Jorge Ferraresi ya descuenta la ruptura del peronismo que no se queda con Cristina Fernández de Kirchner
“Van a pasar cosas” dijo, misterioso, Jorge Ferraresi. Tras haber captado la atención de unos veinte periodistas, aseguró que en 2025 el peronismo presentará dos ofertas electorales en la provincia de Buenos Aires: una a cargo de Cristina Fernández de Kirchner y otra con no sabe quién, pero con él involucrado en esa movida.
El intendente de Avellaneda organizó un encuentro con periodistas y los invitó, además, a recorrer algunas obras encaradas con fondos municipales sobre los cuales aprovechó para profundizar sus diferencias con La Cámpora y con Mayra Mendoza, en especial al mostrar el contraste por lo que él está ejecutando y la ausencia de Estado del otro lado del límite, en Quilmes.
Parco, de escasas sonrisas, cada vez que habla lo hace con sentido y con una claridad sorprendente a un representante de la política tradicional que prefiere, casi siempre, a estar en una zona de confort protegida, lejos de las rispideces o el debate entre dirigentes del mismo espacio.
En el micro, Ferraresi remarcaba algunos elementos distintivos de su gestión como el orden, la prolijidad en la vía pública y la limpieza y, al pasar, dejaba en claro cuántas obras tuvo que detener por la falta de financiamiento del Gobierno nacional. Daba pena observar verdaderos elefantes blancos, con un 90% de avance en viviendas, en pleno deterioro y a la espera de un nuevo plan de financiamiento.
“Pero no andamos llorando ni poniendo carteles acusando al Gobierno nacional por desfinanciarnos… Simplemente seguimos haciendo, readecuamos nuestros recursos y esperamos los momentos para terminarlos”, comentó. Si bien no lo dijo, el contraste con sus pares de Lanús y Quilmes siempre estuvo presente, inclusive en estos mínimos detalles.
Que Mayra Mendoza intente ser candidata a diputada nacional en las próximas elecciones, para algunos asesores del intendente es un mecanismo de huída. “Es fácil administrar cuando te mandan un chorro de plata todos los meses”, aseguró.
Uno de los barrios a los que Ferraresi llevó a los periodistas fue al Barrio Jardín, justo en el límite entre Wilde y Quilmes, también conocida como Villa Azul. Esta zona saltó a la primera plana de las noticias cuando toda la zona debió cerrarse forzadamente por las infecciones de Covid. Sintético, presentaba las obras de infraestructura barrial, viviendas, polideportivos y centros de primera infancia que él había construido con mucho orgullo y, al finalizar, soltaba: "Y allá es Quilmes".
El contraste, que se nota estando en una misma calle o manzana, es similar a la que viven los trabajadores municipales de uno y otro municipio. En el distrito "cervecero" cobran la mitad de lo que perciben en Avellaneda y “lo que se pregona en el discurso no tiene nada que ver con lo que se hace en realidad. Por esa disociación perdió el peronismo” explicaba, más tarde, en un almuerzo más que jugoso, no por la cocción de lo servido sino por la cantidad de títulos que se atrevía a entregar el jefe comunal.
Para el exvicepresidente del Instituto Patria, “la unidad tal cual la plantea Cristina es un nuevo sometimiento. El kirchnerismo, lamentablemente, se transformó en una dinastía y ahora, con Ricardo Quintela en la cancha, no se discute una interna o una conducción, sino el método con el que se seguirán haciendo las cosas”. Para él, es casi un hecho que la exvicepresidenta de Alberto Fernández decida rearmar Unidad Ciudadana, ya que la discusión no estaría en su ADN.
Tanta es su distancia con sus antiguos compañeros de ruta, que sonrió cuando alguien le recordó cuando la entonces presidenta de la Nación, al ir a inaugurar el polideportivo Diego Armando Maradona, comparó a Ferraresi y Axel Kicillof con Néstor Kirchner. “Los dos –dijo en aquel discurso- me hacen acordar tanto a Néstor”. Algo cambió. “No se banca más que todo se informe por X”, se escuchó. Alguien acotó que ese es el mismo método elegido por Javier Milei para comunicar sus decisiones y rápidamente surgió la conclusión de un pacto, en los hechos entre actual y expresidente.
Los dos, intendente y gobernador, ya no solo no quieren saber nada con la manera en la que se desenvuelve el hijo de los dos presidentes, sino que, según Ferraresi, “Axel va a conducir este proceso. No te puedo decir cuándo, pero ya se van a dar cuenta. Van a pasar cosas”, remarcó, al tiempo que consideró "Sergio Massa parece retirado. No es una buena señal que luego de diez meses de gobierno, aún no haya dicho nada en esta coyuntura".
Ante otra pregunta directa de MDZ, en referencia con los problemas que tiene Wado de Pedro para consolidarse como candidato, tanto presidencial como en el Partido Justicialista, la opinión en Avellaneda es que eso pasa por cierta falta de honestidad a la hora de encarar un proyecto político. La duda los mata.
Tanta es la inquietud que despierta la movida de intendentes que se juntan para hablar con Quintela, como lo hicieron Andrés Watson, Ferraresi y Juan José Mussi, más la decisión ya tomada hace tiempo por Julio Zamora, Fernando Gray y Guillermo Britos, a los que se le sumaría Ariel Sujarchuk, que Máximo Kirchner tuvo que fotografiarse con el intendente de Malvinas Argentinas, Leonardo Nardini, como para compensar un poco.
Nardini era otro de los que aún no se había expresado en este inicio de divorcio político y aprovechó un breve viaje al exterior por cuestiones familiares para no ir a las reuniones de La Cámpora ni de Axel Kicillof. Tampoco se había plegado al operativo clamor, que, como reflejó Ferraresi, “si esto pasaba hace un tiempo atrás nos pegábamos para estar ahí. Algo cambió. La adoramos, pero es imprescindible dejar de hablar de pasado, abandonar el sometimiento y encarar el futuro”.