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Violencia, beneficios e impunidad: cómo sumó poder de la barra del Tomba junto con el crecimiento del club

La barra del Tomba es la "suspende partidos". Rompen un estadio que usan como propio: por mes cuesta $24 millones, pero el club paga $1,4 millones. Las coincidencias y el fantasma del Rengo Aguilera.

Rompieron el vidrio de un colectivo e hirieron a un dirigente. Generaron incidentes violentos, rompieron el estadio Malvinas Argentinas, otra vez, y espantaron aún más a las familias de las canchas de fútbol. Todo según lo planeado: la barrabrava de Godoy Cruz Antonio Tomba había decidido que se suspendiera el partido con San Lorenzo y lo logró. A cambio, no recibieron  ni una denuncia en su contra. Hay una sola causa caratulada como “averiguación de delito”, pero que se inició de oficio y casi de rigor. Ningún dirigente del Club, ninguna autoridad de la provincia, ningún hincha presente. Nadie denunció nada por lo que las causas internas de la violencia también quedarán impunes.

No es nuevo, pues hace un mes ocurrió ocurrió algo similar, cuando hubo incidentes en el partido contra Sarmiento de Junín. El único delito que se achacó a los barras fue por “daños”. Es decir, la misma acusación que les cabe a quienes rompen el banco de una plaza o alteran algún mobiliario urbano. No existe el delito de “barrabrava”, pero sí calificaciones que están asociadas con las prácticas de quienes copan las populares de los clubes: coacción, amenazas, amedrentamiento, agresiones, lesiones y otra lista. En Mendoza no hay acusados, causas, ni condenas, aún a pesar del frondoso historial reciente de violencia alrededor de las canchas donde el Tomba hace de local, y también ocurrió en partidos de Gimnasia (con un muerto este año) e Independiente.

Los hinchas del Tomba rompieron dos veces el estadio Malvinas este año. El Estado paga el mantenimiento y Godoy Cruz lo usa como propio.

El escenario frecuente para los incidentes de la barra del Tomba fue y es el estadio Malvinas Argentinas, que pertenece al Estado provincial, pero que Godoy Cruz usa desde que está en primera como propio. De hecho por años tuvo beneficios en el alquiler por haberse convertido en “embajador” deportivo de la provincia. Por eso la actividad deportiva del club fue declarada de interés provincial, para que pueda pagar menos por el alquiler.

Por la declaración de interés, el Estado le cobra la mitad del canon. Por cada partido la tarifa especial es 1,4 millones de pesos, en vez de casi 3 millones que deberían abonar. Es el mismo descuento que le hacen a todos los clubes mendocinos que participan en competiciones nacionales. La diferencia es que el Tomba lo usa siempre. El beneficio indirecto y quizá más valioso es que el mantenimiento del estadio corre por cuenta del Estado: el césped, la seguridad diaria, los servicios y una larga lista de ítems que el club evitó pagar en su propio estadio desde 2006. Por mes, el mantenimiento del Estado cuesta alrededor de 24 millones de pesos, por lo que el pago del Tomba tiene baja relevancia en los ingresos, pero sí lo es a la inversa por el subsidio indirecto que recibe Club.  Además, Godoy Cruz tiene ingresos por el auspicio del Gobierno de Mendoza.

En el sitio de la AFA el Tomba presenta al Malvinas como sede propia. 

El Tomba es un club modelo para muchas cosas. Según la AFA, tiene casi 10 mil socios. De ese grupo, hay 6.001 que son “Bodegueros”, es decir asociados para ir a la cancha. Otros 2.196 son socios plenos, hay 150 vitalicios, 149 honorarios y 521 que pertenecen al fútbol amateur. La escuela es reconocida y tiene más de 400 alumnos. Tiene su propio estadio, pero lo solo unas pocas veces en primera durante la pandemia, es decir, sin púlbico. Desde hace algunos años está en remodelación para que el equipo juegue de local. El tema inquieta por la historia de violencia de la hinchada y el sitio donde está: en una zona residencial y comercial, en el límite entre Godoy Cruz y Dorrego.

Una historia violenta

El caso de Godoy Cruz Antonio Tomba es particular porque se puede hacer un hilo conductor. Desde que ascendió a primera la conducción del Club es la misma y solo hubo rotaciones internas. La conducción de la barra brava también. Y, coincidencia, también  hay funcionarios y allegados al poder que tuvieron un recorrido correlativo en distintos ámbitos.

En septiembre del 2002 se creó una sociedad anónima que sería relevante para la historia deportiva de la Provincia. Se trata de Acción Deportiva Sociedad Anónima, la empresa creada para gerenciar el fútbol de Godoy Cruz. La empresa tenía como accionistas y conductores a José Eduardo Mansur, Arnaldo Alejandro Chiapini y Mario Contreras. Se trata de los mismos protagonistas que con uno y otro formato condujeron y conducen al club hasta hoy. El proceso sería altamente exitoso en el mediano plazo porque el equipo ascendió a primera en 2006. Hoy el club es presidido por Chiapini, y el vicepresidente es Mansur.

Daniel Aguilera, declarando como testigo en la causa Bento. 

En abril 2002, a la salida de la cancha del Tomba hubo un homicidio. Fue  un hecho policial resonante, pero con implicancias políticas dentro del manejo informal del Tomba. Habían matado a Víctor Arabel Rosales, el “Sandalio”, que hasta entonces era el líder de la barra del club y capanga territorial en el Este de Godoy Cruz. Comenzaba allí una pelea violenta por el manejo no solo de esa hinchada, sino por el poder dentro del Barrio La Gloria. Esa disputa tuvo como principales víctimas a los vecinos. Y los emergentes fueron los hermanos Aguilera, habitantes de la manzana “B”, quienes construyeron su propio mito. Diego (el “Asesino”, Daniel (el “Rengo”) y Walter (que falleció estando en la cácel). Aunque aseguran que el “Rengo” no controla la barra, el fantasma de los aguilera sigue vigente en la impronta tombina. Por realidad y como mito. Incluso Carla ahora es señalada como una de las referentes y hasta se presentó en la justicia para ajustarse a lo que le pidan. 

Los precios para alquiler el Malvinas. El Tomba paga la mitad y es usuario frecuente. 

Hubo una coincidencia al menos temporal con el ascenso deportivo, de ingresos y de protagonismo del Club, con la violencia, el poder territorial y cierta sensación de impunidad alrededor del fútbol. Los dirigentes del fútbol mendocino aseguran que hay una situación que se les escapa. "Nosotros somos personas comunes. Hay presiones, amenazas, te siguen, hasta hay casos de dirigentes apuntados con armas. Por eso no hay denuncias. Es una relación de poder en la que estamos solos", explicó a MDZ un exdirigente. En el Gobierno cuestionan que aún con mecanismos para prevenir, siguió la repartija de entradas, entre otros beneficios otorgados a algunos barras

Si de dar señales se trata, el Tomba lo hizo: el primer partido en primera se suspendió por incidentes generados por la barrabrava, con Daniel Aguilera como líder. Ese encuentro con Arsenal de Sarandí no duró ni media hora, pero dejó esquirlas profundas. En la investigación surgieron escuchas, relatos y confirmaciones sobre la convivencia entre Daniel Aguilera y funcionarios del ministerio de Seguridad y la policía. Eran tiempos de crisis en el tema; tanto que hubo un récord de ministros renunciantes. El gobierno de Julio Cobos había integrado a la gestión al dirigente peronista Omar Pérez Botti, quien tenía a cargo la relación con la barra. Desde entonces, por ejemplo, comenzó la mala relación entre las gestiones radicales y los “fiscales especiales” que investigaron esos vínculos y otros  hechos delictivos relacionados con la política. “Fui líder de la hinchada de Godoy Cruz por 20 años, soy una persona conocida”, dijo Daniel Aguilera la semana pasada mientras declaraba como testigo en el juicio que se lleva adelante contra el exjuez Walter Bento.

Aplomado, con anécdotas diversas, Aguilera hizo alarde de su poder pasado. Pero su presencia trasciende incluso a esos dichos. Como barra tuvo acusaciones, pero no condenas. Hoy está preso por narcotráfico, en una causa iniciada por su accionar dentro de la cárcel. Claro, tampoco  había caído preso por algún delito relacionado por su liderazgo futbolero, sino por violencia de género.

El fútbol parece ser el escenario ideal para hacer carrera en otros negocios irregulares y para ejercer violencia, pues no hay delitos asociados que sean investigados y menos generadores de condenas. La hinchada del Tomba es especialista en suspender partidos. También lo hizo en 2015 en un encuentro contra Racing, donde también rompieron los baños y otras instalaciones.

La política no es ajena. Entre realidades y mitos, hay vínculos entre los barras y la dirigencia. Incluso por sentido de pertenencia. Ocurre en Independiente Rivadavia, también en el Tomba, Gimnasia y Maipú. En todos los clubes relevantes de la provincia hay dirigentes vinculados con el mundo político y empresario. Algunos en primer plano y otros desde las sombras. En el caso del Tomba aseguran que hay una relación quebrada por las diferencias entre el gobernador Alfredo Cornejo, hincha del club, y la conducción. Incluso, tras el partido del sábado hubo quejas por la supuesta inacción de la policía. El retruque de Cornejo fue público. Luego se firmó un protocolo que en los hechos es más laxo de lo prometido.