El Gobierno va por las SAD y avisa: Chiqui Tapia es Grondona
El empresario Guillermo Tofoni había escrito algunas columnas sobre el fútbol y la opción del aporte del privado, y la leyó Javier Milei, fue hace un año y la campaña electoral dictaba que Sergio Massa podía ser Presidente y la máquina de imprimir pesos se encendió sin pausa hasta su derrota, en lo que fue la campaña más cara de la historia de Argentina. Perdió Massa, Javier Milei llegó al poder, y las SAD empezaron a ser parte de la conversación entre Guillermo Francos, Juliana Santillán, Guillermo Tofoni y Julio Garro, exintendente de La Plata devenido en sub secretario de Deportes, dependiendo de Daniel Scioli, ahora despedido de su cargo por opiniones personales en una entrevista.
El Gobierno cree que el único objetivo de Chiqui Tapia es reeditar, mantener e incrementar la forma de hacer política en el fútbol que tuvo Julio Grondona, uno de los creadores del fútbol como negocio. "Las formas de Grondona las conocimos todos, las queremos erradicar y Chiqui Tapia hoy representa a Grondona, no queremos más eso, es parte de los ciegos que apostaron por Sergio Massa y siguen esperando el conteo de votos". Es una frase que representa la mirada oficial y que sabe que el desafío es emparentar las formas de Tapia con las de Grondona, un sistema lleno de vicios conocidos.
Claudio Chiqui Tapia sabe que el estatuto de la AFA va a verse modificado, antes o después, y trabaja para evitarlo o dilatarlo. La alianzas con los cinco grandes del fútbol parece difícil de quebrar: Boca Juniors, River Plate, Independiente, Racing y San Lorenzo se expresaron en contra del decreto y el considerando 32 que informó el ministro de Justicia, Mariano Cúneo Libarona. El texto despeja dudas:
"Atento a lo dispuesto en los artículos 346 y 347 del decreto de necesidad y urgencia Nº 70/2023, que modificó el texto de los artículos 30 y 77 de la Ley Nº 19.550 y sus modificatorias, debe aceptarse la participación de las asociaciones civiles y fundaciones como accionistas en sociedades anónimas y la transformación de las asociaciones civiles en sociedades anónimas; así como simplificarse la inscripción de entidades de bien común constituidas en el extranjero para el desarrollo de su actividad en la República Argentina".
El paradigma que impulsa Guillermo Tofoni y milita Guillermo Francos y Daniel Scioli es claro: quieren que empresas interesadas en clubes de distintos tamaños inviertan en la liga nacional para posicionar jugadores que generar mayor valor y por ende dotar de prestigio la liga. Esto, siempre a ojos oficiales, permitiría que los jugadores obtengan valor en Argentina, suban el precio del fútbol argentino y sirva para el mentores de pequeños talentos en todos los clubes que con el esquema actual no tienen financiamiento para invertir en los más chicos.
El raid judicial está activo, la AFA se sostiene en la mirada de evitar la obligatoriedad de la norma, por lo que exige que sea lo que permita no tocar el estatuto de la entidad que preside Tapia. Pablo Toviggino es portavoz en este conflicto, en el que Chiqui Tapia prefiere no emitir sonido. Los países donde se instalaron las SAD son más exitosos y ricos que los que prefirieron evitarlas, por los que el impulso de Tofoni y Francos desnuda un interés personal en evitar la modernización del sistema que cambió para siempre la premier ligue inglesa y la española recaudando en su primer año de funcionamiento miles de millones de euros.
El Gobierno cree que el momento de avanzar sobre una de las castas más enquistadas que es el fútbol, que dejó la impronta de Julio Grondona y sus vínculos con el fútbol FIFA y Alejandro Dominguez. Ahora con Claudio Chiqui Tapia se busca posicionarlo como el heredero de las formas de Grondona, por lo que se intentará pulsar otro escenario binario entre lo vetusto, opaco y deshonesto, contra lo moderno, rentable y con sector privado. Recién empieza.