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Un soltero liberal y codiciado: fin de grieta, fuerte Mercosur y austeridad en Uruguay

Luis Lacalle Pou se diferenció de Javier Milei y recalcó la importancia del estado fuerte. Su pasado político como diputado y senador y el Gobierno de coalición que le permitió llegar a la presidencia.

No tenía mucho margen para darle la espalda a la política, si existe el "herrerismo" en Uruguay, es por su bisabuelo Luis Alberto de Herrera, más allá de ser hijo del expresidente Luis Lacalle y la exsenadora Julia Pou. Combatió la crisis de partidos, parió un frente de coalición que le permitió unir desde la izquierda progresista uruguaya hasta Cabildo Abierto, esa derecha dura que vio con buenos ojos los años más combativos del Uruguay. Luis Lacalle Pou vive, transpira la política y el deporte, sus dos grandes pasiones por fuera de sus hijos.

Decidió entonces al compás de la crisis del 2001, mientras Eduardo Duhalde llegaba al poder, ser diputado nacional y desembarcar para quedarse hasta 2015 y convertirse en senador. Se había formado en la educación privada desde chico, con una mirada católica dura que le impidió votar cualquiera de los proyectos impulsado por el progresista Frente Amplio. Ahora es un liberal aggiornado, con tintes modernos y un andar moderno y horizontal para gobernar un país que busca posicionar el Mercosur y hacerse respetar. 

Luis Lacalle Pou estuvo de novio con Lorena Ponce de León desde adolescentes hasta convertirse en padre de Luis, Violeta y Manuel, matrimonio que terminó estando él en la presidencia. Su conservadurismo inicial le prohibió votar el matrimonio igualitario y el aborto legal y gratuito, pero con el paso del tiempo cree que volvería a repensar algunas de las posturas más rígidas de ese diputado de menos de treinta años que combatía la progresía uruguaya con la pasión propia de los Pou, donde la visceralidad y la contundencia marcaron su impronta desde empezada su temprana carrera.

Sociales. El presidente uruguayo Luis Lacalle Pou.

Jorge Larrañaga lo inspiró, le dio batalla en las internas partidarias y Luis Lacalle Pou logró ser candidato a presidente siendo un muy joven adulto menor a los cuarenta años, se hizo del título de candidato del Partido Nacional en ese "paisito" que todavía vivía la grieta de forma tajante y nada quedaba por fuera. Pero no era su tiempo, ir por la positiva no alcanzó y la victoria pírrica debió esperar para ver primero los últimos cinco años del Frente Amplio con el médico fallecido en 2020 Tabaré Vázquez a la cabeza. 

Así entonces le dio forma a su proyecto político alcanzando una senaduría y luego abandonándola para ser candidato y recorrer todo el país varias veces prometiendo austeridad, equilibrio fiscal y orden en la economía integrada al mundo. Un calco de muchas ideas de las que Javier Milei realza y manifiesta en cada entrevista. A diferencia del caso argentino, el uruguayo nunca renegó del rol del estado ni descree de la importancia, por lo que el miércoles volvió a tomar distancia de la mirada mileista. 

Campaña. Luis Lacalle Pou en Montevideo.

Cree Lacalle Pou en unir para gobernar, por lo que hizo una campaña lógica dentro del fin de la grieta y lo llevó a cabo, otra diferencia con Javier Milei: le ofreció unos cuarenta cargos jerárquicos a distintos referentes del Frente Amplio Progresista, lo que generó un caos interno del espacio que condujo Pepe Mujica hasta su final. Ahora plantea una economía fuertemente abierta al mundo, con la mierda puesta en revitalizar el Mercosur y un acuerdo con la Unión Europea que permita instalar los mercados charrúas allí y lograr quitas arancelarias para dinamizar los procesos productivos tras casi veinte años de populismo. 

Las mujeres lo buscaron siempre, lo encontraron algunas veces. En este caso fue Jimena Machado Jover, una experta en criminalística que lo enamoró y quien le permitió dar por terminado en su cabeza el divorcio que en 2023 firmó de su exmujer y madre de sus hijos, Ponce de León. El deporte es parte de su vida esencial: rugby, surf, fútbol, todo lo que sea actividad deportiva lo encuentra al presidente anotado para descansar, despejar la cabeza y sostener un estado físico impecable para sus cumplidos cincuenta años.