamentario, instalando temas en agenda donde buscan quedar bien parados: Ficha Limpia, bajo la lógica de que es un proyecto mejorado; el juicio en ausencia o proyectos vinculados a la seguridad; o la eliminación de las PASO. La cereza del postre es la designación de los jueces de la Corte Suprema.
En la lista de temas para las sesiones extraordinarias que irán del 20 de enero al 21 de febrero falta un proyecto clave: el Presupuesto 2025. Es de esperar que algunos actores de la oposición, como los gobernadores, pidan sumarlo al temario. Hay que ver si prospera esa negociación.
El objetivo de fondo del Gobierno es llevarse un éxito político de verano. Un pleno, con ficha limpia, con la eliminación de las PASO y con los jueces de la Corte adentro. Si se lleva algo estará satisfecho. Caso contrario, será culpa de la casta.
Pero también el Gobierno está a la búsqueda de sumar éxitos económicos. Esta semana puede ser clave, con un anuncio que esperan que pueda ser bisagra y empiece a concatenar decisiones que terminen de destrabar algunos de los principales problemas que quedan en la macroeconomía.

El martes se conoce el número de la inflación de diciembre, y si da en torno a 2,5%, que es lo que espera el equipo económico, ya tienen la decisión de bajar el crawling peg (la devaluación del dólar oficial) de 2 a 1% mensual. Así, se espera sumar un poroto más al proceso de desinflación y lograr que en los próximos meses (a más tardar en abril), el índice empiece con un uno.
La seguidilla que planea el Ejecutivo es lograr la baja de la inflación y, en paralelo, concretar el acuerdo con el FMI para garantizar los fondos que le permita salir del cepo. Con inflación y riesgo país a la baja, dólar sin cepo, y las reservas sostenidas, es el escenario ideal al que aspira el gobierno.
Ese futuro económico fue parte de la charla que mantuvo Milei el viernes con miembros de su equipo económico en Olivos. Estaban José Luis Daza, Santiago Bausili, Federico Furiase y Felipe Núñez. Allí, en uno de sus ya célebres escritos tipo machetes con los que se ayuda para explicar, dejó plasmada una frase anticipatoria de cómo se imagina el 2025: “Problema político: Año electoral, todo lo que puedan hacer para joder LO HARÁN”.

Para cuidarse las espaldas necesita resultados económicos, resultados electorales y, si esos resultados no llegan, un buen acuerdo político para mantener la gobernabilidad. Todo eso es lo que se define en 2025 y por eso cada paso es clave. En la era Milei, hasta los finales de las novelas turcas se vuelven impredecibles.

