La seguridad y la inteligencia son un traje a medida de las características y necesidades que tiene un país
Ante el debate sobre los gastos reservados tras la conformación de la nueva Secretaría de Inteligencia de Estado (SIDE) resulta infantil, desde el punto de vista técnico, el debate sobre si corresponde, o no, que una secretaría de inteligencia tenga fondos reservados. Es evidente que sí, y esto sucede en cualquier país medianamente desarrollado.
La actividad de inteligencia tiene medios que son necesarios para ejecutar las acciones y tareas de inteligencia, para generar datos e información para que el órgano decisor pueda tomar las mejores decisiones y aprovechar las mejores oportunidades que el escenario global presenta. Y ante la posibilidad de que esos fondos sean utilizados indebidamente, existe un mecanismo de control que tiene el estado, se trata de una comisión bicameral que tiene absoluto poder para controlar la ejecución de los gastos reservados.
La actividad de inteligencia tiene medios que son necesarios para ejecutar las acciones
Argentina necesita reforzar la capacitación y el desarrollo tecnológico en materia de seguridad, son dos puntos clave para tener un sistema más eficiente de protección de los intereses nacionales. Sin embargo, la política, en una mala práctica constante, ha tomado decisiones equivocadas que –por ejemplo- nos llevan a una frontera sumamente porosa con controles débiles y donde nos exponemos a una serie de riesgos que hoy cobran una vigencia absoluta en el contexto internacional, ante los conflictos armados a nivel global. Es terriblemente pretensioso creer que no nos afectan, quizás no de lleno pero sí afectan.
Las fuerzas están equipadas de acuerdo a planes que se van generando en las distintas gestiones. No obstante, no parecería que responde a un modelo u objetivo que posicione las capacidades operacionales que deberían tener las fuerzas. Las capacidades son un traje a medida de las características que tiene un país, en el caso del nuestro, por la extensión de sus fronteras, debería tener cierta tecnología. En Argentina hay una crisis total de conducción en materia de seguridad, poner a amigos de la política, gente de confianza asociada a lo partidario a conducir y manejar un tema tan delicado como la seguridad de Estado es terriblemente dañino y perjudicial. La urgencia es clara y evidente: poner gente profesional a manejar las cuestiones profesionalmente de acuerdo a lo que corresponde técnicamente. Permanentemente se hace política con la seguridad

