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El entusiasmo del nuevo viejo Gobierno y los rezos al curandero Milei

Cornejo lleva 9 meses de su segundo mandato y pide paciencia para evaluar resultados. La dudas sobre Milei, el "curandero" que obvia temas de Estado. Agua, minería y seguridad, los temas urgentes.
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En el Gobierno de la provincia hay una idea que desafía la lógica política y también relativiza la medición del tiempo. Alfredo Cornejo pide tener algo de paciencia para evaluar su gestión, para demandar resultados, porque asegura que lleva solo 9 meses en el cargo.

Son efectivamente 9 meses desde que reasumió como gobernador, pero 8 años y 9 meses desde que Cambia Mendoza gestiona la provincia de manera integral; con muchos nombres repetidos, historias comunes y el problema de la autocomparación inevitable: por el espejo retrovisor ya hay más herencia propia que ajena. Igual, el proceso del nuevo cornejismo está en un momento bisagra. “La primera fue la etapa legislativa y ahora viene la ejecución en cada tema”, explican. El reformismo pragmático de Cornejo ha tenido procesos similares en su gestión directa entre 2015 y 2019 y en la delegada, entre 2019 y 2023.

Es un nuevo viejo gobierno que ahora tiene, aseguran, un plan en ejecución, un proceso cuyos frutos se verán con el paso de (más) tiempo. Esa agenda de nuevo viejo gobierno tiene como prioridad uno el reimpulso a las industrias basadas en la explotación de recursos naturales, el reordenamiento de los servicios básicos (empezando por salud y educación) y un problema latente que preocupa: la seguridad.

Amor condicionado. Cornejo apoya a Milei. Al menos por ahora. 

Casi con el mismo nivel de atención, Cornejo sigue de cerca lo que ocurre en el imprevisible escenario nacional. El apoyo explícito a Javier Milei llega, desde lo discursivo, a límites sorprendentes, como los gestos aduladores hacia el presidente y también las señales hacia el casi ignoto Facundo Correa Llano, el nuevo dueño de la franquicia de La Libertad Avanza en Mendoza. No hay ingenuidad en esas palabras, pues la orfandad del mileiismo en la provincia tienta a las viejas estructuras acostumbradas a la plasticidad arquitectónica para los armados políticos. El escenario 2025 está abierto y Cambia Mendoza puede tener una interesada generosidad para cobijar libertarios en sus listas, siempre y cuando haya elecciones provinciales el año que viene (pueden prorrogarse para 2026). 

En la intimidad la visión es menos osada y mucho más realista. Es repetida la metáfora, llana y clara, que hace Cornejo. “Los médicos, los especialistas, fracasaron. Entonces el país fue delegado a un curandero…y por ahora le está funcionando”, ilustra el gobernador. Pero pone un reparo enorme: “Después va a tener que venir un médico, porque con un curandero no se puede”, explica en las reuniones privadas. El mandatario le sube el precio a los profesionales de la política (“los médicos” de la gestión), donde él está enrolado. El ejemplo que usa se arraiga en la improvisación que se ve en todos los órdenes de la gestión estatal que no sea lo macroeconómico. 

El otro intangible es el respaldo de la población hacia el presidente, que le permite tener un blindaje particular. “La gente lo apoya igual. Con cualquier otra persona, esto estallaría”, analizan en Mendoza. La volatilidad de los respaldos sociales hace dudar sobre el futuro. Algunas heridas aparecen en la imagen pública: el veto a la ley que le daba una compensación a los jubilados generó un rechazo amplio de la población. Según la última encuesta de la consultora Reale Dalla Torre, más del 60% de los argentinos está en contra y ve con disgusto el veto de Milei. Posiblemente esa opinión no tiene que ver con simpatías partidarias con los autores del proyecto, sino con la permeabilidad de las decisiones sobre la vida real: en Argentina los adultos mayores pasan hambre y pasan sus días de peor forma. La eliminación de coberturas al 100% de algunos medicamentos genera sufrimiento tangible; dolores, tratamientos crónicos abandonados y un enorme deterioro en la calidad de vida. Los testimonios son desgarradores: personas que eligen entre comer o comprar remedios o que deben optar tratamientos resignar. Algo similar ocurre puertas adentro de muchos hogares donde se gesta un sufrimiento por ahora silencioso; el del hambre.

Milei trajo un nuevo escenario o, quizá, interpretó y capitalizó el nuevo escenario para llegar al poder. En la reunión realizada en el Consejo Federal de Inversiones los gobernadores hicieron catarsis. Cornejo fue algo más profundo para tomar las nuevas herramientas a mano para negociar. "No sirve reclamar con un modelo viejo. Es otra cosa", explicó. Los gobernadores reactivaron un viejo grupo de WhatsApp para coordinar "algo" en medio de la incertidumbre. El punto de partida será el Presupuesto. 

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Dos gestiones de gobierno. O dos y media, si se tiene en cuenta la influencia de Cornejo sobre las decisiones de Rodolfo Suarez. Pero aún así, el mandatario mendocino y sus funcionarios de confianza se irritan cuando alguien sugiere que luego puede venir el retiro. Allí viene la idea de los 9 meses de gestión, a pesar de la altísima influencia del gobernador en la vida y las decisiones políticas de Mendoza desde, al menos 2013.

Cornejo es de ejecutar decisiones en el marco de planes, con procesos pautados de antemano. Esta vez lo hace con una aceleración distinta. Se aprobaron, por ejemplo más de 20 leyes para cambiar el modelo de gestión en Salud. Ahora, explican, vendrá la ejecución: concentración de la alta complejidad (maternidad incluida) en los hospitales troncales del sistema y atención primaria en el resto de los efectores. Cambios en la OSEP y una “supeintendencia” gigante desde el Ministerio de Salud.

En Seguridad, el tema más caliente de la realidad, también tomará un camino similar de “planificación y ejecución” en etapas. Allí el Gobierno tendrá en la realidad un rival inmanejable. Lo saben; pues el contexto de deterioro social genera tensiones y una tendencia a la resolución violenta de los conflictos. Lo mismo con la inseguridad cotidiana. Se viene, según creen en todo el país, un verano complejo.

Rodolfo Montero y Alfredo Cornejo.

El Presupuesto provincial está diseñado, pero muchas de las variables dependerán de la pauta que presente el presidente Javier Milei esta noche. Esperan un panorama desolador por la impronta que se arrastra. “Al menos sabremos qué es lo que se espera. Este año fue todo impredecible por la falta de Presupuesto”; explican los técnicos. Cornejo seguirá con su plan de “austeridad”, palabra que disimula los desaciertos propios como haber creado mega empresas estatales que son ineficientes y también para ejecutar modificaciones estratégicas que pasan más desapercibidas por el alto grado de permisividad social.

Eso es lo que pasa con el manejo de los recursos naturales, principalmente el agua. El Gobierno disolverá el EPAS; organismo que ya estaba desdibujado desde que la empresa concesionaria fue reestatizada y que históricamente sirvió también para el pago de favores políticos. Fuera de eso, se ejecuta el empoderamiento del Departamento General de Irrigación que ya comienza a oficiar de “Departamento de Aguas” antes de que sea aprobado el Código. Irrigación tendrá a cargo el control y la defensa de los usuarios; pero en el mismo proyecto de ley se reglamenta el “castigo” a los morosos con el corte de agua. Lo raro es que Irrigación será “proveedor” de agua cruda a las empresas, organismos de control de ellas mismas y también quien sancione. En la cabeza del Gobierno está que sea transferida la Dirección de Hidráulica a la misma órbita.

Marinelli fue empoderado por Cornejo.

El empoderamiento es total cuando se analiza el plan que tiene Cornejo en la cabeza: medir y cobrar el agua según lo que vale; tener un control más estricto y que haya una priorización dinámica del uso del agua. Así está establecido en el proyecto de Código de Aguas, que tiene también a Irrigación como eje. Justamente ese es uno de los puntos de crítica: los que direccionan la nueva política hídrica son “parte” actualmente, por lo que obvia decir que pueden tener algún inconveniente con la autocrítica. Antes de fin de año estará terminado el plan hídrico, la herramienta más poderosa y de mayor trascendencia de todo lo que Cornejo va a gestionar en su mandato.

También en paralelo podría estar vigente el plan de exploración minera en Malargüe. Los primeros 34 proyectos serán aprobados, pero con una larguísima lista de condicionantes. Es la lista que agregaron organismos científicos, técnicos y gubernamentales por las carencias que tiene el Informe de Impacto Ambiental, un documento de base bibliográfica más que en el terreno que fue puesto a consideración de la población ayer en la audiencia pública. Ese hecho fue importante. El Gobierno lo transitó con tranquilidad y la estrategia discursiva funcionó. Se apeló más a la emocionalidad, que a la respuesta a las dudas. Incluso algunos de los opositores al plan también se perdieron, en su mayoría, en consignas.

El Gobierno sueña con los campamentos mineros. 

Antes de llegar a la legislatura la empresa estatal Impulsa Mendoza debe agregar y responder las inquietudes que figuran en el expediente. Y cada empresa debe, ahora sí, tener un plan ejecutivo. El Gobierno elaborará un plan de manejo que será directriz. Aunque hubo amabilidad en todo el trato, el enfoque general tiene un error de origen que fue repetido sin advertir su gravedad: dijeron que la minería en Malargüe no compite con ninguna otra actividad, casi como si fuera una gesta colonizadora. Algunos funcionarios tuvieron que responder por escrito que no es así; que en el lugar hay actividad petrolera intensa, que hay más de 800 glaciares que son parte de la matriz productiva, que hasta hay una estación espacial cuya actividad podría ser alterada y, sobre todo, familias malargüinas que viven en la zona. La ansiedad el optimismo para avanzar los hizo caer en esa torpeza discursiva.