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Llatser: qué piensa, qué quiere hacer y cómo llega la elegida de Cornejo para la Corte

Norma Llatser fue nominada para ser parte de la Suprema Corte. Es una fuerte defensora de los jueces y asegura que hay que "derribar mitos". La política, Cornejo y sus futuros compañeros.

A Norma Llatser le han preguntado varias veces lo mismo. Desde que fue nominada como jueza de la Suprema Corte de Mendoza, pero también en sus diversos roles públicos como parte del Poder Judicial. Por eso las respuestas están más depuradas: dice y repite que nunca ha recibido presiones para dictar alguna sentencia, que garantiza independencia en sus funciones y que esa es justamente una de las bases de la República. También que el juez debe aislarse de presiones y no ver caras, sino hechos y considera que el Poder Judicial es garante de la paz social.

Pues ahora le tocará ser parte del organismo más político de Tribunales, algo a lo que no es ajena. Llatser es una mujer a la que le gusta la política, la actividad pública. Por eso militó hace décadas en el radicalismo cuando retornó la democracia y aunque es generacional de Cornejo estaban en “líneas internas distintas", pero su mayor activismo está dentro de Tribunales, en la defensa de sus pares. Pues es, ante todo, jueza; defiende el Poder Judicial, a sus pares magistrados y hasta algunas formas que desde afuera de Tribunales pueden leerse como privilegios.. "Hay muchos mitos", repite. 

Es camarista laboral y tiene un largo recorrido en los pasillos del edificio de calle San Martín, aquel que fuera de EMSE y donde hoy se dirimen los litigios laborales de la provincia. La otra característica de su visión del derecho está en que respalda y busca acelerar las reformas en el Poder Judicial que se ejecutan en Mendoza desde 2015, que incluyó la modificación de todos los códigos de procedimientos, la oralidad y la velocidad de resolución. Acortar los plazos, mediar y contribuir a bajar la conflictividad están entre los objetivos de la jueza cuando ya esté sentada en una de las siete sillas de la Suprema Corte, hecho que ocurrirá el año que viene cuando Pedro Llorente deje su lugar.  Aunque el llamado desde Casa de Gobierno le generó alguna sorpresa, no fue una novedad plena. De hecho en la cena de fin de año de la Asociación de Magistrados ya se había hablado del tema.

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-¿Cómo la tomó, la nominación de parte del gobernador para ser ministra de la Corte?

-Bueno, la nominación me enteré el día lunes, en la tarde, que me estaba proponiendo esta noble tarea. Y esta tarea, que la verdad va a ser de un alto compromiso y muy importante. Me comunicó (Alfredo Cornejo) que él había visto mi perfil, que conocía mi currículum y que me ofrecía ser o proponerme ser Ministro de la Corte. La verdad que fue muy movilizador y para mí un desafío muy grande.

-¿Qué cree que le puede aportar a la Corte?

-Bueno, yo creo que profundizar los cambios que se han venido dando.  Nosotros tenemos que contribuir a la paz social. Y me parece que la Corte, fíjense ustedes que también están haciendo conciliaciones. Llaman a las partes a tratar de conciliar cuando hay procesos que son, la verdad, que gravosos, que pueden generar un conflicto social. Entonces también la Corte está trabajando en eso. Y creo que en eso también hay que profundizarlo. Porque ahí se mezclan muchas cosas. Recordemos que desde hace 6 años, 5 años, empezó toda una modificación de los códigos procesales, de nuestros procedimientos en lo laboral, en lo civil, en familia buscando acelerar los términos del proceso, llevar una justicia que fuera más ágil. Con los plazos razonables, poder dar soluciones a los conflictos. Y a eso después se agregó las Oficinas de Conciliación Laboral. Y ahora, en poquitos días, yo creo que se pone en vigencia la entrada de la oficina de conciliación civil. Que esto descomprime los juicios. Creo que hay además un cambio sustancial en el perfil del abogado. Yo tengo una formación altamente litigante. Había que llegar al proceso, había que llegar al conflicto, a solucionarlo en los tribunales. Hoy esto ha cambiado. Y viene cambiando desde las universidades. Y las universidades buscan un perfil más conciliatorio.

De mediación, de buscar la solución del conflicto, acercar, hacer concesiones recíprocas para que se solucionen. La verdad que nosotros trabajamos con el conflicto. Y para nosotros es lo habitual. Pero para la gente no. Cualquiera que tiene un proceso genera una angustia. Entonces uno tiene que tratar de evitarlo porque esto es pacificador.

-En lo jurisdiccional la Corte le toca resolver muchísimas causas. Pero también está la visión más estructural y política dentro del Gobierno de Tribunales, de bajar línea de por dónde viene la visión de la justicia

-Bueno, me parece que más que bajar línea de la Corte tenemos allanado esto con los códigos procesales. La Corte tiene que insistir en esto, en tratar de que los plazos sean razonables. Vos tenés que buscarle la solución al conflicto. El Poder Judicial es un poder. Nosotros estamos en una república, por suerte. Tenemos tres poderes. Claro que tenemos un Ejecutivo fuerte, tanto a nivel nacional como provincial, porque esto es nuestra historia.

Pero es un poder. Entonces la Corte también resuelve desde lo político. Y está bien que así sea, porque es el organismo máximo. Y el Poder Judicial o todos los jueces somos quienes resolvemos los conflictos y reaseguramos los derechos de las personas. Esto es muy importante. Y tenemos un corset que son las leyes. Nosotros no somos legisladores. Está la ley y hay que resolver conforme a la ley, a la prueba y con la absoluta convicción de que lo que uno resuelve está fundado. Y lo mismo debe pasar en la Corte. Cuando ellos resuelven, resuelven con distintos criterios. Porque hay distintos criterios. Esto es cierto.

En todas las posturas y en el derecho en general vos tenés posturas más resistivas, posturas más amplias, más o menos garantistas. Pero son criterios. Pero siempre que se resuelva conforme a derecho es lo que corresponde. Y si no, también están los mecanismos. Si uno no está de acuerdo con la solución que le dio un juez de primera instancia o con la solución que da la Corte para recurrir ante la Corte de la Nación. Tenemos los mecanismos.

-La Corte se reconoce como como un organismo político. ¿Cuál es ese margen de acción política para negociar, para dialogar, mediar y demás que tiene que cumplir la Corte?

-Me parece que todo esto tiene que ser todo dentro del marco de la ley. Esto es así. Yo creo que cuando un juez te asume y toma la decisión de pertenecer al Poder Judicial y ser quien resuelve los conflictos tiene que apartarse de cualquier cuestión partidaria. Vos tenés que ser independiente. La independencia judicial es fundamental. Si nosotros nos ponemos a ver las características de la República, tenés como primero la soberanía popular. Este mandato que le da al pueblo la Constitución. Tenés la división de poder y tenés la independencia judicial. Entonces esto marca el camino que tenemos que tener todos los jueces.

La jueza, en una de las salas de audiencia de la Segunda Cámara Laboral. Foto: Rodrigo D'Angelo / MDZ

-¿Usted cree que, conociendo el monstruo de adentro como decía Martí, el Poder Judicial y a la Corte de Mendoza son independientes?

 -Yo creo que sí, con diferentes criterios. Pero creo que existe esa independencia. Nuestro Poder Judicial es un buen Poder Judicial. Si vos lo mirás en la Nación yo que tengo la posibilidad de tener este abanico por estar hoy como presidente de la Asociación de Magistrados me da esta posibilidad de conocer todo lo que pasa porque confluyen todos los presidentes de las asociaciones o colegios de magistrados del país. Y uno escucha y uno ve las particularidades o los cuestionamientos o todo lo que pasa en el resto de los poderes. Y eso es un aprendizaje. Y nosotros no estamos mal entonces.  Siempre se puede mejorar, esto es claro. Yo creo que se desprende que a lo mejor de afuera se piense algo pero, ¿viste que siempre hay mitos? Entonces estos mitos hay que romperlos y si esto fuera realidad también hay que romperlos, ¿no? Pero me parece que es una Corte con sus diferentes criterios pero que resuelve. Y cuando no se ha puesto de acuerdo cuando hay temas que son más políticos o temas que ha tenido en las distintas etapas de los juzgados de primera instancia con distintos criterios se reúne, se sienta y saca un plenario y dice, bueno, quedaron 4-3 y bueno, este es el criterio y se lo ponen como mayoría. Y esto es opinión o así interpretación en 4-3 siempre uno trata de leer una cosa al lado de otra y demás. Pero bueno, en cuanto al... En el derecho es así.

No es fácil en la opinión pública o en el ciudadano de a pie que conozca estos vericuetos legales que nosotros tenemos la obligación de estos porque nosotros tenemos el marco de la ley. Vuelvo a lo que te dije antes tenemos la república y la división de poderes.

-A las presiones que naturalmente tienen por los intereses en juego, hay otras que vienen con mayor o menor intensidad. Le pongo un ejemplo que antes de su designación el gobernador aborda la particularidad de un juez de la Corte, cuestinándolo por una sentencia. Ese tipo de opiniones ¿no pueden actuar como un elemento de presión o un condicionante?

-No, no creo. No creo. Me parece que son este mismo juego de la política y de los poderes y estas tensiones que se manejan ¿Qué es lo que pasa? Si todos estuviéramos en una convivencia absolutamente sin conflictos, sin problemas… pero vuelvo a lo mismo a lo mejor con coincidir en muchas materias o en muchos temas y en otros no y no coincidir y no está mal.

-¿Funciona como un condicionante?  ¿Usted llega tranquila al cargo?

- Sí, tranquila. Miren, en casi 18 años que estoy acá yo les mentiría si les dijera que alguien del Ejecutivo, del color político porque en el pasado van a colores me haya llamado para decirme resuelva de tal forma porque nunca, jamás. Yo resuelvo en convicción, me aparto Miren, y tanto es así que yo los que son colegas más jóvenes o que han ingresado o que han pasado también por mi cámara yo tengo dos magistradas que fueron secretaria y prosecretaria mía uno les dice despréndanse de las partes o sea, ustedes tienen que resolver el conflicto tampoco tenés que mirar quién es el abogado que te lo presenta no importa uno tiene que resolver mirar los datos Exacto, los hechos cuál es la plataforma fáctica a ver qué es lo que tenemos acá no importa quién lo presenta cómo lo presente y demás tenemos que ver la plataforma fáctica y resolver conforme a eso es parte de la independencia judicial

-Usted llega como especialista y hoy es una Corte más generalista porque te sortean y te puede tocar una causa penal mañana.  ¿Eso es bueno o es malo?

-A ver, nosotros tenemos cuando hacemos el grado para recibirnos de abogado tenemos que cuidar todas las materias después uno se va especializando y bueno, habrá que poderse estudiar de nuevo y ver qué es lo que pasa porque bueno, tenemos la formación que uno la haya dejado unos años en un rincón habrá que desempolvar ver qué pasa bueno, el derecho dinámico y hay que en esto sentarse a estudiar ni les cuento el derecho laboral, que cambia imagínense ahora con la ley base también pero también modificó el derecho administrativo yo vengo de una formación del derecho administrativo hace muchos años empecé con derecho constitucional dando clases en la universidad y siempre rescato en el derecho laboral cuando lo doy la parte del derecho constitucional pero yo hice muchos años derecho administrativo en asesoría de gobierno.

Llatser asegura que es independiente y confía en el Poder Judicial. Foto: Rodrigo D'Angelo / MDZ

-En la Corte terminan muchas causas laborales. ¿Puede agregar valor allí, más con el principal empleador que es el Estado?

-Seguramente porque uno tiene experiencia…yo hice mi maestría con el empleo público…

-La litigiosidad laboral sigue afectando?

-Esto tiene que ver con la realidad del país. Si la mitad de la población trabaja en negro obviamente va a haber problemas y se van a generar litigios. Es muy buena la participación de la OCL, también se aprende mucho. Se ha mejorado mucho. Se puede mediar, hacer acuerdos parciales. Se ha mejorado mucho. Los plazos se han acortado. La cantidad de causas se ha mantenido.

-¿Qué imagen tiene la ciudadanía de la justicia?

-Nos han vapuleado mucho. Por eso hay que regenerar la imagen de la justicia

-¿Por qué cree que pasa eso?

-Hubo cuestiones externas, políticas, que cargaron a la justicia. Que los fallos no son justos…creo que hay que regenerar esto porque genera paz social. Tenemos que entender que los jueces somos los garantes de los derechos, que somos un poder.

-Es real que la construcción de discurso tiene una carga fuerte. ¿Pero hay algo de autocrítica sobre lo que hace el Poder Judicial para tener esa imagen?

-Seguramente hay cuestiones que a la ciudadanía en general no les haya gustado. También parto del desconocimiento del derecho. Nosotros tenemos que basarnos en la legislación que tenemos. Muchas veces la solución que puede dar el Poder Judicial no se condice con la condena previa que hace la población porque no se puede. Tenemos normas de fondo a las que tenemos que ajustarnos. Sobre todo con temas muy sensibles. La gente ve y dice ‘por qué no queda preso’…pero nos tenemos que ajustar a la ley.

-¿Los jueces tienen que tener alguna empatía?

-Los jueces somos seres humanos y nos pueden pasar las mismas cosas, nos roban, tenemos accidentes…ahí cuando a uno le pasa te das cuenta. Claro que tenés que tener empatía, pero tenés que estar ajustado al derecho.

-Ese es un elemento de presión también…

-Uno tiene que tener la habilidad para soportar esa presión. No porque la sociedad ya haya “juzgado”…es la Justicia, la obligación que tenemos es resolver con el Derecho. En temas laborales por ejemplo, tenés conflictos de pobres contra pobres…y la ley no distingue eso. Uno tiene que ver, ajustando, mediando, dentro del derecho.

-En la Corte le va a tocar que consensuar con más personas, porque son 7. ¿Cómo se ve en ese marco?

-Uno va a estar con algunos más de acuerdo que con otros, por cuestiones de criterio, de pensamiento. En algunos casos podremos consensuar y en otros bienvenida la diferencia. Siempre en el marco del respeto. Así se puede trabajar.

-En Mendoza hubo una híper judicialización de la política. ¿Qué opina de eso?

-No sé cómo está en la Corte eso; si hay muchas causas políticas. Habrá que estudiar cada caso concreto. Hay que ver para dónde van los vientos de cada conflicto que se pueda plantear por más político que sea.

-La Corte es bastante tiempista para resolver algunas causas…

-Hay que ver en qué casos se demora mucho para resolver…hay que ver qué hay debajo de esto, por qué se está demorando. Será motivo de análisis si me toca…

-¿Le ha tocado convivir con Dalmiro Garay? ¿Conoce a los otros jueces?

-Creo que él entró a la Asesoría cuando yo ya estaba acá…sí me acuerdo que era el jefe de Asesores Legales de la DGE. Lo conozco, demos clases en la misma facultad, me acuerdo cuando él estaba en la DGE, lo conozco obviamente. A Teresa la conozco, desde la actividad de la Asociación. A Julio Gómez lo conozco porque es el papá de un compañero de la Cámara, al doctor Valerio lo conozco porque está en la justicia hace mucho. A Mario Adaro lo conozco, es de Palmira pero sí conocí mucho a su mamá que era una maestra espectacular. A Omar Palermo lo conozco mucho porque vivíamos en el mismo barrio y del Club Alemán y de la escuela de los chicos; es un académico muy bueno. A Llorente es con el que menos relación he tenido.

Foto: Rodrigo D'Angelo / MDZ

-Hay tensión en la Corte con bloques muy identificados. ¿Cómo va a convivir con eso?

-El mayor beneficio que tengo es que uno no pertenece a una sala u otra. Eso es distinto. Seguramente seguiremos teniendo algunos criterios y otros serán muy diferentes. Cuando haya que disentir, lo haremos. Hay que trabajar. Nosotros acá somos jueces de trinchera…estoy acostumbrada.

-Si tuviera que ordenar las prioridades…

-Profundizar las cosas que están bien hechas. La capacitación de los jueces; hay una movilidad legislativa que nos obliga. La conciliación es muy importante. Esto trae paz social, tener un Poder Judicial que trabaje todo el día. Otro mito más es que se toman muchas licencias…el Poder Judicial no para nunca. Le doy otra visión. Desde los abogados, que uno les dice que vamos a sacar la feria…los abogados están esperando la feria para ordenarse. Es bueno que uno tenga derecho al descanso. Nosotros trabajamos con la cabeza.

-Pero suena anacrónico, aunque pueda ser prejuicioso, porque hay muchas actividades que no tienen eses corte.

-Te diría que muchos jueces estarían felices de tomarse las vacaciones en marzo, en baja y no en temporada alta…Este mito hay que sacarlo. Uno está en condiciones de analizarlo y ver si se da de nuevo. Hay que ver si eso le serviría, si le sirve al ciudadano. Quizá puede haber una revisión.

-Defiende mucho usted al Poder Judicial

- Es que trabajamos mucho. Así como hay periodistas buenos y otros que hacen la plancha, hay jueces que son buenos y otros hacen la plancha, pero son los menos…

-¿El género pesó para que la elijan?

-No, creo que la capacidad es la que debe pesar. El mérito, el esfuerzo, la dedicación, el compromiso es lo que debe primar, no otra cosa. Esto no viene dado, si no hay esfuerzo…Es el mérito, esto es fundamental para el crecimiento individual, social y de un Estado. Las grandes potencias se hacen grande trabajando. Lamentablemente tenemos generaciones de gente que perdió la cultura del trabajo. Estoy convencida que si a la gente le damos esta posibilidad se va a sentir mejor. El trabajo es lo que lo genera; que puedas vivir decorosamente. Da mucha tristeza la cantidad de gente que está mal. Tenemos que poder salir, tener educación de calidad para todos. Esto es fundamental.

-La política le gusta

-Somos políticos por naturaleza. A mí me ocupa y me preocupa. Cuando empecé me acuerdo que trabajaba con chicos de la calle y eran muy pocos…ahora no pasa eso. Ojalá que este vuelva a ser un gran país.

-Tuvo actividad partidaria

-Muy cortita…en el 83 tenía 20 años. Esto nos movilizaba volver a la democracia. Sí, me afilié al radicalismo y me desafilié porque es incompatible. Claramente uno tiene una inclinación, pero esto no significa ser partidario o parcial.