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Los 3 mil días de gobierno radical y la búsqueda de la épica perdida

Cambia Mendoza gobierna desde 2015. Aunque hubo mejoras, el oficialismo no logra salir de la "revolución de lo sencillo". La búsqueda de un proyecto colectivo y el riesgo de caer en la espera eterna.
Cornejo, en 2016, a poco de asumir en su primer mandato. Foto: Pachy Reynoso/MDZ
Cornejo, en 2016, a poco de asumir en su primer mandato. Foto: Pachy Reynoso/MDZ

Hace algo más de 3 mil días los mendocinos llegaban al cuarto oscuro con la cabeza gacha y con la pobre esperanza de, al menos, poder ponerse de pie. Hace poco más de 3 mil días que quien fue elegido cumple ese hito para la historia democrática: tener el poder por más tiempo que un período de gobierno. Hace poco más de 3 mil días que el radicalismo mendocino gobierna la provincia y Alfredo Cornejo mantiene el poder con una capilaridad enorme en todos los organismos y poderes del Estado. Pero camino a los 12 años en el sillón de San Martín, Mendoza aún está en la búsqueda de una épica, una gesta que logre entusiasmar, sumar a todos en un proyecto colectivo más allá de la resignación, el conformismo y la espera en un contexto adverso. ¿Cuál es el horizonte? ¿De qué va a vivir la provincia? ¿Cómo se puede mejorar la calidad de vida en un país deteriorado?

Alfredo Cornejo recordó hace poco sus 100 primeros días como gobernador, aunque no son los primeros 100 días de un gobierno suyo. Cornejo llegó al gobierno el 9 de diciembre de 2015, tras una construcción política digna de un ingeniero.  Desde entonces logró recuperar la autoridad para la figura del gobernador, encaró un proceso que él bautizó como orden y puso las expectativas bajas con su revolución de los sencillo. Cornejo gobernó 4 años, eligió a Rodolfo Suarez y mantuvo un control "expectante" sobre los temas estructurales, conteniendo su inconformismo y también con poder sobre muchos aspectos de la vida institucional. En 2023 volvió con el control total. 

La economía de Mendoza cayó en 5 de los últimos 8 años. 

Su plan consiste en generar condiciones administrativas y jurídicas; mejorar el escenario para que las inversiones o el crecimiento llegue; delegando los catalizadores para que las cosas pasen. Y por ahora no pasan del todo: la economía de Mendoza cayó en 5 de los últimos 8 años, la pobreza roza el 50% y casi 200 mil personas del Gran Mendoza no tienen los recursos suficientes para alimentarse. Muchos de los servicios básicos que brinda el Estado provincial mejoraron en esos 8 años también, aún a pesar de las carencias. Todo, en un contexto de deterioro nacional del que es complejo escapar. Mendoza genera menos riqueza y ese deterioro se nota. 

Algunas de las industrias que son pilares están en crisis. El petróleo, que generaba recursos de manera intensiva, sigue en un decline profundo y hay incertidumbre sobre lo que puede pasar en el corto plazo por la retirada de YPF. El decline en la producción es difícil de evitar, aunque Cornejo tiene la esperanza de mantener la meseta y crecer hasta un 20% en la producción. Algo de esperanza hay en el proyecto piloto de Vaca Muerta. Para tener una idea, según la CEPAL, Mendoza y Chubut son las dos provincias que menos crecieron en los últimos 20 años. Gran parte de esa caída está, según ellos, en el derrumbe de la explotación convencional de petróleo. 

La industria del vino es emblemática y relevante para Mendoza. Leer que ese sector "solo" aporte el 7% del Producto Bruto Geográfico es un error, pues gracias al vino la Provincia tuvo crecimiento en el turismo (la industria que más crece), el comercio y la distribución del ingreso. Pero en ese mismo sector y las industrias asociadas reconocen que el nivel de ingresos y formalidad es bajo y, advierten, los problemas del sector se agudizarán. Este año habrá más vino, con costos más altos y precios poco convenientes. 

El Gobierno pone gran parte de sus expectativas en la actividad minera. 

El futuro de Mendoza parece plasmarse en algunos ejes que el Gobierno no ha clarificado del todo: el desarrollo de la minería, el turismo y la agroindustria mejorada. La falta de horizonte también se nota en la planificación de obras estructurales para generar mejores condiciones y acceso a recursos. Aún no está claro cómo se van a invertir los fondos del resarcimiento por los perjuicios de la promoción industrial. En octubre terminarán de llegar los recursos y todo indica que allí comenzarán a usarse. Aún se mantienen en pie proyectos desaconsejados por los especialistas, como la represa El Baqueano, en contra de otros más urgentes como el dique Uspallata.

Cornejo tiene en mente que esa inversión tenga una retroalimentación a través del aporte de los beneficiarios de las obras o regalías en caso de las obras energéticas. Pero la "cartera" de proyectos no está clara y allí hay otro signo de la herencia negativa por la falta de visión a largo plazo que arrastra la provincia.

Hay una "memoria emotiva" y una base emprendedora enorme que podría generar un shock a mediano plazo. Allí hay curiosidades, como la cantidad de empresas metalúrgicas, de servicios y de logística que nacieron en Mendoza y hoy trabajan en Neuquén, San Juan y hasta en otros países. Lo mismo con el enorme valor agregado de los profesionales y técnicos que se forman en las universidades e institutos de educación superior y que migran para aplicar esos conocimientos en otros sitios.  

Nuevamente, a los 8 años (camino a 12) de gobierno racial le puede faltar el salto de tener un proyecto de poder a un proyecto de provincia; de  la "revolución de lo sencillo" a una gesta que entusiasme, motive y convoque. 

Hitos y dudas

Como le ha ocurrido a todos los mandatarios provinciales, Cornejo y su gobierno tienen dificultades para construir su propio discurso e instalar agenda propia por la omnipresencia de Javier Milei y la alta dependencia de la Nación. Tras un mes de estupor, el Gobierno local envió una batería de medidas que no tuvieron en impacto discursivo esperado. Envió, por ejemplo, más de 20 leyes para modificar el servicio de salud, la mayoría de ellas aprobadas por unanimidad. También comenzó a ejecutar la estrategia de lo que es, puertas adentro, el principal desafío de la gestión del gobernador: que se haga minería metalífera en Mendoza. Es, por un lado, una idea estratégica para la producción local. Y, por el otro, un antojo político para demostrar que él, Cornejo, puede "lograr lo que otros no y en un escenario adverso". Pero la centralidad política pasa por otro lado y el mandatario calmó gran parte de la euforia que tenía antes de comenzar. Su anhelo era influir a nivel nacional para mejorar las condiciones de Mendoza. Ese intento inicial mutó en  un acompañamiento casi incondicional a Javier Milei, a pesar de los perjuicios para la provincia de algunas de sus medidas y sin llegada para modificar lo que el Presidente hace. De la euforia para ser parte de las decisiones, a la espera para adaptarse a lo que otros proponen. 

Alfredo Cornejo y Javier Milei casi no se conocen. Pero el Gobernador le dio su apoyo casi incondicional y delega gran parte de la esperanzas en él. 

En algo más de 8 años, Mendoza tuvo modificaciones trascendentes en su mecano institucional. En el Poder Judicial se cambiaron todos los códigos de procedimientos para aumentar la oralidad en todos los fueros. En lo penal, el rigor punitivo creció al punto de haberse requerido la construcción de más cárceles que escuelas: la demanda de escolaridad baja por la caída en el crecimiento vegetativo y las plazas carcelarias crecen y crecerán más por el ajuste duro en el código de procedimiento que incluye la reiterancia como motivo de detención, restricción a las excarcelaciones y más celeridad en el dictado de condenas. 

En este período Mendoza sancionó la ficha limpia y la extinción de dominio como herramientas para mejorar la transparencia, aunque hay cuestionamientos por los ejecutores de las normas. Con legalidad en los nombramientos, el oficialismo controla la legislatura, gran parte de los espacios de poder en el Poder Judicial y también en el coro de fiscales. Con un sistema acusatorio, el Ministerio Público Fiscal es el lugar de mayor relevancia en las investigaciones por delitos de todo tipo. La suspensión de una legisladora asumida hace menos de meses es un indicador de la potencia política de ese sector. Algo similar ocurre con los organismos de control. En 8 años no hubo sanciones, investigaciones, ni advertencias profundas desde el Tribunal de Cuentas, la Oficina de Ética, ni las comisiones especiales de la Legislatura por el accionar de algún funcionarios del oficialismo. 

Un hito conceptual ganado en los gobiernos radicales es la promoción del equilibrio fiscal como valor que, incluso, fue propuesto para incluirlo como exigencia constitucional. El otro gran logro fue la boleta única. Impulsada por Rodolfo Suarez, generó un cambio drástico y positivo en la forma de elegir. En educación el deterioro de la infraestructura complicó la gestión y hubo avances con la medición, promoción y mejora de la lectura, la comprensión y la alfabetización. Cornejo asegura haber puesto el ojo allí, aunque la Nación lo obligó a replantear prioridades: de intentar innovar, ahora tendrá que tratar de poner en equilibrio la desestabilización que le generó el desfinanciamiento. Donde más diferencia se nota entre "el primero y el actual" Cornejo es en Seguridad. Parte de su visión sobre el tema está puesta en el uso de la tecnología al servicio de la inteligencia y la acción. La falta de actualización de toda la infraestructura, como móviles, cámaras y software, complica esa idea. 

Como gestor de la "cosa pública", el Gobernador sabe de la relevancia que tiene mejorar los servicios básicos: abrir una canilla y que salga agua; ir a un hospital y que haya médicos, que un policía patrulle y que un fiscal atienda una denuncia. Por eso su obsesión porque las cosas funcionen y el control sobre las líneas de gestión más cercanas. El problema para Cambia Mendoza es poder salir del corset autoimpuesto de que con eso alcanza. Más, cuando hay un desgaste obvio tras tantos años.

El Gobierno asegura que se generarán las condiciones para esperar las mejoras de la macroeconomía. Dicen que cuando eso pase, Mendoza crecerá más que la Nación y allí radica gran parte del apoyo incondicional hacia el Presidente. Esa espera tiene el riesgo que da la pasividad y la esperanza delegada, como les ocurrió a Vladimir y Estragón en Esperando a Godot. Ojalá que para Mendoza el final de esa espera sea distinto. 

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