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El Congreso cerró una etapa y ahora Javier Milei tiene la pelota

El presidente consiguió su primera ley. Ahora deberá comenzar a dar certidumbre en materia económica. La confrontación con el Congreso, un capítulo que puede seguir abierto.

Seis meses y 17 días después de haber asumido, el Gobierno de Javier Milei consiguió la aprobación de su primer paquete de leyes en el Congreso. Fue un período de tiempo en el que avanzó con un fuerte ajuste fiscal y logró normalizar variables macroeconómicas, y en el que consecuentemente la crisis económica se hizo sentir con firmeza. Ahora se abre una nueva etapa donde al Presidente y su equipo se le acabaron los pretextos y deberán empezar a dar certezas sobre el rumbo de la economía.

Durante más de trece horas de sesión, Diputados avaló la Ley Bases con las modificaciones que le realizó el Senado e insistió con dos cuestiones del paquete fiscal original, como la vuelta del Impuesto a las Ganancias para los trabajadores y la baja de Bienes Personales para incentivar el blanqueo. La visión de gran parte de los bloques dialoguistas fue coincidente: que salgan las leyes para evitar seguir dándole excusas a Milei para echarle la culpa a "la casta" por las trabas.

Pero la aprobación difícilmente traiga más calma. La tensión entre el Ejecutivo y el Congreso promete seguir hacia adelante. El Senado ya tiene en la mira la media sanción que le aumenta un 8% más a los jubilados, proyecto que Milei anticipó que vetará. Nicolás Massot ya dijo, casi como una amenaza, que ese veto podría dar lugar a que se voltee el DNU que fijó la nueva movilidad jubilatoria, lo que no solo redundaría en un impacto fiscal para las arcas públicas sino en una masacre para los ingresos de los jubilados. Difícil que se llegue a ese punto.

En Diputados, sin embargo, siguen teniendo en carpeta iniciativas que tienen impacto fiscal, como aumento de presupuesto universitario o la vuelta del Fonid (Fondo de Incentivo Docente) para las provincias. El tema más áspero, sin embargo, está en el DNU 70/23, más conocido como “mega DNU”, que ya fue rechazado por el Senado y si la oposición junta mayoría en la Cámara baja se terminaría de caer. Decisión que, por ejemplo, provocaría que vuelva a estar vigente la ley de Alquileres. Milei y la oposición dialoguista deberán decidir si siguen por un camino de confrontación o, desde ambos bandos, entienden que el modelo de negociación que se implementó con la Ley Bases es el ideal.

Con el kirchnerismo la relación seguirá siendo la misma. A lo sumo, con la gestión del jefe de Gabinete, Guillermo Francos, el Gobierno podría conseguir un acercamiento con gobernadores del peronismo, en el sendero de lo que ya logró con el tucumano Osvaldo Jaldo y el catamarqueño Raúl Jalil. Máximo Kirchner, hablando de las minas de Potosí para plantear su rechazo al Régimen de Incentivo a las Grandes Inversiones (RIGI), deja en claro la enorme distancia que existe para ponerse de acuerdo hasta en cuestiones básicas.

Quedará abierta la posibilidad de que el kirchnerismo busque judicializar la sanción, bajo la visión de que no se podía insistir con artículos rechazados en el Senado, como los de Ganancias y Bienes Personales. Durante toda la sesión hubo varios discursos citando jurisprudencia de la Corte Suprema y posiciones de prestigiosos constitucionalistas con Humberto Quiroga Lavié avalando lo que terminó resolviendo Diputados como cámara de origen.

El partido más importante para Milei, sin embargo, está en el plano económico. Durante los discursos se reflejó que tanto la política como los mercados están esperando decisiones en materias claves, como el programa financiero, el monetario y el cambiario. El ministro de Economía, Luis Caputo, ya anticipó que con la aprobación de la Ley Bases se avanzará en la reducción de 10 puntos del Impuesto PAIS. Sería el primer paso pero no el único ni suficiente. En el gobierno están evaluando cómo va a ser el sendero para la salida del cepo, que según reconocen todos los economistas, incluso los más cercanos, es una traba que necesariamente se debe quitar para que la actividad económica pueda recuperarse sobre bases consistentes.

Con el paquete fiscal Milei tendrá mayores niveles de certidumbre para cumplir con su objetivo de superávit financiero. Con la Ley Bases, en tanto, consigue herramientas para promover inversiones, tanto con el RIGI como con los cambios en materia laboral o la habilitación para algunas privatizaciones. La pelota ahora quedó del lado del Gobierno, que ya no tendrá los mismos pretextos para culpar a la clase política. Ya tiene su primera ley, ahora la gestión deberá empezar a dar más respuestas.