Código de aguas: el dilema de Alfredo Cornejo entre el huevo y la gallina
En Casa de Gobierno están convencidos de que es necesario iniciar acciones concretas para enfrentar la crisis hídrica que enfrentará Mendoza en los próximos años. Estiman que en 30 años la provincia tendrá un 50% de agua menos. Ante ese escenario, el gobernador trabaja en un plan de manejo del recurso hídrico que apunta a eficientizar su uso, pero sobre todo a medir y controlar la gestión del agua en Mendoza. En la cabeza de Alfredo Cornejo aún no está claro si es conveniente ejecutar primero el plan o antes de ello presenter un Código de Aguas que aglutine toda la legislación vinculada al agua. Esa duda es la que retrasó el tratamiento legislativo del Código que impulsa el superintendente de Irrigación, Sergio Marinelli.
A diferencia del gobernador, Marinelli está convencido de que el Código de Aguas debe sancionarse antes de aplicar el plan de manejo del recurso hídrico. En las últimas semanas aceleró la redacción del proyecto y se animó a decir que en agosto debía tratarse en la Legislatura. Eso no sucederá. Cornejo le aclaró que no tiene tanto apuro. Todavía no define si viene antes el huevo o la gallina.
La pausa que le puso Alfredo Cornejo al tema es evidente. El Departamento General de Irrigación decidió ampliar la discusión del anteproyecto del Código de Aguas hasta el 15 de octubre. El plazo inicial vencía el 15 de agosto y la idea de Sergio Marinelli era que concluído ese plazo el proyecto ingresara a la Casa de las Leyes. Pero las críticas de sectores productivos y de especialistas a los borradores que estaban circulando atentaron contra esa posibilidad. "Algunos critican en base a borradores viejos", asegura Marinelli y aclara que muchos de los aportes de profesionales y productores están contemplados en el último anteproyecto.
Pero lo que le preocupa al gobernador no son las críticas que ha recibido la iniciativa. Lo que alimenta las dudas de Alfredo Cornejo es la posibilidad de que un Código de Aguas termine limitando los alcances del plan que Mendoza debe encarar. En otras palabras, que un compendio de normas realizado por académicos dificulte la gestión y ejecución del plan. O incluso la dilate por posibles planteos judiciales contra la nueva normativa. En ese punto Cornejo evalúa la posibilidad de poner antes en marcha un plan que apunte a medir el consumo de agua de los mendocinos, el caudal de los acuiferos y cuencas de la provincia, e incentive la eficiencia del manejo del recurso hídrico.
Es lógico ese camino. En base a las dificultades que se encuentren en la implementación del plan, buscar correcciones en un nuevo Código de Aguas. El temor es que el código luego impida avanzar con las transformaciones necesarias para que el plan funcione. Por eso, en su fuero íntimo Alfredo Cornejo considera -aún no se define- que quizás sea mejor implementar primero el plan y luego avanzar con el código. Ejecutar el plan, ver las limitaciones operativas y de gestión que presenta y corregirlas al avanzar con el nuevo código.
De lo que nadie duda es de la necesidad de actualizar la Ley de Aguas de Mendoza que versa sobre una provincia muy diferente a la que hoy existe. El crecimiento poblacional, el avance urbano sobre áreas productivas, la contaminación de napas por falta de obras se saneamiento, los avances tecnológicos en materia de riego son solo algunos ejemplos de los cambios entre aquella Mendoza y la de hace más de 100 años.
El borrador elaborado por Irrigación junto a asesores externos especializados en derecho de aguas es un compendio de buenas intenciones. Pone énfasis en la eficiencia del uso del recurso hídrico e introduce cambios puntuales en el manejo del recurso hídrico. Pero sin lugar a dudas la creación de un súper ente del agua es su principal transformación. Hoy en día son distintas las instituciones que inciden en el manejo del agua. Por un lado está Irrigación y el consumo agrícola, por otro Aysam y el uso domiciliario. A eso hay que sumar que municipios como Luján y Maipú tienen empresas de agua para atender las necesidades de sus vecinos. También existe el EPAS e incluso la Dirección de Hidráulica incide en obras vinculadas al manejo del agua. La idea es que exista un ente superior que tenga un pensamiento integral del uso del recurso hídrico en Mendoza y que coordine las acciones de todos esos organismos.
Si bien en Casa de Gobierno afirman que no van a apurar el debate, saben que no hay tiempo que perder. "En el mundo este problema se ataca cuando ya llegó. Acá tenemos la oportunidad de actuar antes para mitigarlo", señalan en Casa de Gobierno en referencia a la falta de agua que en el futuro afectará a la provincia de Mendoza.

