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El sector gremial de la AFIP justificó los sueldos altos de sus empleados

El secretario general de AEFIP dijo que "no le conozco el bono de sueldo" a la administradora federal y que los miles de empleados contratados el año pasado "pasaron por capacitación".
Se llevó a cabo un apagón informático como medida de fuerza Foto: Alf Ponce Mercado/MDZ
Se llevó a cabo un apagón informático como medida de fuerza Foto: Alf Ponce Mercado/MDZ

El cierre de la Administración Federal de Ingresos Públicos (AFIP) ha puesto en el eje de la discusión pública varias problemáticas que, según el Gobierno, volverían a la AFIP 'corrupta e ineficiente' y justifican su disolución. Entre las acusaciones se cuentan los sueldos elevadísimos de los altos cargos de la Administración: Florencia Misrahi, actual titular de lo que hasta hoy era la AFIP, cobra 32 millones por mes mientras que otros subsecretarios llegaron a cobrar 17 millones. Además, el Gobierno acusa al organismo de incorporar a más de 3 mil empleados 'de forma irregular' durante la última gestión kirchnerista, argumento que utilizan para fundamentar el despido de 3.155 miembros del personal.

Oscar Cardinali, secretario general en Mendoza por la Asociación de Empleados Fiscales e Ingresos Públicos (AEFIP), habló en MDZ Radio 105.5 de las supuestas irregularidades del organismo y las clasificó de "falsedades".

Oscar Cardinali. Foto: MDZ/ Emilce Vargas Ferrara

Primero, Cardinali destacó que las acusaciones del Gobierno simplemente "son falsas". Sobre los sueldos de los altos cargos dijo que "yo en lo personal no sé si la administradora federal Florencia Misrahi gana 32 millones de pesos. No le conozco el bono de sueldo. Tampoco sabemos entre los diez 12 subdirectores que hay si ganan 17 millones de pesos en bruto". Sin embargo, el promedio bruto entre un ingresante y un jefe de división es de "entre cuatro y 5 millones por la variación que tiene la recaudación", comentó. 

Para comparar, el salario promedio de un empleado en el Ministerio de Salud es de $742.302 según la Base Integrada de Empleo Público (BIEP). Esta disparidad entre los sueldos estatales ha sido motivo de queja desde hace años. "Nosotros pagamos rigurosamente el impuesto a las ganancias", justificó. "A ver, acá el mayor problema que tenemos en Argentina es la pobreza. Ahora, ¿la pobreza cómo la solucionas? ¿Bajando los sueldos de los empleados de la DGI?".

"Nosotros somos lo que recaudamos para que el Estado funcione, este estado que ahora están destruyendo. Si vos le quitas capacidad operativa a la recaudación, yo pregunto: ¿de dónde va a salir la plata para poder pagarle a los jubilados, a la educación, a las universidades, a la salud, a los médicos, inclusive hasta los diputados y senadores, a las fuerzas de seguridad?" El trabajo que hace la AFIP "puede gustar o no puede gustar. Está bien. A nadie le gusta que le cobren impuestos. Pero nuestro trabajo es digno. Nosotros trabajamos para el Estado. Nosotros no trabajamos para colores políticos", destacó.

Sobre los nuevos empleados que entran a la AFIP, Cardinali dijo que "en todos los gobiernos entró y se fue gente", aunque en los últimos 20 años "se mantuvo la capacidad de planta del organismo". Lo que habría sucedido en el gobierno de Alberto Fernandez, entonces, es que a partir de la pandemia "el organismo estuvo cerrado, trabajando remoto. En esos dos años que estuvo cerrado no ingresó nadie". 

Luego Silvina Batakis, entonces ministra de economía, lanza el Decreto 362/2022 "que prohíbe el ingreso de cualquier persona al Estado". Ese decreto tenía una excepción bajo la cual podía ingresar nuevo personal de acuerdo a la baja vegetativa (jubilaciones, muerte o renuncia) que se produjera en los organismos. Todos los ingresos de 2023, según el secretario, se dieron respetando dicho decreto: "Así fue como entró esa gente, no entraron por la ventana. Esa gente rindió, pasó por examen psicológico y fue aprobado por la Secretaría de Empleo Público", concluyó.

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