Ceosa y el negocio perfecto: denuncian una millonaria maniobra contable y el rol de un funcionario
El senador Germán Vicchi denunció este martes una operación contable mediante la cual EMESA se quedó con las acciones de la empresa Calbuco del empresario Fernando Porreta. Durante la sesión de la Cámara de Senadores, aseguró que Fernando Porreta tomó un préstamo de un fondo del Estado mendocino por 1,6 millones de dólares para hacer cinco saltos de generación de energía pero nunca devolvió el dinero. Incluso, le perdonaron los intereses y por una maniobra sospechosa EMESA le terminó pagando un millón de dólares más para quedarse con las acciones de uno de los cinco saltos energéticos. Entre multas, intereses, desembolsos y créditos, el legislador estima un perjuicio al erario público por más de 4 millones de dólares. "Funcionarios vivos, empresarios vivos y un Estado bobo", ironizó Vicchi luego de hacer pública la operatoria.
El senador del PRO adelantó que denunciarán ante la Justicia para que se investigue detalladamente la maniobra por la cual la empresa estatal EMESA se quedó con las acciones de la compañía Calbuco, cuyo titular era Fernando Porreta. Para entender la sofisticada operación contable, es necesario remontarse al año 2016 cuando el gobierno de Mauricio Macri abrió la convocatoria del programa Renovar para la licitación de contratación de Energías Renovables. En ese contexto, EMESA lanzó un concurso público y CEOSA accedió a la adjudicación de cinco saltos de generación energética. El negocio era interesante porque a la empresa le prestaban el dinero para la inversión y además le daban beneficios fiscales y tributarios. Pero según Vicchi lo que era un buen negocio para Porreta se terminó convirtiendo en el negocio perfecto.
"El oficialismo no quiere acompañar nuestro pedido de informes porque hay suciedad en la empresa Emesa con un gran empresario muy vinculado a diferentes gobiernos y que viene trabajando con el oficialismo: el dueño de Ceosa, Fernando Porreta. Detrás de estos pedidos de informes se esconde una maniobra contable digna de una película. Lo único que no salen son los bolsos y el convento. Un perjuicio a la provincia de Mendoza por 4 millones de dólares si es que no más", sentenció Germán Vicchi públicamente en el recinto.
En términos llanos, Vicchi afirma que Porreta obtuvo un préstamo que nunca devolvió, se generaron intereses que nunca pagó, multas que no le ejecutaron y por si eso fuese poco, le terminó vendiendo a EMESA una empresa por un valor muy superior al del mercado. Es decir, no solo no pagó el préstamo que le dio el Estado, sino que además el Estado le terminó pagando a Fernando Porreta por una empresa cuya valuación está envuelta en un manto de sospechas. Como consecuencia de esa transacción, Porreta se limpió la deuda y se quedó con las otras cuatro empresas generadoras de energía sin desembolsar un solo centavo.
"Pablo Magistocchi le presta plata a Fernando Porreta, Porreta no solo no la devuelve sino que se lleva 1.037.000 dólares encima. Los aplaudo", sostuvo Vicchi y lo aplaudió como "un modelo de negocio fantástico".
La maniobra en cuestión se terminó de concretar en agosto del año 2022. La primera cuota de la devolución del préstamo debía cancelarse en agosto del 2021 pero Ceosa no la pagó. Tampoco la segunda, ni la tercera. En concreto, CEOSA y sus empresas satélite no habrían pagado ninguna cuota, por lo que Emesa consideró que la deuda era incobrable.
Ante ese panorama, activó las "garantías" y junto a Fernando Porreta acordaron que la deuda se cancelaría con la cesión de acciones de la empresa Calbuco, a la cual EMESA le había prestado 734 mil dólares para un salto energético en el canal Cacique Guaymallén. Pero lo más difícil de entender es que el presidente de Emesa, Pablo Magistocchi, y el presidente de CEOSA, Fernando Porreta valuaron la empresa Calbuco de común acuerdo y fijaron un precio que, según Vicchi, es siete veces más alto que el real. Como consecuencia de ello, Emesa le terminó pagando 1.037.000 dólares a Fernando Porreta por las acciones de Calbuco.
De esa forma Ceosa se liberó de todos sus compromisos y se quedó con las otras cuatro empresas (SPE Energía las Tunas; SPE Energía del Matriz; SPE Energía de Los Canales; y SPE Energía del Triple Salto) y la energía que las mismas generan. Por si eso fuese poco, el convenio de obra incluía el compromiso de Cammesa de comprar esa energía, por lo que Porreta redondeó el negocio perfecto. Se quedó con cuatro empresas energéticas construidas con dinero prestado que no deberá devolver y con un cliente cautivo.