La oposición le quiere poner un límite a los DNU de Milei y trabaja para cambiar una ley clave en el Congreso
La mayor frustración que atravesó la oposición en la Cámara de Diputados fue no haber conseguido nuca las voluntades suficientes para derogar el DNU 70/23. "Eso ya está, olvidate", repiten en los pasillos del Palacio Legislativo. Sin embargo, ahora redoblan la apuesta y apuntan contra lo que creen que es el corazón de la acción de Gobierno del presidente, los decretos de necesidad y urgencia (DNU) como herramienta de Gobierno.
Este miércoles a partir de las 17 se reunirá un plenario de las comisiones de de Asuntos Constitucionales y Peticiones, Poderes y Reglamento para empezar a debatir una reforma de la ley 26.122. Esta normativa aprobada en 2006 durante el Gobierno de Néstor Kirchner creó la figura de los DNU y estableció a la bicameral de Trámite Legislativo como uno de los organismos reguladores.
Hay una quincena de proyectos con estado parlamentario que serán sometidos a discusión. El principal punto de acuerdo tiene que ver con que los DNU dejen de tener "sanción ficta", es decir, que queden firmes en funcionamiento sin que el Congreso lo trate en ningún momento.
Con esto, buscarán que al menos una de las cámaras legislativas, algunos insisten con las dos, deban aprobar el texto del Poder Ejecutivo en determinado tiempo para que tenga validez. Como funciona hoy la norma, cualquier DNU entra en vigencia desde la publicación en el Boletín Oficial y no la pierde hasta que el Senado y Diputados por mayoría simple lo rechazan, algo que pasó una sola vez en la historia cuando Javier Milei no pudo sostener el decreto que le otorgaba 100 mil millones de pesos a la SIDE como fondos reservados.
Este plenario que conducirá Nicolás Mayoraz fue convocado a la fuerza. El PRO y La Libertad Avanza, en un nuevo acto de abroquelamiento parlamentario, se resistieron a tratarlo. Pero Unión por la Patria junto con una buena parte del resto de los bloques opositores insistió para emplazar a la comisión a debatir este tema, que el oficialismo se resistía.
La intención de la oposición es dictaminar el 30 de octubre, luego de tres jornadas informativas. Buscarán sancionar una nueva ley antes del 30 de noviembre, cuando cierra el período de sesiones ordinarias. Saben que en el Senado los números son más holgados, aunque en Diputados también tienen mayoría. La celeridad se justifica ya que quieren evitar un nuevo megadecreto de Javier Milei con el Congreso cerrado, durante el período extraordinario.
En los distintos proyectos que ingresaron se contempla que si en determinada cantidad de días, que varían entre dos semanas y un mes y medio, el Congreso de la Nación no aprueba con al menos una de sus cámaras ese decreto, el texto del Poder Ejecutivo pierde validez.
Otro de los cambios los distintos proyectos tiene que ver con aumentar la cantidad de miembros de la bicameral de Trámite Legislativo, duplicarlos y llevarlos a 12 miembros por cada Cámara. Con esto buscan no sólo que haya más participación, si no que "pueda estudiarse más cada una de las iniciativas".
El diputado por Córdoba Oscar Agost Carreño (Encuentro Federal) presentó un proyecto que también permite que el Congreso de la Nación pueda modificar los DNU, es decir que no sea "a libro cerrado" uno de las grandes polémicas que tenía el DNU 70/23, ya que el Poder Legislativo sólo debía decir si aceptaba o rechaza esa iniciativa sin demasiado trabajo.
Por otro lado, el radicalismo también propone la prohibición de firmar mega decretos, algo que tiene como antecedente el DNU 70/23, que avanzó con más de 300 derogaciones y desregulaciones.
En este debate se espera que La Libertad Avanza trate de defender la norma que aprobó el Congreso en el Gobierno de Kirchner. El PRO todavía no tiene una posición definida pero no fue uno de los promotores de este debate. Para un Gobierno tan débil como el de Milei, una herramienta tan poderosa como el DNU tiene altos niveles de tentación.


