La caída de Al Assad: el día que Cristina Fernández de Kirchner recibió al sirio a pura sonrisa
La caída del régimen de Bashar Al Assad en Siria después de 50 años de la familia en el poder tiene un impacto geopolítico del que todavía no se conocen sus resultados. A pesar de que la Argentina lo mira de lejos, hay un antecedente que vincula al derrocado dictador sirio con el país.
Fue en 2010, en pleno mundial de Sudáfrica, cuando Al Assad fue recibido "con honores" por la entonces presidenta Cristina Fernández de Kirchner. Además de las reuniones entre funcionarios, lo agasajó con un almuerzo en el Hotel Hilton de Puerto Madero, lugar poco habitual para ese tipo de eventos, que se solían realizar en el Palacio San Martín, de Cancillería, pero como había pantalla gigante en la Plaza San Martín no se podía llegar con seguridad.
En ese almuerzo, donde estaban las principales figuras del gobierno, como Amado Boudou, Julio De Vido o Aníbal Fernández, también estaban invitados referentes de la comunidad musulmana y figuras como Hebe de Bonafini. Allí, Cristina Kirchner le ofreció un discurso a Al Assad de "amistad", en el que bajó toda su ideología al hablar de las "imposiciones comerciales de los países desarrollados", y también al hablar de los derechos humanos.
Ese punto, precisamente, fue uno de los que mayores críticas había generado por la visita de Al Assad. Por más que la violencia y represión en Siria creció exponencialmente desde las revueltas de 2011 (un año después), ya antes había denuncias de violaciones a los derechos humanos del régimen que había iniciado su padre en 1971 y que lo continuó el desde el 2000.
La DAIA, por ejemplo, había sido una de las organizaciones que salió a criticar la visita, al plantear que "Al Assad preside una dictadura en el Medio Oriente, en el que no se respetan los derechos humanos, las minorías son perseguidas y los opositores políticos son encarcelados y asesinados". Y continuó, en un comunicado de prensa: "La representación política de la comunidad judía argentina condena el virulento antisemitismo y antiisraelismo que el presidente Assad encarna, y llama a otros organismos, partidos políticos y asociaciones a expresarse en este mismo sentido condenatorio".
"Queremos agradecer su presencia, hoy aquí, para reafirmar la amistad entre nuestros países; reafirmar la necesidad de un mundo más justo, más equitativo, en el cual se terminen esos arrebatos coloniales absolutamente pasados hasta de moda, impropios, en un mundo que se dice global pero que algunos pretender seguir ejerciendo hegemonías inaceptables, desde el punto de vista político e inaceptable porque también le han dado mal resultado a ellos mismos", aseveró Cristina Kirchner mirándolo a Al Assad durante el almuerzo que la Casa Rosada difundió como "en honor" al hoy derrocado Bashar Al Assad.

