Alfredo Cornejo tiene una nueva oportunidad para cubrir un cargo clave
Alfredo Cornejo es el único gobernador que ha conseguido ser electo por un segundo mandato desde el regreso de la democracia. Si bien hay quienes consideran que su ascendencia está en declive y que se acerca a un ocaso a medida que se aproxime el fin de su gestión, el mandatario ha designado personas de su confianza en cargos vitalicios que le garantizan una importante cuota de poder. Aún cuando deje de ocupar el sillón de San Martín. En ese plano, la renuncia presentada por el vocal Mario Angelini representa otra oportunidad para proponer alguien "leal" en la mesa chica del Tribunal de Cuentas y seguir así ocupando casilleros en la lógica del "vamos por todo".
Ese órgano de control, presidido por el cornejista Néstor Parés, cuenta con cuatro vocales de los cuales tres tienen extracción peronista. La única vocal radical es Liliana Muñoz de Lázzaro, exfuncionaria radical de extrema confianza del gobernador Alfredo Cornejo. La renuncia de Angelini implica el inminente desembarco de alguien cercano al oficialismo en el órgano de control y un cambio en el juego de equilibrio interno que quedó en evidencia, por ejemplo, en el fallo 1737 que sancionó al extitular de Vialidad, Oscar Sandes. Mientras que los vocales Héctor Caputo, Mario Angelini y Ricardo Pettignano votaron por responsabilizar a Oscar Sandes, el presidente del Tribunal Néstor Parés y la vocal Liliana Muñoz entendían que no había certezas de que Sandes era responsable del desvío de fondos de la caja chica de la institución.
Esa ecuación cambiará cuando Angelini deje el Tribunal de Cuentas y el oficialismo tendrá mayoría en la mesa de decisiones del órgano de control. Alfredo Cornejo, en su segundo mandato, enviará el tercer pliego para un cargo vitalicio en el Tribunal de Cuentas. Y el elegido (o elegida) se sumará a la larga lista de cornejistas designados en puestos clave en el esquema de poder de la provincia.
En su primer gobierno Alfredo Cornejo designó a su exministra de Hacienda, Paula Allasino, como Contadora General de la provincia; a su secretario de Legal y Técnica, Ricardo Canet, como Asesor de Gobierno; a su ministro de Gobierno, Dalmiro Garay, como juez de la Corte; a Néstor Parés como presidente del Tribunal de Cuentas; a Liliana Muñoz como vocal del órgano de control; a José Valerio como juez de la Corte; a Alejandro Gullé como Procurador General de la Corte y a Jorge Albarracín como secretario de la Junta Electoral.
Ya en aquel momento se hablaba de la cooptación del cornejismo de los órganos de poder, sumando incluso la Oficina de Ética pública que controla el exlegislador radical Gabriel Balsells Miró. Al haber logrado convertirse en gobernador por segunda vez, se abre la posibilidad de que la lista sea aún mayor. Hace tiempo existen rumores sobre una "inminente" jubilación del juez supremo Pedro Llorente y a esos rumores se suma el de la próxima jubilación del propio Alejandro Gullé. Si eso se concreta, Alfredo Cornejo deberá proponer reemplazantes y enviar sus pliegos al Senado, donde cuenta con mayoría.
La lógica que ha mostrado el gobernador para ocupar esos casilleros es la de premiar a los soldados leales. Habrá que esperar hasta diciembre, cuando se concrete la renuncia de Angelini, para confirmar si se inclina por alguien de su riñón o algún contador (o contadora) con pergaminos y mérito propio para llegar a ese lugar.