Tras el apriete de Camioneros, se normalizó el servicio de recolección de basura en CABA
Este lunes, las calles de Buenos Aires amanecieron con contenedores de basura desbordados y bolsas de residuos acumuladas en las veredas y calzadas.
Esta situación fue el resultado de una medida de fuerza del sindicato de Camioneros en respuesta a la decisión del Gobierno de la Ciudad de cancelar la preadjudicación del sistema de grúas de acarreo.
El jefe de Gobierno, Jorge Macri, anunció la suspensión del proceso licitatorio y la estatización del servicio a través de su cuenta en X, explicando que la decisión responde a la necesidad de cuidar los recursos de los contribuyentes. "Continuaremos evaluando a futuro la mejor forma de contratación para optimizar este servicio", indicó.
Durante una entrevista televisiva, Macri había adelantado la medida y señalado que el contrato preadjudicado era excesivamente caro y la Ciudad no podía sostenerlo. Asimismo, mencionó que la garantía de empleo para los 350 trabajadores del gremio no había evitado la reacción del sindicato, que respondió con la medida de fuerza.
Desde el Ministerio de Espacio Público e Higiene Urbana informaron que, por la mañana, la recolección y el barrido funcionaban al 35%. La huelga, que comenzó el domingo, afectó a todos los barrios de la ciudad, agravando la situación debido a la acumulación de residuos del fin de semana.
A pesar de la retención de tareas, las calles del microcentro porteño ya mostraban una mejora hacia el mediodía, gracias a la intervención del Gobierno porteño. Cuadrillas municipales se desplegaron para recoger residuos en las principales arterias cercanas a la Casa Rosada y la Plaza de Mayo.
El sindicato de Camioneros, en un comunicado, afirmó que la medida de fuerza obedecía a la intención del Gobierno de estatizar los choferes de grúas y al mal estado de los camiones de recolección. Sin embargo, el Gobierno porteño insistió en que la disputa se centra en la licitación de las grúas de acarreo, asegurando que los empleos de los trabajadores estaban garantizados.
El conflicto actual tiene un antecedente en 2022, cuando la gestión de Horacio Rodríguez Larreta también enfrentó problemas con Camioneros al dar de baja los contratos de acarreo. En esa ocasión, la Ciudad acordó con el sindicato para evitar la interrupción de los servicios de recolección y barrido.
Finalmente, la normalización del servicio se logró a través de una intervención activa del Gobierno porteño, que priorizó la limpieza de las calles y la recolección de residuos, garantizando la continuidad del servicio y buscando una solución a largo plazo para la contratación y optimización del sistema de acarreo y recolección.