UNCuyo: intolerancia en la casa de las ideas
La Universidad Nacional de Cuyo tomó una decisión institucional inéditamente negativa: declarar personas no gratas a tres legisladores nacionales legítimamente elegidos y que son parte de la vida democrática del país. En lo que debería ser la casa de la las ideas, de la pluralidad, de la creatividad y la libertad, se decidió por un voto de censura e intolerancia. La nefasta cultura de la cancelación llevada al extremo.
Facundo Correa Llano, Álvaro Martínez y Mercedes Llano, los tres legisladores repudiados por la UNCuyo, votaron para mantener el veto que el presidente Javier Milei ejecutó para frenar la ley de financiamiento. El tema merece un debate amplio, plural y profundo. La defensa de la educación pública y gratuita es un bien argentino. La comunidad está dispuesta a respaldar esa premisa. Pero la misma comunidad merece respeto a todas las ideas, apertura y no caer en sectarismos.
Mucho más relevantes son para la Democracia el respeto a la diversidad de opiniones, posturas, pensamientos y decisiones. Los tres legisladores fueron electos democráticamente y votaron a conciencia. Sus decisiones son cuestionable, como cualquiera, pero la censura es un acto reñido con los valores democráticos que una casa de altos estudios debe defender.
Lo más grave no es el repudio, sino que el voto de censura mediante la declaración de “persona non grata” fue ratificado por el Consejo Superior, el máximo órgano institucional de la Universidad. La Universidad pública tiene como base el cogobierno. En este caso es un gobierno con representación de los cuatro claustros: docentes (en su mayoría), estudiantes, graduados y no docentes forman parte con voz y voto. Y más allá de los matices, legitimaron la decisión de censurar a representantes sin que medie una razón extrema que lo justifique (en el mundo hay antecedentes).
En esa casa de estudios explican que la decisión fue tomada en medio del fragor del debate, con la toma del Rectorado como plataforma y la presión social. La templanza es parte del “ser político”, de las exigencias para conducir que requieren los cargos públicos de relevancia. Nuevamente: en el Consejo están representados los docentes que forman los profesionales del futuro, de promover las ideas.
La UNCuyo es una de las instituciones más valoradas por los mendocinos, aún con sus problemas. Ser universitario es aspiracional y prestigia. Ser pública y gratuita también implica apertura total: a las ideas, a ser auditados, a dar respuestas a la comunidad de la que es parte. La última auditoría de la UNCuyo que figura en la Auditoría General de la Nación es de hace 10 años y en el documento se cuestionan varias de las gestiones económicas de quien era rector por entonces. Por su autonomía y autarquía, esa casa de estudios tiene controles internos y también un amplio margen de discrecionalidad que debe ser usado virtuosamente para promover la enseñanza, la investigación, la extensión y el bienestar universitario.