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Alfredo Cornejo se muestra irritable frente a temas sensibles para la gestión

El gobernador tuvo varios momentos de tensión en los que se mostró irritable y ha tenido mensajes imperativos en los últimos días.
Foto: Gobierno
Foto: Gobierno

“Las palabras pueden caer al vacío en esta sobre producción de palabras, inflación de palabras en la que cualquiera puede decir lo que le plazca”, dijo, enojado el gobernador Alfredo Cornejo el lunes pasado. Rápido, agrego un atenuante: “Está bien que sea así en libertad, el tema es que hay que ser fiel de lo que se dice a lo que pasa". Irritable, mal agestado. Con menos paciencia, por usar eufemismos, el gobernador ha tenido mensajes imperativos en los últimos días. Algo similar ocurrió el viernes, cuando “retó” a un grupo de periodistas y subestimó la consulta que le habían realizado.

El contexto ayuda, pues el propio Javier Milei toma la bandera de la agresión a periodistas y a quienes piensan distinto y esa impronta marca tendencia. El presidente es un producto de la cultura política surgida de los paneles de televisión y las redes, con códigos más agresivos de lo convencional, con más gritos que sugerencias, con menos tolerancia. Cornejo es, en cambio, un político de larga trayectoria, aunque no es de disimular los estados de ánimo.

Cornejo y Mercedes Rus, la cuestionada ministra de Seguridad.

El mal genio de Cornejo se nota en las conferencias de prensa y también en el ámbito privado. Hay quienes advierten una similitud con el “Cornejo de campaña” el año pasado: al inicio del proceso electoral, el entonces senador estaba con el mismo mal gesto, en versión corregidor. Hubo reflexión y cambio de foco por una versión discursiva más amable. Una versión forzada. El cambio se debió a la falta de empatía que notaban los asesores, más aún porque el candidato buscaba mantener el poder para el partido que gobernaba y él la “reelección alternada”.

El viernes pasado, Cornejo respondió mal a las consultas periodísticas sobre las charlas que podría tener con el presidente Javier Milei. “No estás entendiendo la nueva hipótesis”, ironizó el Gobernador al responderle a una periodista. El lunes, volvió a la carga al hablar de la “inflación de palabras”. Obviamente, hablaba de las palabras que no le agradan. "A ver si empezamos a enfocarnos en las crónicas periodísticas en los debates de calidad. Por favor, concentrémonos en preguntas que sean viables", recriminó un tiempo antes.

El gobernador apunta a derivar gran parte de los problemas en la falta de herramientas que tiene la provincia para controlar la macroeconomía. Ese es el punto de fuga principal y hacia donde van sus mensajes. También el motivo de enojo cuando se redunda en consultas. Esa estrategia discursiva se complicó con los problemas de inseguridad, pues es un área de gestión provincia y donde Cornejo tiene un foco particular. Como gobernador, puso el acento en el tema, pero incluso fue dos veces ministro del área. En sus dos gestiones Seguridad y Justicia fueron las áreas donde hubo mayor atención y más planes de reforma. Por eso es un tema sensible.

Es verdad que Cambia Mendoza y Cornejo en particular no han tenido necesidad extrema de dialogar y mantener las formas. Por la amplia representación en las cámaras de representantes y también por las carencias ajenas: dispersión y falta de interlocutores en la oposición. Sin embargo las agresiones verbales no ayudan a crear un clima de mayor concordia en el discurso público.