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Javier Milei y el trolleo como herramienta para instalar temas en la agenda

Cerrando una semana política bastante cargada en materia de declaraciones del presidente, Martín Sosa especialista en comunicación deja su análisis en MDZ.

"Tal vez los nuevos tiempos requieran de show". Así le respondió Javier Milei a los dichos de la exvicepresidenta Cristina Fernández de Kirchner, que lo había calificado como "un showman en la Casa Rosada". Lo hizo en la entrevista que brindó con tres periodistas de LN+, el mismo miércoles en el que CFK había difundido un documento con críticas al Gobierno. Sin encolerizarse, como a veces lo hemos visto, esta vez Milei se manifestó con tranquilidad, sinceridad y asumió su excéntrico y singular papel a la hora de comunicar. Y lo puso en práctica una vez más, esa misma noche. 

Sucede que el presidente conoce la teoría de la escuela austríaca a la perfección, pero también cómo funcionan los algoritmos y las agendas en esta época de smartphones e inmediatez constante. Sabe, por ejemplo, que el posicionamiento de un tema se
asemeja a una marea y que una forma de alcanzarlo es con algunas miles de cuentas replicadoras que aborden su tema y "hagan olas". Esto se logra cuando no sólo replican al presidente sino que, además, crean contenido nuevo y original alrededor de ese mismo asunto. Así, generando conversación en torno al tema en cuestión, la marea gana volumen y crece en alcance, fuerza, impacto y, sobre todo, posicionamiento.

Ganar la agenda

Días atrás, CFK difundió un documento de más de treinta páginas en el que analizó los primeros 70 días del Gobierno de Milei. Allí, Cristina Fernández de Kirchner señaló que el país transita la "tercera crisis de deuda" de su historia y que esta fue "germinada" por el endeudamiento con el FMI que tomó Mauricio Macri a mediados del 2018. El trabajo contenía análisis, gráficos e incluso brindaba conclusiones que encarnaban el posicionamiento de la exvicepresidenta frente a la actual administración y daban por finalizada varias semanas de silencio público sobre la coyuntura política, económica y social.

El día que lo compartió, de acuerdo a datos de Google Trends, Cristina Fernández de Kirchner ocupó el 15° lugar de lo más buscado en Google Argentina. Por si fuera poco, la tarde de ese mismo miércoles el Indec difundió el dato de inflación de enero, que fue superior al 20%.

Sin embargo, ambos temas se desinflaron frente a la entrevista que el presidente brindó a Luis Majul, Esteban Trebucq y Pablo Rossi en LN+ el miércoles por la noche. Allí, el mandatario no solo brindó su versión de los hechos sobre el análisis de CFK -a quien calificó como "honesta intelectualmente"- y la alta inflación, sino que desvió el eje de atención hacia sus dichos sobre la artista y cantante Lali Espósito, a quien denominó como Lali "Depósito".

Si observamos las métricas de Google Trends vemos que las búsquedas por "Lali Depósito" tuvieron dos picos: una el mismo miércoles a la noche y otra el jueves por la mañana, luego de que los medios tradicionales replicaran dicho fragmento de la entrevista en sus ediciones matutinas.

En la misma línea, la consultora Ad hoc difundió un análisis que revela que "3 de los 5 conceptos asociados a Javier Milei en las últimas 24 horas refieren a sus dichos sobre Lali Espósito". Es decir, con sus palabras sobre la artista el oficialismo retomó el control de la agenda y la desvió de temas más candentes como la inflación, el aumento del precio del transporte o la suspensión del fondo de incentivo docente que pone en jaque el inicio de clases.

Gobernar

Hace algunas semanas, el docente e investigador Silvio Waisbord escribió "el Presidente troll", una nota en la que planteaba que ser "troll puede lograr enormes audiencias y generar clics con otros artilugios retóricos. Provocar, degradar, gritar, revolear insultos, usar lenguaje deshumanizante, revestido con toques de humor y sátira" son tácticas eficaces para ganar la batalla por la atención pública.

Esta estrategia le está siendo efectiva al oficialismo para imponer en la agenda temas de su interés, así como también para generar distracciones. Sin embargo, vale aclarar que gobernar no es -solo- ganar la agenda. Gobernar exige respeto por quienes piensan distinto, impulso de actores que hagan de interlocutores para el fomento del diálogo y la promoción de acuerdos, todo lo contrario a la lógica troll. Más aún cuando se gobierna con menos del 15% de representación parlamentaria.

Caso contrario se ingresa en un sendero de rumbo desconocido y destino incierto. Tal vez lo que los nuevos tiempos requieran es menos trolleo y más política, para que el país pueda encauzar las transformaciones que necesita en un marco de mayor consenso y acuerdos transversales que perduren en el tiempo.

*Martín Sosa es especialista en comunicación política y director de la consultora Sastre.