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El peor escenario: precios altos, menos ingresos y el síndrome mesa vacía

La inflación de los alimentos fue del 250%. Los ingresos caen y también la actividad. Cómo impacta en las familias y en el propio Estado, que tendrá menos ingresos y más demanda de servicios.

La inflación del 2023 fue del 216,5% en Mendoza. Ese es un índice que "representa a todos", pero a nadie en particular, pues hay precios y canastas que subieron mucho más. En el caso de los alimentos, por ejemplo, la suba anual fue del 250%, por lo que las familias con menos recursos económicos son los más afectados por las malas políticas de los dos presidentes que la gestaron: Alberto Fernández y Javier Milei, que con su mega devaluación logró un récord de inflación mensual. Nuevamente: el índice esconde subas más dramáticas, pues, por ejemplo, en diciembre la canasta "obvia" de alimentos (los productos que están siempre en el changuito, como el arroz, los fideos. el aceite) subieron más de un 40%.

Para encontrar un impacto de esa magnitud hay que ir a los procesos de hiperinflación de Raúl Alfonsín y Carlos Menem. Además de no representar a nadie en particular, los índices tampoco son la mejor manera de ilustrar lo que realmente pasa; el síndrome de la mesa vacía en los hogares. Los más afectados serán los niños (6 de cada 10 ya viven en hogares pobres) y los adultos mayores, que además tienen las jubilaciones desindexadas y se liberaron los precios de algunos productos de su canasta particular, como los medicamentos. 

La inflación por rubro en Mendoza

Para las familias es el peor de los mundos: inflación voraz, ingresos deprimidos por falta de actividad económica y de mejores trabajos y un panorama de desamparo hacia el futuro por la idea de recortes. De eso se trata lo que los economistas llaman estanflación: suben los precios, pero no hay actividad económica para, al menos, generar riqueza. Aún no se puede hacer una comparación precisa porque los datos están desfasados. Pero es probable que en 2023 la relación inflación/salarios haya sido dramáticamente negativa. Para los trabajadores registrados podría haber una pérdida enorme (con una inflación del 216% y subas menores al 180%). Para los informales, el perjuicio queda fuera de registro.

Para los estados provinciales y municipales también se vienen tiempos oscuros. Mendoza tuvo una abrupta caída en la recaudación propia y también en la coparticipación. Hasta ahora el Estado no sufría la inflación, más bien la disfrutaba: cobraba impuestos indexados (ingresos brutos e IVA), mientras pagaba con la demora habitual. Ahora la caída en la actividad les hace perder el beneficio. En Mendoza cayó la coparticipación y la recaudación y hay pronósticos complejos. Creen que el escenario será más similar al de diciembre (con caída) que al proyectado. 

Alfredo Cornejo está en proceso de análisis interno para recalcular el plan del primer año de gestión. El problema es que el sismo político y económico aún no termina, por lo que no está claro el escenario real. Lo único cierto es que también tendrá menos recursos y mucha más demanda de servicios, asistencia y ayuda estatal. Es que el impacto en la actividad privada será mayor. 

El Gobierno reaccionó rápido ante la comunicación del índice de inflación y convocó a paritarias. Con eso calma la ansiedad de 100 mil empleados públicos, pero no la del resto. Igual, desde el Ejecutivo advierten de antemano que habrá actualizaciones en un contexto de escasez, por lo que las negociaciones pueden ser complejas.