Bombazo en el kirchnerismo: se fue un socio fundador del Instituto Patria y apuntó contra Máximo Kirchner
Jorge Ferraresi, quien más aportó para que la estructura del Instituto Patria siguiera funcionando una vez fuera del poder, y su máxima autoridad detrás de la expresidenta Cristina Fernández de Kirchner, renunció a la vicepresidencia de esa entidad y oficializó su ruptura con el esquema que en la práctica cotidiana conduce Máximo Kirchner.
El problema del intendente de Avellaneda es con el hijo, no con la madre. Lo viene expresando desde hace varios años, cuando dijo públicamente que Alberto Fernández merecía tener su reelección y era ministro de Vivienda. El carácter y la ambigüedad del entonces jefe de Estado lo hizo volver sobre sus pasos y cuidar la jefatura de su municipio, que ya había empezado a correr riesgo de ser sometido a tensión por la postura de su “socio” local, el senador Emanuel González Santalla, un íntimo en el andamiaje provincial de Máximo Kirchner sobre quien aumentan las presiones para que renuncie a la conducción del PJ bonaerense.
Ferraresi empezó a oficializar su postura anti camporista el año pasado cuando una de sus aliadas en Lanús, Belén Berrueco, oficializó la ruptura del bloque de Unión por la Patria local que domina el intendente Julián Alvarez, uno de los cuatro jefes comunales del Gran Buenos Aires que responden políticamente al hijo de los dos presidentes y su estructura de exjóvenes dirigentes. Lo mismo estaría sucediendo con sus amigos en Quilmes, que conduce Mayra Mendoza.
Mendoza es la precandidata a suceder a Axel Kicillof elegida por el joven Kirchner. Ferraresi pretende ser el dirigente más afín al gobernador para su reemplazo. En esta lista se puede agregar a Gabriel Katopodis, el ministro de Infraestructura al cual le manipulan el Ministerio con designaciones no del todo concordes a sus deseos iniciales.
Luego de una fuerte presión, Mario Ishii logró colocar al mando de Vialidad bonaerense a dos hombres de su confianza, Ronny Caggiano y José Pérez, dos de los dirigentes que se disputan su sucesión en José C. Paz.
Luego de un pedido del gobernador, Katopodis también aceptó la integración como jefe del Comité del Río Reconquista, un organismo similar al ACUMAR, que maneja la cuenca del Riachuelo, a Martín Sabbatella. Ambos habían tenido una buena sintonía en los inicios del 2000 cuando corrientes progresistas se alejaban del menemismo que caía frente a la Alianza. El exintendente de Morón es uno de los más militantes de Máximo en la Provincia.
A pesar de abrir todo su Gabinete para referentes del frente electoral Unión por la Patria, Kicillof no llega a interpretar a la mayoría de sus aliados. Así se le hace más que imposible transformarse en el conductor del nuevo peronismo kirchnerista. “Nos da cargos a todos, pero no nos involucra en un proyecto. Para él, con Roberto Baradel y ATE está todo bien”, sentenció un importante dirigente provincial.
El intendente de Avellaneda se suma a la larga lista de enemigos expresos del heredero diputado nacional. El otro es el poderoso Fernando Espinoza, de La Matanza, a quien casi lo dejan si su compañera y aliada en la fórmula provincial. Máximo Kirchner pretendía a Martín Insaurralde como reemplazante de Verónica Maggario.
Ni Ferraresi ni Espinoza pudieron colocar legisladores propios en la última danza electoral a pesar de ser ganadores innegables elección tras elección. El jefe comunal de Avellaneda se suma a Mario Secco y Andrés “El Cuervo” Larroque como nuevos examigos de la casa Kirchner.
El peronismo bonaerense aún no pudo digerir dos situaciones que lo pusieron en crisis. El resultado electoral del noviembre, que lo dejó sin gobierno nacional y, fundamentalmente, financiación directa para todos los gastos del gobierno de Kicillof. Lo otro sobre lo que no pudo reponerse es la caída en desgracia de Martín Insaurralde, el articulador de todas las variantes y de la mayoría de los jefes comunales con Kirchner.
Ni Sergio Massa, a pesar de su grandísima elección, puede conseguir un rol dentro del esquema del oficialismo provincial. Insaurralde era el músculo que conectaba desde la cabeza, Kirchner, hacia las extremidades inferiores de intendentes y gobernador.
Mientras esto se debate en el submundo oficialista, la máxima preocupación del gobernador pasa por el futuro inmediato. Él está convencido que la parálisis económica será total y los intendentes ya lo abruman con pedido de asistencia financiera y de asistencia de alimentos porque la gente volvió a pedir comida.
A pesar de las reuniones con intendentes y legisladores como Sergio Massa, Kicillof sigue encargando todo lo de su confianza a Carlos Bianco. Sin los recursos adicionales del gobierno nacional y la caída de la coparticipación, el gobernador percibe que el año será una tortura económica y no quiere frenar ninguna de las obras y los planes que proyectó para 2024.
Para sus andanzas, Ferraresi ya empezó a trabajar con el ex intendente de Hurlingham, Juan Zabaleta, el jefe de Esteban Echeverría y demandante ante la Corte Suprema por la asunción pandémico de Kirchner a la conducción del PJ que él ejercía junto con Gustavo Menéndez y está seguro de convocar al anticamporismo que, dice, es "mayoritario en el peronismo de todo el país".