Las dudas y las sombras

Alerta en las encuestas libertarias refleja las dudas de una sociedad que no sabe cuánto falta del ajuste

El Jefe parece ser Karina y el ejecutor, Javier Milei. Si es así, el presidente tampoco mintió. Junto con la motosierra, también advirtió que ella tendría ese lugar. La lucha contra la casta, en duda.

Alejandro Cancelare
Alejandro Cancelare domingo, 14 de abril de 2024 · 20:13 hs
Alerta en las encuestas libertarias refleja las dudas de una sociedad que no sabe cuánto falta del ajuste
Foto: X de Javier Milei

Pasta o Pollo. Las encuestas no llegan a revelar la verdadera encrucijada que se está desnudando en cada barrio, comercio o pequeña empresa. Que el Gobierno de Javier Milei aún mantenga niveles que rondan el 50% de aprobación deja en claro que nunca pudo penetrar el más de 40% de gente que sigue descreyendo de sus políticas, a las cuales ahora le agregan los destratos, cierto autoritarismo y el desenfreno a la hora de decidir.

Pasta o Pollo sirvió para decidir en un momento crucial entre continuidad o cambio. Lo primero incluía, aunque no lo vieran, buena parte del PRO y la UCR que se juntaban diciendo que eran "el cambio". La mayoría de sus votantes los pusieron dentro de lo segundo, ese fue el nicho libertario.

El malestar empieza a permear por diferentes lugares. El más gráfico es el económico. Los mismos comerciantes y empresarios que pedían a gritos el fin de la inflación, y los modos K, ahora se violentan por los aumentos de servicios y, fundamentalmente, por la abrupta caída de las ventas.  Este es el voto que Javier Milei le robó al peronismo en su base social.

Son los mismos que ya decidieron echar a personal, "pagándole todo, pre aviso, vacaciones, todo, pero ya está" en lugar de esperar el rebote en V. No la ven. ¿O ya la vieron y le parece que esto no es nada diferente a lo que sufrieron sus padres o los antiguos dueños de las empresas que ellos compraron casi en quiebra?

El otro lugar por donde "la discusión" se abre es en los exabruptos contra la prensa. A veces, autorreferencial, me pregunto si me hablan del tema porque saben de qué trabajo. Pero no. Se nota. Hasta le achacan cierta complacencia a aquellos que sólo "le tiran centros al presidente" y "siguen hablando de Cristina". Parece que la estuvieran defendiendo, pero no. Ya la gente votó el cambio, no quiere a "la casta", pero no de esta manera.

Las dudas empiezan a aparecer, además, porque a "El Jefe" no se le conoce la voz. No ofrece entrevistas, pero tampoco anda publicando opiniones ni referencias políticas, ni del estado en donde trabaja donde más cómodo se sienten, en la red social X. Nada se sabe de quien, parece, toma decisiones trascendentales similares a las de su hermano. 

Milei con su vice, Victoria Villarruel, otra "enemiga" de "El Jefe".

Para Jorge Giacobbe, "es como un tratamiento kinesiológico donde uno avanza pero no sabe cuál es el límite del dolor que tolera. O es el típico caso de uno que para salvarse se tira al río y nada, nada, hasta que llegando a cien metros de la otra orilla no da más y se queda", comienza con su relato el consultor a MDZ, que lo único que quiere saber es por qué la gente le tolera al presidente tantas crispaciones e insultos.

Para el sociólogo, Javier Milei está en un problema ante el futuro. "Primero te dicen que hay que bajar la inflación y por eso el sacrificio. Pero el sacrificio que le pide a la sociedad es enorme". "Después de matar la inflación te dice que hay que resolver la recesión. Para eso necesitará el shock de confianza externo que te permita capitalizar el boom de la Argentina. Todo eso lleva "tiempo" pero esta variable corre en paralelo contra otra que se llama "fastidio". "Hay que ver cuál gana, si la paciencia o el fastidio. Hoy la sociedad cree que esta vez sí va a llegar, como yo cuando digo que voy a dejar de fumar y mi familia se me caga de risa", dijo el sociólogo y consultor. "La opinión pública no va a aguantar a Milei si sigue todos los días pidiendo y exigiendo otra cosa", sentenció.

Lo más significativo del mensaje del presidente y que la gente ahora adopta como un bien preciado es "que no nos mintió. Está haciendo lo que dijo". Sin embargo, entre sus votantes, y fundamentalmente entre quienes le aseguraron la victoria en la segunda vuelta, aparecen las dudas. Que las verdades, que muchos suponían "parte del discurso", se hagan verdad. La más sorprendente es que el elegido como jefe de Estado sea el que ejecute el proceso, pero el verdadero conductor sea Karina Milei, no Javier, "El Jefe". En eso, el presidente, tampoco habría faltado a su palabra. 

Entusiasmados, los pocos sobrevivientes del mileísmo original, que sobrepasó los pactos a cielo abierto con Sergio Massa, Axel Kicillof y los intendentes peronistas, ahora se abrazan a la idea de un neo peronismo a través de la familia Menem. Obvio que más casta y plata de las primeras rosaditas y aduanas paralelas no se consigue. Pero por ahora no la ven.

Estos nuevos entusiastas aplauden cómo se empieza un enfrentamiento abierto con el PRO con el cual, en la mayoría de los distritos de la provincia de Buenos Aires, habían armado un interbloque. Quieren aprovechar su estado de gracia para competir contra ellos y desterrarlos. Los quieren como socios, pero muy minoritarios. Y, tienen razón. ¿Quién ganó la elección? Fin.

Por eso, a estos dirigentes territoriales le brillaron los ojos cuando los ahora voceros autorizados de Karina Milei dejan en claro que están en condiciones de empezar a armar no solo el partido, sino el poder territorial desde el Estado. Las oficinas de Anses, PAMI y la Secretaría de Trabajo, áreas más que sensibles, pasarán de La Cámpora a los "alberdianos", que están decididos a "no dejarle nada a los amarillos".

La discusión a cielo abierto por la presidencia de la Comisión de Juicio Político desnudó, otra vez, la inexperiencia de los herederos de Carlos y Eduardo Menem. Adrián, el hijo del segundo y sobrino del primero, no hizo bien la cuenta cuando dejó conformada esa comisión. Y Marcela Pagano, libertaria expulsada por el nuevo jefe del espacio, Karina, fue electa presidenta de ese organismo no por otra cosa que representar "el último cable con la política filo libertaria".

Marcela Pagano fue puesta por el bloque que conducía Oscar Zago, ahora ido de las "fuerzas del cielo", pero avalada por el resto de sus compañeros de bancada. El joven Menem lo supo siempre. ¿Por qué no logró sumarla a las almas que siempre escucha Javier Milei con Conan a la cabeza? ¿Por qué no pudo acercar a las dos mujeres en pugna? La falta de experiencia y el exceso de la ubicuidad no le jugaron a favor al presidente de la Cámara.

Y esto es también lo que se empieza a ver. "Si no sos alcahuete, sos enemigo y duras un minuto en tu lugar", aunque haya sido ganado de buena fe. Y esto no solo lo saben quienes han sido eyectados de sus cargos, sino, también, los que aún permanecen y que no quieren hacer nada sin que el de arriba mueva primero.  

Archivado en