La fisura en el oficialismo que evidenció el fin de la lucha antigranizo
Cuando Alfredo Cornejo asumió por primera vez en diciembre del año 2015, afirmó que iba a devolverle a la figura del gobernador el respeto que merecía. Y lo hizo. Pocos se animaron a enfrentarlo y las líneas internas que existían dentro del radicalismo se fueron diluyendo por la fuerte gravitación del cornejismo. Sin embargo, en los últimos meses ha quedado claro que aquel Alfredo Cornejo no es el mismo que el de hoy. Y las críticas internas por la decisión de terminar con la lucha antigranizo es un ejemplo que así lo demuestra. Dos intendentes propios desafiaron su decisión y no es casual que el gobernador se haya mostrado el viernes junto a ellos.
Mario Abed y Raúl Rufeil enviaron semanas atrás una carta cuestionando la forma intempestiva con la que el gobierno había puesto punto final a la mitigación aérea de tormentas. Incluso, lo cuestionaron por dar a entender que eran los municipios los que debían hacerse cargo si así lo querían y lo emplazaron a "revertir de forma inmediata la decisión de eliminar el sistema de mitigación de granizo hasta tanto se discuta y se demuestre su ineficiencia".
El problema que de allí surge no es solo si sirve o no sirve la lucha antigranizo. El verdadero síntoma es que dos intendentes de Cambia Mendoza se plantaron públicamente ante el gobernador. Antes había ocurrido algo similar con legisladores radicales de Rivadavia que habían votado en contra del proyecto del gobierno para modificar el coeficiente de equilibrio en la copartición municipal. En el Ejecutivo todavía no perdonan esa decisión de los legisladores Miguel Ronco y Mauricio Di Césare. Pero lo de Abed y Rufeil tiene un peso considerablemente superior.
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Así como en algunas áreas Cornejo ha vuelto recargado y más convencido que en otras -por ejemplo en lo que respecta a la necesidad de desarrollar la minería en Mendoza- en otros aspectos se lo ve desdibujado. Logró lo que nunca nadie había conseguido desde el regreso de la democracia: ser electo por segunda vez como gobernador de Mendoza. Sin embargo, antes tuvo que sortear una dura elección primaria en la que Luis Petri le comió el 40% de los votos prácticamente sin hacer campaña.
A este Cornejo algunos se le animan. El respeto que tenía en 2016 y con el que dejó el mandato en 2019 no es el mismo que puede presumir en el 2023. Y esa tormenta se avivó en las últimas semanas con el tema de la lucha antigranizo y la crítica abierta de Mario Abed y Raúl Rufeil. También de Julio Cobos, quien siempre ha tenido sus diferencias con el actual gobernador pero las ha tratado de mantener en reserva.
Esta temporada Cornejo debe aprender a convivir con tensiones internas. En el pasado el peronismo alicaído venía saliendo del pésimo gobierno de Francisco Pérez y el sentimiento antikirchnerista de los mendocinos ayudaban a Cornejo a acumular poder. Pero ahora el escenario es diferente. La irrupción de Javier Milei marca una reconfiguración en el tablero político y aún no está claro donde se posicionará finalmente el gobernador de Mendoza. Si bien respalda con convicción al presidente, no es lo mismo que con Mauricio Macri cuando ambos formaban parte del mismo espacio. Eso también representa un desafío ya que algunos socios políticos de Cornejo -incluso de la UCR- se sienten en las antípodas del jefe del Ejecutivo nacional. Sin olvidar el desprecio que Milei siente por los radicales.
En ese tablero difuso se mueve ahora el mandatario mendocino haciendo cintura para aplicar motosierra a lo Milei pero con el cuidado necesario para evitar colisiones internas. Y es en ese punto donde el caso de la lucha antigranizo se torna interesante. Más allá de definir si sirve o es como "hacer la cruz de sal", se trata de un ajuste del gobierno provincial en un gasto que -según el ministro Rodolfo Vargas Arizu- superaba los 10 mil millones de pesos por año. Pero el filo de la tijera tocó fibras sensibles y la reacción fue inmediata. No solo del sindicato de pilotos de APLA y de productores, sino también de dirigentes políticos del mismo espacio del gobernador.

