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Félix Lonigro: "Si Javier Milei pudiera cerraría el Congreso y tendría jueces adictos como quería Cristina Kirchner"

El abogado constitucionalista aseguró que Milei "padece de los mismos defectos que Cristina Fernández de Kirchner" y valorizó "las formas". "Si no estuvieran se potenciaría la autocracia", dijo.
El abogado constitucionalista Félix Lonigro en la redacción de MDZ. Foto: Analía Melnik / MDZ
El abogado constitucionalista Félix Lonigro en la redacción de MDZ. Foto: Analía Melnik / MDZ

El abogado constitucionalista Félix Lonigro se calzó el saco de profesor de Derecho Constitucional de la Universidad de Buenos Aires en una entrevista con MDZ donde calificó "con un 5 sobre 10" al primer año de Gobierno de Javier Milei y aseguró que el libertario "padece los mismos defectos que Cristina Fernández de Kirchner". "Si pudiera, él cerraría el Congreso y tendría jueces tan adictos como quería la expresidenta", sentenció el especialista. 

Además, el autor de Manual de Derecho Constitucional y otras obras analizó la validez de la sesión del Senado que derivó en la expulsión de Edgardo Kueider, el legislador detenido en Paraguay por intentar cruzar la frontera con US$200 mil sin declarar. También coincidió con Fernández de Kirchner en la necesidad de una reforma constitucional, aunque a ella "se le ocurra ahora después de 16 años" donde gobernó su partido. Eliminar los Decretos de Necesidad y Urgencia, las facultades delegadas del Congreso al presidente y regresar a periodos presidenciales de 6 años, fueron algunos de sus planteos.

-El último hecho que generó bastante revuelo fue la sesión de la Cámara de Senadores que decidió la expulsión de Edgardo Kueider luego de que le hallaran US$200.000 sin declarar cuando intentaba cruzar la frontera con Paraguay. Kueider cuestionó su validez, al igual que Mauricio Macri o el propio Javier Milei. ¿Cuál es tu postura?
-Es un enredo todo esto. Tanto el Senado como la Cámara de Diputados tienen facultades disciplinarias sobre sus propios miembros, desde un apercibimiento hasta una expulsión, pasando por una suspensión por tiempo determinado. Está bien tomada la decisión si la Cámara entendió que había inhabilidad moral para que Kueider siguiera siendo senador, al fin y al cabo lo encontraron infraganti cometiendo un delito. Acá se discuten dos cosas: la validez de la sesión y la validez de la decisión misma de destituirlo.

-El primer punto tiene que ver con si la vicepresidenta Victoria Villarruel podía presidir la sesión dado que tenía que estar a cargo del Ejecutivo por la ausencia del presidente, que había salido fuera del país.
-El escribano General de la Nación tiene que notificarle formalmente a Villarruel de que estaba a cargo del Poder Ejecutivo, lo cual se se hizo las 19 del jueves pasado. Si la sesión fue a las 15:04, ella estaba presidiendo la sesión con total normalidad. Ahora, vamos a suponer que ella hubiera sido previamente notificada y que efectivamente hubiera estado presidiendo la sesión con una irregularidad. Eso no tiene la entidad suficiente para nulificar la decisión del Senado, porque Villarruel es vicepresidente y preside el Senado, no es senadora. No vota. Lo hace en caso de desempate, pero no hubo que hacerlo, con lo cual la decisión de los senadores está salvo. Ni de una ni de otra forma si fuera juez le daría entidad a esta acción de amparo que presentó el abogado de Kueider.

-¿Y el segundo punto?
-Hay un reglamento del Senado que establece cómo se actúa cuando se echa a un legislador. Primero, hay que darle intervención a una comisión especial que tiene que designar el mismo presidente del Senado o por lo menos darle intervención a la Comisión de Asuntos Constitucionales para que haga como si fuera un juez de instrucción: recabe la prueba, llame a declarar al cuestionado, le de derecho a defenderse, y después emitir una opinión acerca de si correspondería o no aplicar una sanción disciplinaria. Después la Cámara es la que tiene la última palabra. Este procedimiento no se siguió, por lo que no se le dio a Kueider el derecho de defensa, una irregularidad complicada, porque es un derecho que está constitucionalmente previsto. Si sale una medida cautelar, Kueider vuelve a estar en el Senado, pero basta que el Senado apele para que vuelva a quedar fuera de la banca hasta que resuelva la Cámara y en última instancia la Corte. Esto es una serie de Netflix, pero tiene temporadas y episodios. Hay que ver qué pasa.

-Una serie distinta son los jueces nominados por el Gobierno para la Corte Suprema. De momento, el Ejecutivo no tiene los números para llevar esos pliegos al Senado y el jefe de Gabinete, Guillermo Francos, deslizó la posibilidad de efectivizar el nombramiento de Ariel Lijo y Manuel García Masilla por decreto en comisión. ¿Eso es constitucional?
-El presidente es el encargado de hacer todas las designaciones, no solo de empleados de la Administración pública, sino también de jueces. Para algunas designaciones, la Constitución le pide al presidente acuerdo del Senado. Cuando este está en receso, la Constitución le dice al presidente que haga la designación en comisión provisoriamente y después, cuando el Senado vuelve, le presta el acuerdo. La Cámara tiene tiempo hasta el final del año parlamentario siguiente, con lo cual, si hubiera una designación en comisión el Senado ahora tendría tiempo hasta el 28 de febrero del 2026 para aprobar o rechazarlo. Acá el problema no es si el presidente nombra jueces por decreto, todos los jueces son nombrados por decreto. La discusión es si se saltea el Senado, pero no sucede, el presidente posterga el acuerdo. Políticamente yo creo que es un error, porque al presidente no le cuesta nada esperar hasta el 1 de marzo, pero técnicamente es inobjetable.

-Hace un par de semanas la expresidenta Cristina Fernández de Kirchner planteó la necesidad de hacer una reforma constitucional para cambiar el mecanismo de las elecciones y que en lugar de ser cada dos años sean cada cuatro. ¿Coincidís con la necesidad de una reforma?
-Cristina Fernández tuvo 16 años para proponer una reforma constitucional, de pronto se le ocurre ahora. Los abogados en los expedientes decimos "etapa precluida". Yo estaría de acuerdo en hacer una modificación en ese sentido. Extendería el período presidencial a 6 años como era antes de la reforma, con una sola reelección no inmediata, sino un presidente acá en 20 años puede gobernar 16, un delirio. Para los cargos legislativos, haría que todos duren 6 años y hacer una sola renovación de la Cámara cada 3. Aleja un poco el tema de estar año por medio en materia eleccionaria.

-¿Modificarías otras cosas?
-La reforma del '94 fue una mala reforma. Entre las cosas que habría que devolverle al sistema político está el republicanismo. Yo eliminaría la posibilidad de que el presidente puede dictar decretos de necesidad y urgencia; que el Congreso le pueda delegar al Presidente sus facultades; eliminaría la figura de jefe de Gabinete, que no sirve absolutamente para nada; compondría el status jurídico de la Ciudad de Buenos Aires; eliminaría el Consejo de la Magistratura, o por lo menos sus componentes políticos; el tope de los 75 años para los jueces. Hay varias cosas que se pueden tocar de la Constitución, lo que pasa es que cada vez que se la abre para operarla es un riesgo porque se mete de todo. Ante ese peligro, a veces es preferible dejarlo así.

-¿Cómo evalúas la relación de Milei, que ha manifestado en varias oportunidades su desinterés por lo que él llama las formas, con la constitucionalidad y cómo lo comparás con otros presidentes de la democracia?
-A todos los presidentes las constituciones les molesta, porque son chalecos de fuerza, un límite al ejercicio del poder. Se la quieren sacar de encima, algunos más y otros menos. Alfonsín tal vez ha sido el más apegado a los rituales de la Constitución, que no son rituales meramente simbólicos. Lo que el presidente llama "las formas" están instituidas precisamente en garantía de la seguridad jurídica, de los derechos y las libertades de la gente. No hay que desdeñarlas, porque gracias a Dios están. Si no, lo que se potenciaría es la autocracia y el poder concentrado. Si nosotros avalamos que el presidente se salga de la senda constitucional porque el contenido de las medidas nos parece bueno, el día de mañana viene otro y hace lo mismo. Si el colectivo nos lleva para el lado de mi casa, que pase los semáforos en rojo, pero si va para el otro lado alguien lo tiene que frenar. Eso se llama hipocresía.

-¿Del 1 al 10, qué nota le podemos poner entonces al primer año de gobierno de Javier Milei en materia de respeto a las instituciones? 
-Diría cinco por ahora. Milei padece de los mismos defectos que tantos otros, inclusive que la misma Cristina Fernández. Lo que pasa es que es un colectivo que me lleva a mi casa. Yo particularmente lo critico igual. Si lo hice antes lo hago ahora, porque institucionalmente el presidente, si pudiera, cerraría el Congreso y tendría jueces tan adictos como los quería tener Cristina Fernández. Así que por ahora es un cinco. Camina hacia una nota más baja en los próximos cuatro años.

Mirá la entrevista completa a Félix Lonigro