Un diputado nacional tildó a la ley ómnibus y al DNU como una "tesis universitaria"
La Cámara de Diputados retomó el debate del proyecto de la ley ómnibus del Gobierno nacional. Luego de la aprobación en general de la semana pasada, faltaba la votación en particular de cada uno de los artículos. Finalmente no hubo acuerdo entre los bloques y por eso, luego de un cuarto intermedio, se levantó la sesión y el proyecto vuelve a comisiones.
Daniel Arroyo, diputado nacional de Unión por la Patria, habló con MDZ Radio 105.5 FM y se refirió a lo sucedido el pasado martes en el recinto. "Lo que ocurrió es que el Gobierno logró una mayoría parlamentaria para la aprobación en general, pero cuando los diputados hablaban en general y decían que querían darle gobernabilidad, planteaban muchas disidencias sobre determinados temas y esto es lo que después se tradujo en la votación en particular. Me da la impresión de que al Gobierno le faltó algún articulador que trabajara en conjunto con cada uno de los bloques que le quieren dar gobernabilidad y que han sido dialoguistas, para ver artículo por artículo", comenzó explicando.
"Si uno simplemente escuchaba, y yo me dediqué a escuchar gran parte de los discursos, había muchos tanto del radicalismo como del bloque de Pichetto, que decían que iban a dar gobernabilidad, que el Gobierno tiene que tener una ley, pero no estamos de acuerdo con algunas cosas. Solo de escuchar a uno le daba la sensación de que no iba a ser fácil la votación en particular. Mi impresión es que faltó alguien que coordine, ordene y que tuviera claro, por lo menos de parte del Gobierno, qué cosas sí estaban dispuestos a acompañarlo y en qué cosas no", sumó.
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Además, opinó que "es difícil entender la racionalidad del Gobierno. Yo siempre entendí que la ley era una reforma económica y que lo único que no iba a sacar era la cuestión económica. Arrancó con 664 artículos, de a poco fueron cayendo varios artículos y después sacó el paquete fiscal. Ahí verdaderamente yo me confundí porque lo que había entendido, hasta ese momento, era que el corazón era el tema económico, el tema de las retenciones, el proceso de transformación económica, el blanqueo, la desregulación y todo lo que se suponía que el Gobierno venía a hacer. De ahí en más le quedó una ley en esencia, que fue la que fuimos a votar, que eran tres cosas; las facultades delegadas por el presidente, las privatizaciones y la posibilidad de tomar deuda externa sin pasar por el Congreso".
Respecto a que el proyecto regrese a comisiones, sostuvo: "La ley se fue empantanando a medida que fue avanzando. Creo que hicieron bien en parar antes de votar las privatizaciones, porque ninguno sabíamos cuál era el listado de las que se iban a privatizar. Creo que, más allá de todo, hay un problema de método, de interacción entre el Ejecutivo y el Parlamento con aquellos que quieren ayudarlo. Es raro que se haya vuelto a comisión porque así vuelve a foja cero, pensé que iban a hacer un cuarto intermedio hasta hoy e iban a tratar de avanzar y resolver estas cuestiones. Así, volvió a cero todo para atrás".
"La ley que arrancó era absurda objetivamente, no era lógico mandar una ley que transforme todo junto en una sola normativa. Creo que a futuro la racionalidad implica que dividan las leyes, que tengan claro qué es lo importante para el Gobierno y en función de eso, se puedan tratar. No tuvo ninguna lógica desde el comienzo, siempre vi el DNU y la ley ómnibus más como una tesis universitaria. Alguien escribió todo lo que le parece de cómo tiene que funcionar el Estado y la sociedad, y lo mandó todo junto. A eso le agregaría que hay un problema serio en el Gobierno del interlocutor", sumó el diputado nacional.
Por último, Daniel Arroyo comentó que "parece que el Gobierno es un experimento, nada es del Estado y todo lo vende al mercado. Yo creo en el equilibrio, creo que la gente votó un cambio, el Estado antes se ha metido en cosas que no tenía que meterse y que hay un agotamiento con el Estado, pero de ahí a nada es como un absurdo. Eso es lo conceptual, ahora si en lo práctico hubiera mandado leyes particulares tendría más racionalidad para entender qué se está votando. Más allá del debate político, si el Gobierno logra tener un interlocutor con el Parlamento y actuará con racionalidad dividiendo las leyes, más allá de mi mirada que es muy crítica, por lo menos entenderíamos qué es lo que está buscando y con quiénes va a conversar las leyes".

