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Daniel Scioli esquiva los cuestionamientos y busca crecer dentro del Gobierno de Javier Milei

Los planes de Daniel Scioli para hacer pie dentro del esquema de poder en la administración de Javier Milei. Entre críticas, dejó la comodidad de la Embajada en Brasil para volver a la política.
Scioli, un sobreviviente de la política Foto: Presidencia
Scioli, un sobreviviente de la política Foto: Presidencia

“Voy por más". "Nunca me conformo". "Mi espíritu deportivo me obliga a competir”. Con frases como estas, Daniel Scioli retribuía las felicitaciones de amigos y allegados que recibió hace unas semanas atrás cuando sorpresivamente fue designado por el presidente Javier Milei como secretario de Deportes y Turismo. Todo parece indicar que el exgobernador de Buenos Aires dejó la comodidad de la Embajada en Brasil para buscar un espacio de poder dentro de la administración libertaria. 

“Daniel es un sobreviviente de la política y va por más, hasta donde pueda o se lo permitan”, comenta un dirigente del peronismo bonaerense que suele conversar con el flamante funcionario. Pese a las resistencias que generó su designación dentro y fuera del oficialismo, Scioli no se amilana, ni tampoco se pone nervioso porque su cargo aún no fue oficializado. 

Cuentan que siente esta nueva oportunidad como su revancha política. Fuentes confiables revelan que el exembajador en Brasilia aún sigue furioso con Alberto Fernández por haberle impedido ser candidato a presidente por Unión por la Patria para competir en las PASO de agosto del año pasado. “Ni siquiera se lo comunicó Alberto, recibió un llamado de Santiago Cafiero para decirle que su candidatura no corría más cuando ya tenía todo armado para salir a la cancha”, señala un vocero del PJ. Además, ya había sufrido el desplante de tener que volver a Brasil cuando había desembarcado en 2022 como ministro de Producción y fue desplazado por su “archienemigo” Sergio Massa, quien se quedó con todos los resortes de esa cartera. 

Gracias a las gestiones del ministro del Interior, Guillermo Francos, el exgobernador logró hacer pie en el Poder Ejecutivo para volver a empezar. El mismo cargo que le ofreciera en 2001 Adolfo Rodríguez Saá durante su corta estadía y luego fuera ratificado por Eduardo Duhalde. Pero en esta oportunidad no le tiene tan fácil, ya que su perfil hizo ruido en la relación del presidente con Mauricio Macri y generó resistencias en los votantes del PRO que ahora apoyan a los libertarios. 

No es una novedad que el antiguo vínculo entre Scioli y el líder del espacio amarillo se deterioró mucho luego de las elecciones presidenciales de 2015. Dicen quienes visitaron a Macri en Cumelén lo notaron molesto por su nombramiento. “Mauricio lo interpretó como un mensaje de Francos para él”, admiten los macristas en relación a que el jefe de la cartera política es uno de los que más milita en La Libertad Avanza contra cualquier intento de coalición con el PRO. Consideran que el ministro es un ferviente antimacrista. Y por eso interpretan que la llegada de Scioli al Gobierno es una señal para contrarrestar esas negociaciones con los amarillos.

Los allegados al secretario de Deportes sostienen que puede jugar un hipotético rol de articulación política con el peronismo no kirchnerista, especialmente en la provincia de Buenos Aires. El enigma que surge para las pretensiones del exembajador tiene que ver con la profundizada intransigencia de Milei luego del revés del proyecto de Ley Bases en la Cámara de Diputados. “Daniel sabe que el presidente no quiere palomas en este momento y no hay margen para los armadores de consensos”, explica una fuente que se lo cruzó en el festejo de los 150 años de Mar del Plata, el lugar en el mundo del “Pichichi”. 

Precisamente, el regreso a esa ciudad de la Costa Atlántica generó una nueva tensión para Scioli. La foto que se sacó con la diputada nacional libertaria Juliana Santillán armó un nuevo revuelo en el bloque de LLA. Concretamente, la legisladora de origen marplatense fue duramente increpada en el grupo de WhatsApp de esa bancada que ya no puede conducir el radical Oscar Zago. Una señal de alarma para el exgobernador, ya que su ingreso a las Fuerzas del Cielo no provocó mucho entusiasmo.

Pero el militante de la fe y la esperanza sigue con sus planes. Fiel al estilo que lo caracteriza, no entra en polémicas y aguarda su momento para crecer dentro del equilibrio de poder del oficialismo. Los más exagerados sostienen que apuesta a quedarse con el Ministerio del Interior, si fueran ciertas las versiones que lo dan a Francos con más ganas de hacerse cargo de una embajada que de seguir lidiando con “la casta”. “Daniel dice ya no especula con su sueño presidencial, no piensa jugar en el 27 y quiere jugar ahora sus fichas”, asegura un vocero del PJ. No tiene margen, pero compite.