El mini RIGI, una oportunidad para un régimen más sustentable que apuntarle a las pymes
Mientras el Régimen de Incentivo de Grandes Inversiones ya fue reglamentado y publicado en el Boletín Oficial, las pymes insisten con una idea que parece tener buena recibida en el Gobierno aunque todavía no haya avanzado legislativamente: un “mini RIGI” específicamente diseñado para las pequeñas y medianas empresas.
A esa meta, prometedora, se le puede agregar un punto adicional, que es que esta vez ese régimen de inversiones contemple a la sustentabilidad en su desarrollo. No solo se trata de que efectivamente haya un marco normativo en términos ambientales -como en su momento reclamaron organizaciones durante el tratamiento del proyecto Rigi y sobre el que hubo avances- sino también contemplar variables sociales, es decir, cuestiones relacionadas al empleo y a otras necesidades básicas de una economía que parece haber empezado un camino ascendente, pero que necesita crecer con impacto directo en una sociedad que sigue con varias variables en rojo.
La ley podría de esta forma contemplar incentivos al desarrollo local a través de proveedores o empleo circunscripto a determinadas zonas. Para eso sólo se trata de especificar en su reglamentación algunas cuestiones vinculadas al origen de los eventuales empleadores y hasta un número de empleados mínimos para recibir los beneficios de ese “mini Rigi”. En definitiva, se trata de otorgar esas exenciones impositivas, devolución de IVA, facilidades crediticias y garantías estatales de las que se habla a quienes, además de la inversión, están dispuestos a contemplar otras variables.
Este “Mini Rigi”, sobre el que la Cámara de Industriales Fundidores de la República Argentina (Cifra) hace algunos días, por ejemplo, también puede incorporar impactos positivos en el ambiente, como proyectos de economía circular o forestación, entre otros, que contemplen la huella de carbono. La Argentina ya cuenta con prácticas y oportunidades establecidas en este rubro. Por un lado, es uno de los países del mundo con mayor potencial eólico según la International Renewable Energy Agency y el NOA cuenta con una de las mayores radiaciones solares del planeta. Por otro lado, además, el país logró en los últimos años, a pasos pequeños pero firmes, avanzar en el campo del financiamiento sostenible, que incluye la práctica sustentable sistemática.
El último reporte de BYMA mostró que el año pasado se emitieron 23 valores negociables SVS en el país, un 35% más que en el 2022. A su vez, del total de emisiones, 70% fueron Bonos Verdes, 17% Bonos Sustentables y 13% Bonos Sociales. Está claro que cada vez más empresas ya contemplan estas cuestiones en su día a día y el Mini Rigi podría colaborar para incentivar comportamientos, prácticas y conductas a las empresas que elijan desarrollarse aquí.
En las últimas semanas trascendieron algunos puntos que incluye el borrador de ley en el que trabajan la Unión Industrial Argentina y la Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAME). Se habla de créditos a tasas subsidiadas, rebaja de cargas patronales, exención de retenciones para las exportaciones que sean incrementales, amortización del capital y otros aspectos tributarios. Mientras se detallan estos aspectos centrales, la invitación es a ir un poco más allá y contemplar también a la sustentabilidad.
* Lucas Peverelli. Licenciado en Ciencias Políticas y MBA por la Universidad de San Andrés.

